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Olympique de Marsella 3-1 Athletic

En Europa, tampoco

El Athletic, que pudo quedar noqueado en Marsella, se aferrará al valor del gol de Aduriz en la vuelta.

ATHLETIC RISAS CLUB: Rompetechos rojiblanco | ATHLETIC BIHOTZEZ: Un Athletic plano en Marsella

José L. Artetxe - Viernes, 9 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Reclaman penalti a De Souza.VER GALERÍA

Reclaman penalti a De Souza. (Foto: Borja Guerrero)

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Reclaman penalti a De Souza.

GaleríaGalería: Olympique 3 - Athletic 1

  • Aduriz pide penalti.
  • Ocampos celebra su gol.
  • Aduriz dispara a gol.
  • Ocampos bate a Herrerín.
  • Ocampos lucha con el Yeray.
  • Luiz Gustavo presiona a Williams.
  • López presiona a Susaeta.
  • Jugadores del Olympique celebran el gol de Payet.
  • Payet dispara ante Beñat.
  • Jugadores celebran el gol de Aduriz.
  • El técnico del Olympique de Marsella, Rudi García.
  • San José y Raúl García con Njie.
  • Aduriz, durante el partido.
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O. MARSELLA: Mandanda;Sakai, Rami, Rolando, Amavi;Luiz Gustavo, López (Min. 86, Sarr);Thauvin (Min. 62, Njie), Payet, Ocampos;y Germain (Min. 71, Anguissa).

ATHLETIC: Iago Herrerín;De Marcos, Yeray, Etxeita, Balenziaga (Min. 69, Lekue);Williams, San José, Beñat, Susaeta (Min. 62, Córdoba);Raúl García (Min. 78, Vesga) y Aduriz.

Goles: 1-0: Min. 1;Ocampos. 2-0: Min. 14;Payet. 2-1: Min. 48;Aduriz, de penalti. 3-1: Min. 57;Ocampos.

Árbitro: De Sousa (Portugal). Mostró tarjeta amarilla a Germain (Min. 38), Rami (46) y Payet (49), por el Olympique de Marsella;y a Raúl García (14), San José (55), Susaeta (59) y Beñat (82), por el Athletic.

Incidencias: Partido de ida de octavos de final de la Europa League disputado en el Vélodrome ante unos 30.000 espectadores. Entre ellos unos 200 seguidores rojiblancos. Se guardó un minuto de silencio en memoria del jugador italiano Davide Astori.

Esto va de dos partidos, ida y vuelta, de modo que la prudencia aconseja no extraer conclusiones precipitadas del 3-1 del Vélodrome. Todo es posible aún. Además ya se sabe, porque los jugadores del Athletic se han hartado de proclamarlo a los cuatro vientos, que para ellos la Europa League es especial, un torneo que les hace mucha ilusión, donde ponen toda la carne en el asador. Será en el segundo partido cuando realicen ese esfuerzo supremo para pasar a la siguiente ronda, pues la actuación que brindaron en la visita al Olympique fue paupérrima y pese a ello lograron, gracias sin duda a un golpe de fortuna, marcar un gol. El penalti convertido por Aduriz asoma como la última esperanza a la que puede aferrarse un equipo que no solo necesitará sumar otros dos en San Mamés sino transformarse porque de lo contrario está eliminado.

En realidad, podía estar fuera ya mismo porque se hizo acreedor a una goleada de escándalo. Basta con repasar el catálogo de oportunidades generadas por el Olympique a lomos de un Payet imparable. Ocasiones que fueron cayendo como consecuencia del meneo padecido durante amplísimas fases. Hasta resulta increíble ese 3-1 que pudiera dar a entender que existió cierto equilibrio. Cualquiera que siguiese el encuentro sabe que no hubo color, que el Athletic fracasó como colectivo y que prácticamente la totalidad de sus integrantes rayó a un nivel ínfimo. Era el marco favorito del Athletic y salieron al césped los considerados como titulares de un tiempo a esta parte por Ziganda. Visto lo visto, el entrenador acumula motivos de peso para revisar su criterio.

