La oleada de protestas enciende el debate

¿Tienen futuro las pensiones?

La oleada de protestas enciende el debate sobre la viabilidad de la Seguridad Social. Solo hay una alternativa a la fórmula del ahorro: encontrar nuevas vías para financiar el sistema

Un reportaje de Adrián Legasa - Domingo, 4 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

La preocupación por el futuro de las pensiones ha sacado a las calles a miles de jubilados.

La preocupación por el futuro de las pensiones ha sacado a las calles a miles de jubilados. (EFE)

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La preocupación por el futuro de las pensiones ha sacado a las calles a miles de jubilados.

Casi nadie les esperaba, pero los pensionistas han invadido las calles y prometen dar mucha guerra. Puede decirse que ha sido una sorpresa, o quizá no tanto. La sombra de la duda lleva años sobrevolando el sistema público de pensiones y las decisiones de los últimos gobiernos españoles no han hecho sino alimentar el enfado de quienes están retirados o a las puertas de la jubilación. Hay un cierto consenso acerca de los problemas de sostenibilidad que afronta la Seguridad Social por el envejecimiento de la población, pero hasta ahora todas las soluciones han ido dirigidas a reducir el gasto. ¿Hay otro camino? ¿Tiene futuro el sistema público de pensiones?

“No podemos gastar lo que no tenemos”, decía el jueves Mariano Rajoy cuestionado sobre la posibilidad de sacar a las pensiones de la congelación perpetua a la que están sometidas desde la puesta en marcha en 2013 del nuevo índice de revalorización. Una compleja fórmula que asegura precisamente eso, que la caja no pagará lo que no tiene.

Y no hay duda de que la Seguridad Social seguirá pasando penurias muchos años, en parte por una cuestión demográfica pero también por la bajada de los salarios de los trabajadores más jóvenes, que ahoga los ingresos. La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) calcula que, en base a la nueva reforma, las pensiones subirán el mínimo del 0,25% al menos hasta 2022, con una pérdida de poder de compra acumulada hasta entonces superior al 7%.

Para la pensión media de Euskadi, 1.155 euros, la subida no llega a 3 euros al mes. Para las nóminas más bajas, sobre todo en el caso de las prestaciones de viudedad, la mejoría es aun menor. “¿Qué hago yo con 2 euros?”, se preguntaba una viuda en una de las últimas concentraciones multitudinarias convocadas en Bilbao.

el IPC sigue subiendoPara entender el malestar de los pensionistas suele compararse la subida aplicada por Rajoy con la evolución de los precios, que subieron el año pasado el 1,2%, un punto más. Este año el IPC ya ronda ese nivel y se espera que termine 2018 en el entorno del 1,5%. Otro hachazo a las pensiones a la vista.

Hay que tener en cuenta además que, si bien el IPC es un indicador fiable que se usaba antes de las reformas como referencia para subir la pensión, no deja de ser una media. Por tanto, en ciertos momentos hay productos y servicios básicos que se encarecen de forma especial, un ejemplo claro es la electricidad, causando un daño aun mayor al nivel de vida de los pensionistas.

Las movilizaciones del colectivo, muy contundentes en Euskadi, han encendido el debate político y han forzado a Rajoy a convocar un pleno monográfico sobre el tema en el Congreso. Podemos y PSOE se han mostrado partidarios de derogar el actual sistema de revalorización y recuperar la referencia del IPC. El Parlamento Vasco también ha defendido en bloque, con la salvedad del PP, que se vuelva a garantizar el poder adquisitivo de los jubilados.

Pero es que lo peor está por llegar. El año que viene entra en vigor la otra pata de la reforma del PP, el factor de sostenibilidad, que va a suponer recortes directos a las nuevas prestaciones según lo que avance la esperanza de vida, cuya evolución se medirá por periodos de cinco años. Además, el ahorro se completa con el mecanismo activado por el PSOE en 2011 con el aval sindical, que consiste en retrasar poco a poco la edad de jubilación hasta los 67 años en 2027.

Un rompecabezas que obliga a plantearse si hay alternativas a los recortes. En España hay 9 millones de pensionistas y algo más de 18 millones de trabajadores que cotizan. El año pasado terminó con una media de 2,1 ocupados cotizantes por pensionista, una relación que lleva varios años mejorando. Es decir, aunque el envejecimiento de la población sea una realidad, incluso un mercado laboral tan débil como el español está siendo capaz de generar nuevos cotizantes a un ritmo superior al de pensionistas.

Los salarios son la gran debilidad que hace tambalearse el sistema. No tanto el salario medio, que más o menos conserva el nivel, sino la proliferación de nóminas bajas que casi no aportan recursos a la caja. Los contratos a tiempo parcial han subido un 20% desde el inicio de la crisis y rozan los 3 millones, con fórmulas de precariedad encubierta como los falsos autónomos que también se traducen en niveles de cotización inferiores de los que corresponden.

Por tanto hay opciones para revitalizar los ingresos de la caja de las pensiones, aunque con todo persisten dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo. Ya hay voces que reclaman por ello reforzar la Seguridad Social por la vía presupuestaria, renunciando a gastos cuestionables como las abultadas partidas para Defensa, o incluso a través de los impuestos.

Pero el PP cierra filas y el sector financiero se prepara para engordar su negocio a través de planes de pensiones privados. El gobernador del Banco de España, Luis María Linde, ya ha recordado que, si es necesario, los jubilados siempre pueden vender su casa para sobrevivir.

etiquetas: futuro pensiones

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