ruta organizada por el Consistorio

Rótulos que silencian

La ruta Mujeres, Comercio y Bilbao, organizada por el Consistorio, recorre los establecimientos con más solera regentados por bilbainas y que aún siguen abiertos

Un reportaje de Ane A. Plaza - Jueves, 8 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 10:04h

Begoña Castillo abre la persiana de Tomasa y Carolina. A la derecha, el alcalde Aburto y la concejala Itziar Urtasun saludan a Eider Txarroalde. Fotos: José Mari Martínez

Begoña Castillo abre la persiana de Tomasa y Carolina. A la derecha, el alcalde Aburto y la concejala Itziar Urtasun saludan a Eider Txarroalde. Fotos: José Mari Martínez

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Begoña Castillo abre la persiana de Tomasa y Carolina. A la derecha, el alcalde Aburto y la concejala Itziar Urtasun saludan a Eider Txarroalde. Fotos: José Mari Martínez

En una época en la que la presencia de las mujeres estaba silenciada en los establecimientos, registrados a nombre de sus padres o maridos, las hermanas Tomasa y Carolina consiguieron elevar el suyo al rótulo de una tienda especializada en moda infantil. Fueron una excepción. Cuatro generaciones después, el comercio, fundado en 1884, sigue al pie del cañón en manos de una de sus biznietas, Begoña Castillo, que continúa con esta singular estirpe de comerciantes que han vestido a miles de niños vizcainos para el día de su primera comunión. “Fueron muy innovadoras”, reconocía ayer frente al escaparate del local ubicado en la calle Sombrería, donde una comitiva encabezada por el alcalde Juan Mari Aburto inauguró la ruta guiada Mujeres, Comercio y Bilbao.

Estos paseos gratuitos, cuya pretensión es ofrecer una visión histórica a los visitantes de una de las zonas comerciales más tradicionales de la villa, tienen el valor añadido de pretender visibilizar el papel de la mujer al frente de los comercios. Organizados por el Ayuntamiento de Bilbao, los recorridos podrán realizarse a partir de mañana y hasta el 28 de abril. Ayer, una treintena de personas pertenecientes a asociaciones de mujeres y feministas (Izaera, Bagabiltza, Fekoor, Emays, Amuge, Aletu y el Consejo de las Mujeres de Bilbao) tuvieron la oportunidad de participar en la jornada inaugural.

Desde Atxuri hasta la entrada del Ensanche, el recorrido repasa la historia de los comercios con más solera de la villa regentados por mujeres. Este el caso de Tomasa y Carolina. “La tienda la abrió la madre de mi abuelo, Carolina. Ambas hermanas estaban casadas, pero el marido de Carolina murió muy joven, la mortalidad era aún muy alta, y se crió también con Tomasa”, relataba Begoña Castillo frente al negocio. Poco ha trascendido de aquella época, reconoce la comerciante, quien explica que comenzó como un pequeño taller de costura en la calle Libertad. La tienda fue pasando de generación en generación hasta que Begoña, a pesar de estar vinculada al negocio desde hace más de veinte años, tomó las riendas hace poco más de un lustro.

Tras superar cientos de escollos durante más de un siglo, admite que el futuro de la tienda es incierto. “Es un tipo de negocio que no va a más, sino a menos”, reconocía ayer, tras rememorar que durante mucho tiempo fue “la única en Bilbao”. Tampoco parece que vaya perdurar la mercería Viuda de Baldomero Fernández, situada en la calle Tendería, donde luce un cartel que reza Liquidación por jubilación. Se trata de un establecimiento, fundado en 1900, que fue regentado por María Fernández Gorrochategui en una época en la que era habitual que las mujeres quedaran invisibilizadas tras la identidad de sus difuntos maridos.

Los maridosDe hecho, la guía de las visitas, Miren Tejero, explicó ayer que encontrar documentación que acredite la presencia de las mujeres en los comercios y mercados bilbainos no es nada fácil. “Atendían la contabilidad y el mostrador pero el negocio estaba a nombre de los maridos, porque ellas legalmente no podían ostentar la titularidad”, explicó la guía, quien añadió que “después de la Guerra Civil una mujer no podía abrir una cuenta en el banco si no se lo autorizaba el marido, cuando estaba casada, o el padre, cuando era soltera”. Tejero recuerda algunas situaciones impensables para los nacidos en las últimas décadas del siglo XX. Es el caso de un comercio de la calle San Francisco regentado por una viuda llamada Tomasa Villa. Su hija, también Tomasa, heredó el establecimiento de efectos militares aunque pasó a llamarse la tienda de Roque, ya que adoptó el nombre del marido.

El alcalde atendió las explicaciones de la guía antes de poner en valor a las mujeres que “cada mañana levantan las persianas de sus negocios, pelean cada día y seguramente al ir a su casa siguen trabajando”. Por ello, lanzó un mensaje a favor del empleo “digno” para las mujeres. Después de mostrar su rechazo a la brecha salarial, reivindicó la importancia de “seguir trabajando en el ámbito de las cláusulas sociales”. En esa línea, indicó que “con la nueva modificación de la ley de contratos del Estado podemos seguir insistiendo”, ya que durante el último pleno se aprobó que los pliegos de contratación recojan siempre “la garantía de igualdad salarial por razón de género”.

Antes de tomarse un café con las asistentes a la jornada en la Plaza Nueva, el primer edil aprovechó para saludar a Eider Txarroalde, gerente de Óptica Jesús, un comercio fundado en 1950 por Leonor Eguren y Jesús Gómez. Orgullosa del papel que su madre y su abuela desempeñaron para sacar adelante el negocio familiar, Eider sigue ese camino: “Ha llegado el momento en el que la mujer no esté en la sombra”, destacó.

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