Para que quedase clara la tensión con que el Athletic afrontó la cita, Herrerín recogió el balón de su red sin que se hubiese consumido el primer minuto. Cuantos intervinieron en la acción quedaron retratados. El Olympique sí saltó enchufado mientras enfrente defendieron con la mirada, una costumbre en boga y que a partir de ahí se repitió con frecuencia. Quizá la historia hubiese cambiado de haber superado Aduriz a Mandanda en una de las dos únicas jugadas ligadas registradas en toda la noche. Se la puso Williams, que en adelante no sumó nada, y el ariete, con escaso ángulo no halló resquicio para empatar. Al menos, se atisbó una reacción que dejó de ser tal cuando un horrible despeje de Etxeita lo aprovechó Payet para fusilar a Herrerín, quien al poco evitó con un par de salidas al límite sendos goles de Germain.

La alucinante puesta en escena de los rojiblancos hizo temer lo peor, pero lógicamente el Olympique bajó el pistón de manera que transcurrió un rato largo sin novedad reseñable. Desde luego no lo es el repertorio de malas entregas del Athletic, otro hábito exasperante en el que hay hombres que se llevan la palma y que no hace falta ni nombrar. Lo mejor del primer período vino con el equipo pidiendo a gritos el descanso. De repente, llegó la segunda y última combinación en ataque, resuelta con un chut de Aduriz que Rami repelió con un brazo pegado al tronco. Y fue entonces, cuando por fin la presión del Athletic cundió de una maldita vez. La presión ejercida sobre el árbitro situado en el área, se entiende. También el juez principal se vio acosado, pero quien determinó que el despeje era merecedor de penalti no fue él, sino el otro, ese que nunca pinta nada. En medio de la escandalera de la afición gala, Aduriz engañó a Mandanda con un tiro suave por el centro. Se retiraba vivo el Athletic a vestuarios, con un marcador impensable, muy jugoso para gestionar el segundo acto.

RECITAL GALOYa ha ocurrido este curso que el Athletic ha dado la vuelta a situaciones críticas en Europa. Dos o tres veces al menos, pero anoche el fútbol no tuvo piedad. Fútbol que corrió a cargo del Olympique, por supuesto. Un cuarto de hora escaso tardó Payet en protagonizar otra maravilla. Dos toques rompieron las líneas enemigas y el centro lo empalmó Ocampos. Dio la sensación de que Herrerín podía haber hecho algo más, pero es incuestionable que De Marcos, a quien el argentino se anticipó, y sus compañeros anduvieron muy remisos para cortar la jugada. A partir de ese momento, se desarrolló el recital francés. Germain, Njie, López y Ocampos, este tras una arrancada prodigiosa de Payet, acariciaron el cuarto. Etxeita frustró esta última oportunidad, con el balón volando hacia una portería desguarnecida, y Herrerín alguna otra, pero la sensación de fragilidad no fue de recibo.

El Athletic deambuló hasta la conclusión, no dejó de pegar melonazos, hubo gente que ni apareció y con un panorama tenebroso, lógicamente las sustituciones ordenadas por Ziganda fueron baldías. Retiró a un apagado Susaeta, luego protegió a Balenziaga, que reaparecía y le ahorró sudor a Raúl García en el tramo final. Córdoba ni la olió, con el equipo roto, sin recursos para proyectarse a terreno rival, de hecho Mandanda debió aburrirse. La salida de Vesga, que no tiene la culpa, sentaría como rayo por aquello de que reeditaba la tan criticada fórmula de los tres medios diesel. Daba igual, se trata de detalles sin excesivo relieve dado que el Athletic había bajado la cabeza, su único objetivo era impedir que la desventaja se incrementase.

Alegarán los rojiblancos que dos goles tan temprano condicionaron el partido, lo cual no deja de ser una obviedad, pero nadie más que ellos tiene la culpa de que se produjeran. Y cuanto hubo después en absoluto les redimió, ni en el marcador ni a los ojos de unos seguidores que acaso tengan que escuchar en las vísperas de la vuelta que el vestuario está muy ilusionado con esta competición. Más les valdría preocuparse por su imagen en los partidos de Liga que restan. Europa les queda grande.

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etiquetas: athletic, o marsella

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