Bingen Zupiria Consejero de Cultura

“Hemos puesto mucho énfasis en acreditar un perfil y no el necesario en que ese personal público trabaje en euskera”

Euskera en la Administración, sin duda un tema que levanta pasiones de toda índole en este país. Zupiria detalla su propuesta para dar el salto del conocimiento al uso del euskera como herramienta de trabajo

Una entrevista de Idoia Alonso Fotografía José Mari Martínez - Domingo, 4 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Bingen Zupiria, consejero de Cultura y Política Lingüística del Gobierno vasco.

Bingen Zupiria, consejero de Cultura y Política Lingüística del Gobierno vasco.

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Bingen Zupiria, consejero de Cultura y Política Lingüística del Gobierno vasco.

Bilbao- Esta semana se enfrentaba a una de sus grandes pruebas de fuego de la legislatura, llevar el tema de los perfiles lingüísticos de las OPEs al Parlamento Vasco. ¿Llegó la sangre al río?

-La comisión del martes fue importante y cuando tengamos más perspectiva veremos la importancia que tiene. Más que por el tema de los perfiles lingüísticos es importante porque llevábamos la evaluación de la V Planificación de la normalización del uso del euskera en las administraciones públicas y el VI plan aprobado por el Gobierno. Es importante porque hemos cambiado la metodología y los objetivos de los planes de normalización para el Gobierno, las diputaciones, ayuntamientos y para todas las sociedades públicas que dependen de este entramado institucional y que viene a afectar a 38.000 trabajadores y trabajadoras de las administraciones públicas vascas.

¿Por qué han cambiado la metodología?

-Hemos modificado la metodología porque la que existía no permitía elaborar comparaciones. Entonces, a partir de esta VI Planificación vamos a poder poner objetivos cuantificables y los vamos a poder medir en todas las administraciones, porque lo hemos hablado con todos los técnicos de euskera y con todas las fuerzas sindicales.

¿Qué objetivos prioritarios se han marcado en la VI Planificación?

-El primero es que en el año 2022 todas las administraciones públicas vascas debemos ser capaces de atender al 100% las exigencias de relación en euskera que nos plantee la ciudadanía. Y eso se va a poder medir. Y además nos hemos marcado crecer 15 puntos en cada uno de los objetivos secundarios que hemos establecido para el plan. Es importante poder contar con una metodología que nos permita hacer la evaluación de esos objetivos, es algo novedoso.

¿Qué titular le pondría a su comparecencia del martes?

-No me gustaría que quedara un titular complaciente porque creo que la situación que tenemos es positiva, pero que todavía nos quedan muchos objetivos por cumplir. ¿Cuáles serían los elementos positivos? Que en el año 1990 el número de trabajadores públicos que tenían conocimiento de euskera para poder hacer algunas tareas en esta lengua era del 20% y hoy es del 70%. Por tanto, el avance es muy importante. Además, comprobamos que hay más gente que se ha preocupado por conocer y mejorar su euskera del que estrictamente sería necesario por el sistema de los perfiles y preceptividades. Para mí ese sería el gran titular, que el euskera está creciendo como lengua de servicio en la Administración y que hoy somos mucho más capaces que hace treinta años de satisfacer esa demanda de parte de la sociedad vasca para relacionarse con la Administración en euskera.

¿Cuáles son las lagunas en la euskaldunización de quienes trabajan en la Administración?

-La laguna estaría en que hace 36 años que el Parlamento Vasco aprobó la Ley del Euskera (1982) que reconoce a la ciudadanía el derecho a relacionarse con la Administración en euskera y castellano;y que 36 años después las administraciones vascas aún no son capaces de garantizar ese derecho.

La oposición le criticó más por las formas que por el fondo, porque denunciaron que se les hurtó la posibilidad de debatir porque no contaban con la documentación. ¿Está dispuesto abrir un debate con las cartas boca arriba?

-Por supuesto. El objetivo de la comparecencia no era que los partidos dieran su beneplácito o su visto bueno a la documentación que llevábamos. El objetivo era simplemente presentar la evaluación que hemos realizado y presentar la propuesta de la VI Planificación. Iremos al Parlamento tantas veces como haga falta para explicar lo que llevábamos en esa documentación, por supuesto.

Anunció que piensan revisar la asignación de los perfiles de euskera para acceder a un puesto público. ¿Por qué es necesaria la modificación?

-Quiero precisar el término revisar. Yo llevo un año hablando de revisar una a una la situación de los 38.000 puestos públicos. Revisar significa analizar, revisar significa comprobar y revisar significa adecuar.

¿Y cuál es el resultado de ese análisis?

-En una perspectiva de 30 años y teniendo en cuenta que 250 instituciones han participado en el proceso de asignación de los perfiles, la conclusión es que en un 95% de los puestos el comportamiento ha sido muy homogéneo, homogeneidad que solo se rompe en un 5% de los casos. Y en este porcentaje hay algunos puestos en los que se ha pedido una capacitación lingüística menor a la necesaria y en otros se ha pedido un nivel superior. Digamos que ha habido algunas disfunciones.

¿Entonces cuál es su propuesta de modificación de la asignación de los perfiles?

