Un vivero lleno de ideas innovadoras

eL CEREBRO DEL JOVEN EMPRENDEDOR VASCO, ANTXON CABALLERO, NO DESCANSA y ya tiene patentados dos proyectos en marcha

Un reportaje de Nekane Lauzirika - Domingo, 4 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Antxon Caballero posa junto al Puente Colgante.

Antxon Caballero posa junto al Puente Colgante. (Foto: Oskar Martínez)

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Antxon Caballero posa junto al Puente Colgante.

LA cabeza de Antxon Caballero es un vivero de ideas, ideas innovadoras con empuje suficiente para emprenderlas. El talento y la iniciativa no tiene patria, sexo ni clase social, cualquiera y en cualquier lugar puede ser talentoso, tener iniciativa y ser emprendedor. Así, que cuando en el habla popular se dice que en Euskadi el espíritu emprendedor es muy abundante, no es tanto porque exista más talento, sino porque se le hace más caso y se apoya con mayor ímpetu a quien da muestra de iniciativa y quiere lanzar un proyecto.

En esta onda se mueve el getxotarra de 23 años, Antxon Caballero, de familia con sesgo emprendedor, a quien la cabeza le bulle de ideas dos de ellas ya patentadas -un colgante localizador de animales domésticos y un proyecto de identificación de pacientes- que quiere llevar rápidamente a la práctica, para lo que trabaja con otros dos veinteañeros programadores: “Ekaitz, encargado del big-data, es el que conoce los lenguajes de programación y lleva todos los sistemas y la parte informática más importante;y luego Jon, que está empezando a hacer la carrera de ingeniería informática, al tiempo que ayuda en la informática y se dedica también a la electrónica”, explica Antxon Caballero, formado en Administración y Finanzas y que actualmente estudia un máster de emprendimiento y liderazgo.

“El equipo lo formamos tres;tengo un vivero en Erandio, donde está mi despacho y al que voy todas las mañanas;pero mantenemos reuniones periódicas por Skype, Google meet... físicamente nos vemos un par de veces al mes para tratar temas importantes, pero para distribuir el trabajo no nos hace falta nada más”, indica.

Estos tres emprendedores se dedican a realizar programas personalizados para micropymes;realizan planes de gestión de clientes, de stocks personalizados dependiendo de sus gustos y necesidades. El dinero que obtienen lo destinan a financiar otras ideas y a pagar las patentes: “en España cada una cuesta 2.000 euros y en EE.UU., 15.000”, se queja Antxon. “En patentes, EE.UU. va muy por delante al resto del mundo. Sí, me planteé irme a trabajar un par de años allí, pero cuando hice el Erasmus en Praga una multinacional me ofreció trabajar con ellos, pero decidí volver a Euskadi y poner en marcha mis ideas;siempre he querido ser mi propio jefe, tener mi propia empresa, no me veo como empleado para otros”, sostiene.

En estos momentos, Antxon, Ekaitz y Jon están inmersos en el desarrollo de un colgante para animales domésticos con tecnología NFC que, en caso de que se pierdan, con un simple toque de teléfono de cualquier dispositivo inteligente puedas saber el nombre del animal, el contacto, etc. “De tal forma que el que lo encuentre pueda ponerse en contacto rápìdamente con el dueño del animal, sin tener que recurrir a las autoridades ni pasar por largas esperas”, explica didácticamente.

contraseñas biométricasSin embargo, el proyecto estrella de Atxon y su equipo es un programa de identificación de pacientes con contraseñas biométricas. “¿En qué consiste? En que a través de los rasgos faciales, la huella dactilar -lo que nos diferencia a las personas-, te puedan reconocer en un segundo por un teléfono inteligente. Si tienes un accidente en el extranjero, rápidamente, en nada te identifican. El dispositivo sirve también para la identificación de personas que entran en una habitación. Simplemente con que los médicos estén trabajando con tablets -que ya están empezando a hacerlo- tendrán todo el historial médico en un segundo y sin fallo alguno”, añade.

Ésta sería la primera parte del proyecto, la de identificación, luego estaría la del tratamiento de los datos. “Sanidad tiene un número impresionante de datos que no utilizan;los tienen almacenados. Nosotros por ahora estamos experimentado el proyecto en pequeños negocios;sabemos cuando se va a ir un cliente, que stock tiene que comprar para lo que usamos el Machine Learning,Big-data y la inteligenciaartificial. En una gran empresa como Osakidetza o el IMQ sería un método revolucionario porque permitiría recetar los medicamentos personalizados;me refiero a la Sanidad vasca porque es la mía, la que utilizo y funciona muy bien, pero -según los datos publicados - pierde bastante dinero, unos 500 millones desde el año 2000 en litigios por no haber identificado bien al paciente o por recetarle un medicamento equivocado”, subraya.

En lo que trabajan estos tres jóvenes emprendedores es en crear una herramienta para que el médico pueda realizar también una detección precoz y eficaz de una enfermedad y pueda tratarla cuanto antes. Con cualquier contraseña biométrica, al entrar en contacto con un dispositivo inteligente te lleva a una base de datos donde aparece el historial de datos de los pacientes. “Lo bonito del proyecto -también patentado- es que hay tres beneficiarios: el usuario que tomará menos fármacos, la Administración sanitaria que se evitará muchos litigios porque los pacientes se identificarán antes, y la parte de ahorro monetario con recetas más eficaces para los medicamentos;este dinero lo podrían dirigir, por ejemplo, a investigación de enfermedades”, apunta, convencido de que su idea se plasmará más pronto que tarde.

A Antxon lo que realmente le gusta es el inicio del proyecto;el crear una especie de demo,o un dispositivo de prueba, y para ello va quedando con los médicos a los que les explica la iniciativa y sus funcionalidades: “Ellos me guían en la dirección a seguir, según sus necesidades. Lo que hago en estos momentos es adaptar el producto al mercado. Tengo las ideas en la cabeza y todo patentado, pero me gustaría hacer un producto mínimo viable;un producto que cuando lo comercialice abastezca las necesidades del cliente, que sea personalizado”.

Los tres jóvenes no disponen de subvenciones, aunque están abiertos a cualquier línea de financiación que pueda haber o cualquier institución que se quiera unir al proyecto para ayudarles a crear el proceso. “No hemos pensado en acudir a un laboratorio porque la tecnología que usamos la hemos inventado nosotros;no necesitamos un laboratorio porque son tecnologías que básicamente son ordenadores y con dos programadores basta”, explica.

En un futuro próximo Antxon se ve fijando su centro de operaciones en Praga, no solo porque es donde vive su novia, sino porque es la ciudad que le encandiló haciendo el Erasmus y está estratégicamente bien situada. “He tenido la suerte de viajar por el mundo;conozco los modelos de estudios. En Praga no existe la titulitis que existe en el Estado;allí se fijan más en el modelo Filandés, que es el que me gusta, pasas unas pruebas de actitud, de conocimientos sin importarles si has ido a la universidad. Tienes seis meses para demostrar tu valía;aquí te dan un día”, subraya, “el mundo de la innovación existe más allá de un título”.

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