Jesús A. Núñez Villaverde Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos

“La crisis de los rohinyás podría ser la siguiente llamada del Estado Islámico a la lucha”

El autor del ensayo ‘Daesh, el porvenir de la amenaza yihadista’ analiza en estas líneas algunos aspectos del terrorismo, sus causas, la amenaza que representa y la necesidad de una estrategia multilateral para combatirlo al margen de la respuesta militar

Una entrevista de Begoña Astigarraga - Viernes, 2 de Marzo de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Jesús A. Núñez Villaverde. Fotografía de Oskar Martínez

Jesús A. Núñez Villaverde. Fotografía de Oskar Martínez

Galería Noticia

Jesús A. Núñez Villaverde. Fotografía de Oskar Martínez

Bilbao- El Daesh, como también se conoce al ISIS o Estado Islámico, nunca ha llegado a ser un estado, pero el desmantelamiento de su inacabado proyecto de califato en Irak y Siria puede llegar a generar mucho daño en los países de retorno de estos miles de combatientes.

Ligar porvenir con Estado Islámico genera mucha incertidumbre. ¿Cómo ve ese futuro?

-Parece que el desmantelamiento del seudocalifato, proclamado por Abu Bkar al-Baghdadi en junio de 2014, suponía el fin de esa criatura. Pero podemos decir que la parte fácil es desmantelar una entidad de este tipo, que no ha soportado la presión de una coalición internacional militar. Sin embargo, el problema está ahora en intentar neutralizar la amenaza que representan estos grupos. El Estado Islámico va a seguir causando daño durante mucho tiempo en diferentes modalidades, por lo que cabe pensar que vuelve una etapa de insurgencia dura, pero con más experiencia de combate y más capacidad para seguir creando problemas.

¿Adónde se ha movilizado esa fuerza armada tras la liberación de Mosul y el seudocalifato?

-Hay indicios de que algunos individuos se quedan en el mismo escenario de combates. A caballo entre la frontera de Irak y Siria sigue habiendo entre 5.000 y 6.000 combatientes con capacidad y voluntad de seguir matando. Luego están los foreign fighters o retornados, que tratarán de regresar a sus países de origen, tanto a países arabomusulmanes como occidentales. Rusia es el país no arabomusulmán del que más individuos han salido para luchar con el Estado Islámico en la zona, son unos 8.500 combatientes que ahora van a causar problemas en los países de retorno.

Su libro habla de nuevos destinos donde hallar un caldo de cultivo idóneo para fortalecerse...

-En la medida en que algunos presentan la crisis de los rohinyás en Birmania como una minoría musulmana masacrada por un nacionalismo extremo budista, ya se están dando llamadas para que vayan a socorrer a sus hermanos musulmanes. Al igual que ha ocurrido en el pasado, esa explosión del seudocalifato va a contaminar más escenarios con posibles ataques. En 2014 el Estado Islámico ya actuaba en unos 14 países, luego aumentó a 25 y, paradójicamente, en la medida en que parece que se está desmantelando, aumenta su radio de acción.

A su entender, la respuesta militar contra el EI no es suficiente. ¿Qué estrategia sugiere?

-Esa es una de las lecciones más obvias que tenemos que extraer. Basta pensar en las ocupaciones militares en Afganistán e Irak, lo que ocurrió en el norte de Nigeria, en Malí, en Somalia, en el norte de Libia y en otros tantos lugares, para entender que no hay solución militar para un problema como el que representa el terrorismo, porque ni Irak ni Afganistán son hoy estados funcionales, ni Al Qaeda ha desaparecido, luego algo nos dice que los instrumentos militares no son adecuados para dar una respuesta. Es necesario el componente militar en un momento determinado ante una amenaza como está, pero es preciso atender también a las causas estructurales, a las cuestiones políticas y sociales. La respuesta para resolver la amenaza terrorista tiene que ser multilateral.

¿Explica la islamofobia y la crisis de los refugiados el auge de la ultraderecha en Europa?

-Hay una relación, pero influye mucho más el resultado de la globalización desigual en la que vivimos. A eso se suma la crisis económica que expulsa del mercado laboral y de la posibilidad de vivir con un cierto bienestar a colectivos cada vez más amplios en Europa. Desde el punto de vista del creciente populismo en muchos países europeos, culpabiliza de nuestros propios males a la Unión Europea o al islam si hace falta. La crisis de los refugiados a nuestras puertas muestra la imagen vergonzosa que nuestros gobiernos están dando al no cumplir sus compromisos de acogida y sirve a los grupos populistas para dirigir la atención hacia el islam como el adversario. Llevamos demasiados años identificando al islam como el mal por antonomasia.

¿Cómo ve la guerra en Siria?

-Es ya una guerra ganada por el régimen de Bachar Al Asad pero aún inacabada. Una vez que el régimen consiguió el apoyo militar de Rusia, Irán y Hizbulá, Al Asad sabe que el tiempo corre irreversiblemente a su favor. Otra cosa es que consiga el control total del territorio. Los grupos que han estado asociados al EI y que han tratado después de separarse de él van a darle muchos dolores de cabeza al régimen y lo estamos viendo ahora en Guta Oriental, la provincia de Idlib y otros puntos de Siria. Son restos o reductos de rebelión y oposición a un régimen que cuenta con todo a su favor para seguir imponiéndose con la pasividad de la comunidad internacional, como vemos ahora en Guta, donde se establecen treguas que no sirven para evitar que la población civil sea masacrada y que permite a estos grupos seguir adelante sin grandes problemas.

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Más sobre Mundo

ir a Mundo »

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120