Un programa para la paz cargado de significado

CERCA DE MEDIO MILLAR DE ESTUDIANTES HAN VISITADO DESDE EL AÑO PASADO EL MUSEO Y LOS VESTIGIOS DEL CINTURÓN DE HIERRO EN Berango

Un reportaje de Carlos Zárate - Lunes, 5 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Estudiantes de segundo de Bachillerato del colegio Basauri, ante uno de los puntos fortificados del Cinturón de Hierro entre Berango y Sopela.Foto: Carlos Zárate

Estudiantes de segundo de Bachillerato del colegio Basauri, ante uno de los puntos fortificados del Cinturón de Hierro entre Berango y Sopela.Foto: Carlos Zárate

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Estudiantes de segundo de Bachillerato del colegio Basauri, ante uno de los puntos fortificados del Cinturón de Hierro entre Berango y Sopela.Foto: Carlos Zárate

SUELEN decir que las segundas partes nunca fueron buenas, sin embargo, hay excepciones. Este es el caso del programa Educar para la paz, impulsado por el Ayuntamiento de Berango con el respaldo del Gobierno vasco y desarrollado por Orbela, una empresa de servicios en los ámbitos del medio ambiente, la cultura, el ocio y el turismo. Destinado a enseñar a estudiantes de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato la historia de la Guerra Civil y la sociedad vasca durante el conflicto bélico, en 2016 se puso en marcha con gran éxito. Fruto de esa buena acogida, los responsables municipales decidieron reeditarlo y, nuevamente, ha vuelto a triunfar.

“Entre 2017 y 2018 hemos recibido a cerca de 500 escolares”, explica Aitor Miñambres, responsable del Museo Memorial del Cinturón de Hierro de Berango, una de las paradas obligadas para entender el conflicto bélico. Y es que si algo distingue a este programa educativo es la combinación de elementos teóricos y su desarrollo sobre el terreno. “Nuestro objetivo es que el programa continúe desarrollándose año tras año”, indica Miñambres.

Así pues, los estudiantes se adentran en las trincheras del Cinturón de Hierro de Bilbao, en su parte más oriental, gracias a los vestigios que se conservan entre Berango y Sopela, y pueden apostarse sobre los nidos de ametralladoras y pozos de tirador, así como observar cómo era la vida en el frente y en los montes vascos en plena campaña bélica.

“Hay muchos estudiantes que se involucran mucho y cuenta historias vividas por sus familias. Como, por ejemplo, uno que nos ha contado que un familiar suyo ha sido encontrado recientemente en una fosa. En cambio, hay otros que las desconocen y después de hacer la visita regresan a sus casas y preguntan a sus familiares cómo lo vivieron”, comenta Iker Lope de Bergara, técnico de Orbela encargado de guiar la visita junto con Garazi Santos.

En este sentido, este programa docente permite a los estudiantes conocer el pasado y la vida de sus familiares más cercanos. “Es muy importante que se interesen por el pasado histórico porque supone un vínculo entre generaciones”, agrega Miñambres.

También ahondan en el aspecto comparativo para que los estudiantes profundicen en el conocimiento de las consecuencias de cualquier tipo de conflicto bélico. “Buscamos paralelismos existentes hoy en día. Que sepan que la guerra no es algo divertido como se presenta en ciertas películas o videojuegos. Muchos tienen la idea preconcebida que era como ir a una aventura. Además, también les explicamos cómo la vivían los niños o la gente de su edad”, añade Iker.

VISITAS GUIADASDe este modo, durante los lunes y martes, diversos centros escolares de toda Bizkaia e incluso alguno de Iparralde y Araba, se han apuntado al programa y han cumplimentado las visitadas guiadas con grupos de estudiantes de en torno a 25 personas cada uno.

En concreto, esta semana pasada, estudiantes del centro Salesianos de Cruces y del colegio Basauri cumplimentaron el recorrido organizado. “Si estuviésemos en guerra en estos momentos, ¿qué os tocaría hacer?”, cuestionó Garazi Santos a los estudiantes, durante la primera parte de la visita, desarrollada dentro del museo. “Ir al frente a cavar trincheras”;“cuidar a los enfermos” fueron algunas de las respuestas.

Sobre esta línea, una vez finalizada la visita, los alumnos pusieron en común la información recibida y llevaron a cabo una reflexión conjunta sobre las guerras. “¿Por qué ponían una cruz en los cristales de los edificios?”, preguntó Garazi a los estudiantes. “Era para que no cayesen los cristales a la calle en caso de bombardeo o explosión y dañasen a la gente. ¿Dónde los habéis visto actualmente?”, prosiguió. “Les ofrecemos testimonios de gente que vivió aquella guerra y de otras más actuales como, por ejemplo, la de Siria. Buscamos ver si saben diferenciar aspectos, encontrar paralelismos, similitudes, etc.”, explicó.

“¿José Antonio Aguirre os suena?”, interrogó Garazi. “Sí, fue el primer lehendakari vasco”, contestaron los alumnos. “Y, ¿cómo imagináis que era el Cinturón de Hierro”, prosiguió. “Como unas trincheras, estilo guerrilla”, apuntaron los jóvenes. “Mirad, pues a este señor que veis en la foto le tocó empezar a construirlo cuando tenía 14 años”, detalló Garazi. “Y, ¿qué sucedió en Gernika?”, continuó. “Que lo bombardearon en un día que había mucha gente porque era día de mercado”, respondieron demostrando tener la lección bien aprendida.

Durante la visita por el museo pudieron comprobar, además del llamativo armamento de la época, documentos de familias, cartillas de racionamiento, pasaportes, etc. Una de las más interesadas y que no perdió detalle, libreta en mano, fue Ane Domínguez, estudiante basauritarra de 17 años. “Estoy escribiendo un libro sobre la Segunda Guerra Mundial, una historia ficticia que narra lo que les sucede a dos amigos y hay detalles de armas y así que me vienen muy bien para ambientarlo”, aseguró. Posteriormente, los estudiantes disfrutaron recorriendo el terreno que albergó el Cinturón e imaginándose cómo era la vida durante la guerra en ese espacio. “No podían estar muy cómodos en estas trincheras, son muy oscuras”, reconocieron echando la vista atrás.

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