-Proponemos a las distintas instituciones que utilicen los perfiles dominantes que hemos detectado para asignarlos a los diferentes puestos. La idea es unificar criterios para no tener descuidos, para que no se reproduzca ese 5% de las disfunciones halladas.

¿Los nuevos criterios afectarán a las OPEs convocadas este año?

-Solo afecta a los puestos que tienen que ver con la Administración general de la CAPV, diputaciones y ayuntamientos. No están en este paquete ni Osakidetza, ni Ertzaintza, ni profesores, ni profesionales de la Administración de Justicia.

¿Por qué?

-Porque tienen sus propios planes de normalización lingüística, que están en vigor.

¿Y por qué no han analizado todo?

-Porque la realidad no es homogénea. Cada uno de los cuerpos de trabajadores tiene un origen diferente, una formación diferente y, por lo tanto, cada uno tiene su propio plan.

No deja de sorprender que cuatro de cada diez puestos públicos no tengan que acreditar un perfil de euskera, cuando ciertos sectores llevan años vendiendo los perfiles como una barrera para acceder a un puesto público.

-Hemos comprobado que hay un 34% de puestos que no tienen ninguna exigencia de euskera en la Administración general y si lo llevamos al conjunto de los 93.000 trabajadores públicos, el nivel de no exigencia efectivamente es del 40%. Y hemos comprobado también que los perfiles minoritarios con el A1 (básico) y el C2 (experto) y que la mayor parte de los puestos tiene asignado un perfil B2 (intermedio) y C1 (EGA). Y además entre los 38.000 trabajadores de la Administración general, el EGA no es el perfil mayoritario.

¿Cree que esta investigación va a servir para tapar bocas o que ésta es una batalla perdida?

-Cuando hablamos de este tema en esos términos creo que es por ignorancia o porque no nos explicamos bien. Cuando decimos que hay un nivel de exigencia alto para entrar en la Administración vasca no queremos recordar que el 40% no tiene ningún nivel de exigencia. Cuando decimos que en una OPE de la Er-tzaintza al euskera se le conceden 55 puntos, obviamos que la puntuación general es de 550. Cuando hablamos de exigencias lingüísticas, en el caso de los ertzainas y de los trabajadores de la sanidad, no decimos que el nivel de exigencia en cuanto a preceptividad es menor que en el ámbito general de la Administración. Además en estos dos últimos casos, el euskera a lo sumo puede pesar el 8% en una OPE, no más. Y creo que a partir de ahí se puede tener la opinión de si es demasiada exigencia o es poca, pero creo que a esa opinión hay que llegar después de hacer estos descartes previos que he hecho.

Le hacía la pregunta porque el PP la ha emprendido con el sistema de inmersión catalán y Rivera exige excluir el conocimiento de las lenguas cooficiales como mérito en las OPEs. ¿Existe riesgo de contagio?

-Voy a hablar de lo que conozco, que es la CAPV. Creo que hemos vivido un proceso de normalización del conocimiento y uso del euskera que no tiene precedentes en el mundo. Ha sido un proceso capaz de euskaldunizar a mucha gente, sobre todo a muchos jóvenes y a muchos profesionales. Y lo hemos hecho de forma pausada, sin prisas, sin coaccionar y con un gran acuerdo político. Y creo que la población lo reconoce y por eso las políticas lingüísticas que se están desarrollando tienen una apoyo altísimo, cercano 60% de aprobación. Esta es la realidad de Euskadi. Cuando escucho a Rivera, solo puedo decir que las realidades lingüísticas catalana, gallega y vasca no avalan el discurso de Ciudadanos y de otros partidos políticos.

¿Se refiere al Partido Popular?

-No se ha caracterizado por favorecer la normalización de las otras lenguas del Estado que no sean el castellano.

¿Cree que la amplia adhesión ciudadana al proceso de normalización ha calado en el discurso del PP vasco?

-Quisiera creer que sí.

Siete de cada diez funcionarios pueden trabajar en euskera, sin embargo en el 25% de las ocasiones en las que una persona se dirige a la ventanilla de una Administración se ve obligada a pasarse al castellano. ¿Qué proponen en el VI plan para garantizar los derechos de esta gente?

-Ponemos el foco en los derechos lingüísticos de la ciudadanía y a la Administración como motor para garantizar esos derechos. En el nuevo plan nos ponemos como objetivo conformar una Administración bilingüe. Hoy el euskera es una lengua de servicio en un porcentaje altísimo de casos, con algunas excepciones. Pero el euskera no es una lengua de trabajo en la Administración. Hemos conseguido que una parte importante del personal de las administraciones conozca el euskera, lo aprenda y mejore su competencia lingüística y que incluso acredite ese conocimiento, pero no hemos conseguido que utilice el euskera como lengua de trabajo.

A la vista de la realidad social, no resulta tan sencillo dar el salto al uso.

