María Marte Exchef con dos estrellas Michelin

“En este oficio solo vives para cocinar”

Una entrevista de Rosana Lakunza - Sábado, 3 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

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las claves

Bilbao- Ha fusionado la cocina mediterránea con la de su país y está claro que ha triunfado en una ciudad llena de restaurantes. Vuelve a su país con la mente repleta de olores y sabores, satisfecha por haber cumplido muchos sueños y dispuesta para afrontar otros. En su historia de película hay muchos puntos negros, los más dolorosos, que sus padres no hayan podido saborear su éxito. El mismo día que la nombraron chef del Club Allard le comunicaron la muerte de su padre.

¿Cómo definiría su cocina?

-Aprendí aquí, en Madrid, lo que es la alta cocina. Por lo que se me reconocía en el restaurante era por haber aportado matices y raíces de la cocina dominicana a la cocina mediterránea.

¿Le sorprendió que cuando se fue Diego Guerrero le ofrecieran ser la chef de El Club Allard?

-Él se fue en 2013, podían haber escogido a otro chef famoso, pero me dieron la oportunidad a mí y acepté el reto. Comencé a cambiar algunas cosas, quise hacer mi camino, mi carrera y mi cocina.

Siendo la mano derecha de Garrido el restaurante consiguió dos estrellas. ¿No le dio miedo a perderlas?

-Podía haber ocurrido, pero para sorpresa de muchos quizá también para mi sorpresa, en 2014 la guía Michelin las revalidó, fue algo histórico, no había ocurrido nunca. He vivido unos años impresionantes y apasionantes.

Y ahora se va.

-Ayudar a los demás es lo que me dicta mi corazón, pienso que hay más placer en dar que en recibir.

Se va también por la familia. ¿Tan duro ha sido su puesto de chef?

-Imagínese, con un trabajo así no se atiende a nadie, vives para eso, para trabajar, para cocinar;la familia siempre quedaba de lado, no es plan, ya no. Mis hijos me necesitan más que nunca, siento que tengo que estar con ellos, han sido lo más sacrificado en toda esta historia.

¿Qué es lo que más le apasiona cuando está delante de un fogón?

-Siempre he pensado que yo nací para cocinar y lo que más me apasiona, y también más me impresiona, es poder transformar las cosas. Me apasiona el poder de los alimentos, el coger una manzana y poder hacer 50 platos diferentes.

En la alta cocina, la mujer es casi un elemento excepcional.

-Es una pena, pero también una realidad. Es muy difícil para una mujer compaginar el trabajo de este tipo de cocina con la vida familiar. Las mujeres estamos acostumbradas también a llevar el peso del hogar encima. Doy fe que no es nada fácil, sobre todo como en mi caso, teniendo hijos.

¿Reproches?

-Imagínese, en este oficio solo vives para cocinar. ¡Cómo para que no se lo digan algún día a una!

¿Algún día cambiarán las tornas?

-La mujer es valiente, y yo he sentido con mi vida que si eres valiente, ningún sueño es imposible. Es una cuestión de educación, pero nada es imposible.

¿Qué sabores se lleva de Madrid?

-Muchos, me conformo con que la comida esté bien hecha. Me encanta un buen gazpacho, la tortilla de patata. Me gusta la cultura gastronómica española.

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