reforzar la seguridad

Osakidetza quiere reducir riesgos en las urgencias

La nueva estrategia de seguridad implementa más medidas para evitar ‘efectos adversos’ entre los pacientes

Pretende mejorar la prescripción de antibióticos para prevenir resistencias

Concha Lago - Martes, 6 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Dos médicas atienden a un paciente hospitalizado.Foto: José Mari Martínez

Dos médicas atienden a un paciente hospitalizado.Foto: José Mari Martínez

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Dos médicas atienden a un paciente hospitalizado.Foto: José Mari Martínez

Bilbao- Ingresar en un hospital o pasar por los servicios de Urgencias tiene, a veces, una cara oculta que son los fallos en la atención prestada ya que se puede llegar a contraer una infección en el quirófano o se puede ser víctima de un error de medicación. La nueva estrategia de Osakidetza quiere reforzar la seguridad de los pacientes hospitalizados y de todos aquellos enfermos que hagan uso del sistema sanitario con el objetivo de prevenir este tipo de incidentes. El consejero de Salud, Jon Darpón, junto al director de Asistencia Sanitaria, Andoni Arcelay, y el coordinador de programas de Salud Pública, Enrique Peiró, presentaron ayer la nueva Estrategia de Seguridad 2017-2020 que persigue, entre otras cuestiones, minimizar los riesgos en las Urgencias, una de las áreas que, por su complejidad, presenta más problemas.

“Las Urgencias son un servicio con unas características diferenciales y la probabilidad de que se produzcan incidentes de seguridad es más elevada. Se conocen algunos puntos sensibles como son la identificación de enfermos, la administración de fármacos, el problema de las transferencias y traspasos de pacientes... Y aunque ya tenemos muchas iniciativas en marcha, vamos a elaborar una serie de recomendaciones para reducir al máximo la posibilidad de que se produzcan incidentes de seguridad porque por desgracia es imposible evitarlos al cien por cien”, explicó Peiró.

AntibióticosEste plan contempla asimismo mejorar la prescripción de antibióticos para que se receten los estrictamente necesarios, evitando tratamientos superfluos e intentando seleccionar el más adecuado en cada caso. Peiró manifestó que el objetivo es que los médicos hagan una mejor prescripción del medicamento y que el consumo por parte de los pacientes sea el correcto. “Lo que pretendemos es una revisión multidisciplinar en cada centro por parte de farmacéuticos, médicos, o microbiólogos para que esos tratamientos sean los oportunos y los adecuados”, precisó.

Para el consejero Darpón, “el dar formación continua y tener estrategias estandarizadas para mejorar la prescripción o la no prescripción de antibióticos es un problema importante en todos los servicios de salud”, según consideró. A su juicio, “las bacterias son seres vivos, se hacen inteligentes, y la resistencia a antibióticos, especialmente en el ámbito hospitalario, es un problema cada vez más frecuente y obliga a seleccionar mejor estos fármacos. Obliga a reservar determinados antibióticos para aquellas enfermedades muy graves que pueden tener pocas alternativas y además no siempre es fácil diferenciar una infección vírica de una bacteriana”, indicó.

Ancianos desnutridosOtra de las actuaciones previstas es generalizar los proyectos de evaluación para evitar la desnutrición de determinados pacientes que, por diferentes factores como la edad o determinadas patologías asociadas, tienen un riesgo potencial de padecerla. Asimismo se incidirá en las buenas prácticas para la prevención de la incontinencia urinaria. El objetivo de esta línea es facilitar una adecuada valoración de la situación funcional de los pacientes, así como de las ayudas que pudieran precisar para orinar en el momento del ingreso. Con este punto de partida, se trataría de evitar la incontinencia derivada del uso inadecuado de absorbentes durante la hospitalización. Para cada proyecto concreto, el consejero remarcó que se va a intensificar la formación de los profesionales con cursos específicos.

Según los responsables sanitarios, el sistema de notificación y aprendizaje en seguridad del paciente, a disposición del conjunto de trabajadores de Osakidetza, “se ha revelado como una potente herramienta”. Así, dieron a conocer que, de los 1.604 incidentes notificados en 2013, se ha pasado a 4.361 percances en 2017.

Para Andoni Arcelay, “esta es una estrategia sobre todo para sensibilizar en la seguridad del paciente y, a medida que va habiendo una mayor cultura de seguridad, las incidencias, que las remiten los profesionales de forma voluntaria, van subiendo. Pero eso nos da las claves para ir mejorando poco a poco”. “¿Por qué ahora incluimos la notificación de eventos adversos? Porque nos dará más información. Era lógico empezar por los que no tienen daño porque nos permitía afrontar mejor la fase de aprendizaje antes de incluir el resto”, señaló.

Peiró apuntó que “se trata de hacer un abordaje integral de la gestión de los incidentes de seguridad. Ya disponíamos de un sistema de notificación de los incidentes sin daño pero se trata también de aprender de los otros”. En este sentido, aclaró el concepto incidentes sin daño. “Sería, por ejemplo, el problema que se suscita con los fármacos cuyos envoltorios son muy parecidos. Si el envoltorio es demasiado similar, tanto el ciudadano como el profesional sanitario, se puede confundir. No hay daño cuando el profesional se da cuenta, subsana el error y no se administra. Con daño sería cuando se produce el fallo y se acaba tomando el fármaco que no corresponde”, recalcó.

protocolos de seguridadDarpón destacó los resultados obtenidos con la anterior estrategia con medidas como la implantación en el 100% de la red de Osakidetza de las pulseras corporativas que garantizan la identificación inequívoca de todos los pacientes. Especialmente significativo ha sido el control de las infecciones relacionadas con la propia asistencia sanitaria y más en concreto de las neumonías asociadas a ventilación mecánica donde, desde 2013, se ha conseguido reducir la tasa de incidencia a la tercera parte.

Con la anterior estrategia también se instauró el protocolo de seguridad que garantiza que todos los recién nacidos en un hospital de Osakidetza estén acompañados en todo momento por un familiar.

La estrategia no lleva incluido ningún apartado sobre el coste económico “porque en todos los servicios de salud del mundo donde se ponen en marcha estrategias de seguridad, si éstas son efectivas, el coste suele ser negativo. Las estrategias mejoran la calidad asistencial y reducen costes”, especificó Darpón.

En esta línea, resaltó que las infecciones nosocomiales (las que se contraen en un centro sanitario) han descendido un 7%. “Eso quiere decir que las estancias en las UCIs para pacientes graves han disminuido en la misma medida, eso significa que se infectan menos prótesis o menos dispositivos. Y además de bajar la mortalidad, se reducen las estancias hospitalarias, o el tratamiento de la infección nosocomial, que es muy caro”.

Asimismo, el consejero de Salud puso de manifiesto otro aspecto y subrayó cómo al bajar los errores gracias al listado de verificación de seguridad quirúrgica, o al programa de identificación de recién nacidos, disminuye también el número de demandas contra Osakidetza por efectos adversos “que también tienen un coste importante”.

etiquetas: urgencias, osakidetza

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