-Uno de los grandes retos para el VI periodo de planificación es convertir el euskera en herramienta de trabajo. Quiere decir que vamos a tener que dar al personal de la Administración la formación necesaria para ser capaz de crear textos en euskera, por ejemplo, porque hoy en día la mayoría se producen en castellano y luego se mandan a traducir. Vamos a estandarizar los formularios para que no sea necesario traducirlo todo. Y vamos a prestar mucha atención al modelo oral del lenguaje porque el euskera que estamos generando en la Administración es incomprensible, son textos traducidos que no aportan mucho, ni al conocimiento, ni a la naturalidad del idioma.

¿Desde el lenguaje oral?

-Pensamos que si partimos del modelo oral para la creación de textos en euskera podemos conseguir un lenguaje administrativo mucho más normal y natural del que hoy tenemos y, por supuesto, mucho más normal y mucho más natural que el castellano que se utiliza en la Administración, que es de pésima calidad y, en muchos casos, incomprensible.

Además creo que proponen que el uso del euskera en la Administración no quede al albur de la voluntariedad del funcionario o funcionaria.

-Otra de las novedades va a ser que cada departamento y cada área va a tener que hacer su propio plan de normalización y queremos que no lo haga el técnico de euskera, digamos el vasco del departamento, queremos que sean los responsables de cada departamento, de forma que sean ellos mismos quienes establezcan, dentro de un sistema común, una serie de objetivos que sean evaluables.

Le voy a decir una frase que seguro que ha escuchado y me gustaría saber qué opina. “Estos del Gobierno vasco nos obligan a estar años en el euskaltegi para sacarnos un título y luego el euskera no sirve para nada”.

-Hay dos cosas ahí. Una contra la que me rebelo como persona que ha estudiando euskera y se ha preocupado por mejorar su nivel de euskera. Yo no lo he hecho para trabajar sino porque quería, que creo que es la conducta que ha tenido la mayor parte de los padres y madres de esta sociedad cuando han decidido escolarizar a sus hijos e hijas en modelos bilingües o euskaldunes. La segunda consideración es que, efectivamente, hemos hecho mucho énfasis en acreditar un nivel de competencia lingüística determinado y hasta ahora no hemos puesto el énfasis necesario en que esas personas trabajen en euskera. Y estamos en esa fase.

¿Estamos a tiempo para darle la vuelta a esa situación?

-Le diré algo respecto al euskera que tiene que ver con la paciencia. Permítame un apunte personal. Yo tengo 56 años, he vivido en Hernani, Durango, Vitoria y Bilbao y hasta el año pasado no he tenido un médico de familia en euskera. Tengo tres hijos en edad universitaria y nunca han tenido un pediatra en euskera a pesar de que tuviésemos derecho para ello. Pero pertenezco a ese sector mayoritario de la sociedad que apuesta por la normalización del euskera, pero que es consciente de que este proceso de normalización exige un ritmo tranquilo y, sobre todo, necesita mucho acuerdo y mucho consenso. Y me alegro mucho de que haya llegado el día en que con 56 años tenga un médico euskaldun.

¿Se imagina un futuro en el que no sea necesario pedir un perfil de euskera porque Euskadi sea realmente bilingüe?

-Creo que en esta sociedad hay tres modelos políticos lingüísticos distintos. Hay un modelo que considera que lo más natural es que la Administración funcione en castellano y, si no hay más remedio, dar un servicio en euskera al que lo pida. Hay otro modelo que se coloca en el otro extremo y que ha apostado por una sociedad en la que el euskera sea la lengua dominante. Y creo que hay una posición central que apuesta por una sociedad bilingüe formada por ciudadanos bilingües. Y en la medida en que la sociedad decida constituirse en una sociedad formada por ciudadanos bilingües que tengan una competencia profesional y lingüística natural en dos o tres lenguas, eso que me plantea va a suceder.

¿Usted cree?

-De hecho, la persona que salga de la universidad después de haber estudiado una carrera en dos lenguas va a tener acreditado automáticamente un nivel lingüístico determinado que le va a facilitar el acceso a un puesto público en igualdad de condiciones.

las claves

“Nuestro objetivo es que para 2022 todas las administraciones vascas debemos ser capaces de atender en euskera al 100% de quienes lo pidan”

“El lado positivo es que en 1990 el número de trabajadores públicos con conocimiento de euskera era del 20% y hoy en día es del 70%”

“Han pasado 36 años desde la Ley del Euskera y las administraciones no son capaces de garantizar los derechos lingüísticos de la ciudadanía vasca”

“Iremos al Parlamento Vasco tantas veces como sea necesario para debatir con todos los partidos políticos la propuesta de normalización”

“Hemos comprobado que un 40% de los 93.000 puestos de las administraciones vascas no tienen ninguna exigencia de euskera”

“La idea es unificar criterios para no tener descuidos y que no se dé el 5% de las disfunciones halladas en la asignación de los perfiles a los puestos de trabajo”

“En el caso de los ertzainas y los trabajadores de la sanidad, el euskera puede pesar a lo sumo un 8% en una OPE, no más”

“Cuando escucho a Rivera solo puedo decir que las realidades lingüísticas catalana, gallega y vasca no avalan el discurso de Ciudadanos”

“Tengo 56 años y hasta los 55 nunca tuve un médico euskaldun a pesar de que tuviese derecho, pero me alegro de que haya llegado ese día”

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