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Un viaje de gloria y tragedia

La película ‘kenny’, con la que se estrenó ayer el thinking football, repasa parte de la carrera del mítico dalglish

Un reportaje de Aitor Martínez - Martes, 6 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Stewart Sugg, director de la película ‘Kenny’ que abrió ayer el Thinking Football Film Festival, posa para DEIA.Foto: José Mari Martínez

Stewart Sugg, director de la película ‘Kenny’ que abrió ayer el Thinking Football Film Festival, posa para DEIA.Foto: José Mari Martínez

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Stewart Sugg, director de la película ‘Kenny’ que abrió ayer el Thinking Football Film Festival, posa para DEIA.Foto: José Mari Martínez

EN el fútbol británico hay dos figuras que se elevan por encima del resto: George Best y Kenny Dalglish”. La frase es del escritor y director de cine Stewart Sugg, cuyo película, Kenny, abrió ayer la sexta edición del Thinking Football Film Festival que organiza la Fundación Athletic. El futbolista escocés, nacido en Glasgow en 1951, representó a lo largo de su carrera deportiva (1969-1990) la figura del futbolista total. Delantero en origen, su única virtud no solo fue el gol, pese a que marcó 112 goles en 204 partidos en el Celtic;118 en 355 encuentros con el Liverpool;y 30 con la selección de Escocia, lo que le convierte en el máximo realizador del combinado escocés, éxito que comparte con Denis Law, así como en el jugador que en más ocasiones ha defendido la elástica azul del combinado británico: 102.

Resume Sugg que Dalglish fue un “futbolista único” y que ese fue el principal motivo que le inspiró para elegirle como un personaje con el atractivo suficiente como para ser merecedor de una película. El director británico admite que creció siendo hincha del Liverpool pero que con el paso de los años se dejó cautivar por el fútbol sin colores de por medio. Más por su atractivo como deporte que por un sentimiento de pertenencia. De lo que no tiene ninguna duda es de que Dalglish fue “admirado” por la gente del fútbol más allá de sus preferencias por uno u otro equipo. “Fichó por el conjunto red en 1977 procedente del Celtic como recambio de Kevin Keegan, que se marchó al Hamburgo. Fueron muchas las personas que dudaron de si sería capaz de reemplazarle, pero no tardaron mucho en darse cuenta de que era incluso mejor que Keegan”, expone Sugg.

Una gran crisis industrial sacudió a la ciudad de Liverpool coincidiendo con el mejor momento del equipo, la segunda mitad de la década de los 70 y la primera de los 80, con Dalglish como estandarte. “El fútbol fue una vía de escape en un momento delicado para la población, golpeada por la crisis y con un gran número de desempleados”. Las gestas del Liverpool, lideradas por el futbolista escocés, hicieron que este se convirtiera rápidamente en un ídolo de masas. “Pese a ello -relata Stewart Sugg-, idolotrar a Dalglish, que recibió el apodo de rey, fue sencillo. Él les ofrecía las alegrías que les negaba el día a día y conectó con la gente rápidamente. Sin duda, su figura se aleja de la de un futbolista moderno que acapara la atención. Él se preocupaba de la gente”

Los éxitos deportivos, no cabe duda, facilitaron aquella unión entre el futbolista y el aficionado. Un legado que aún hoy, a los 67 años de Dalglish, que sopló las velas el domingo, sigue vivo. “El año pasado, semanas antes del estreno de la película, que ya estaba terminada, el Liverpool le puso el nombre de Kenny Dalglish a uno de sus graderíos. Un fiel reflejo de lo que supuso para el club”, cuenta el director británico.

tres desgraciasAl margen de dicho reconocimiento, la figura del exjugador adquirió una mayor relevancia tras la tragedia de Hillsborough en 1989, la tercera que vivió en primera persona. En el estadio de la ciudad de Sheffield, que acogió las semifinales de la FA Cup entre el Liverpool y el Nottingham Forest, fallecieron 96 personas. Dalglish era por aquel entonces, y desde el día posterior a la tragedia de Heysel, en la que murieron 39 personas en los prolegómenos de la final de la Champions en la que el equipo red cayó derrotado por la Juventus, jugador-entrenador del Liverpool.

El escocés se involucró en defender la memoria de las víctimas que murieron en el estadio de Hillsborough. Asistió a numerosos funerales, cuatro de ellos en un mismo día, y siempre mantuvo la teoría de que la culpa de lo ocurrido no fue de los aficionados, como así se quiso hacer ver en un primer momento. No fue hasta 2012 cuando una comisión de investigación independiente dedujo que la culpa de lo sucedido la tarde del 15 de abril de 1989 fue de la policía.

Aquellas no fueron las únicas tragedias que Dalglish vivió en primera persona. No obstante, en 1971, mientras seguía desde la grada una nueva edición del Old Firm, el derbi entre Rangers y Celtic, en Ibrox Park, casa de los primeros, fallecieron 66 personas. Un viaje de gloria y tragedia que recoge la película Kenny.

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