fútbol sala

Laukiz se viste de corto

Tres jóvenes de la localidad impulsan un equipo de fútbol sala formado por jugadores del pueblo

La plantilla está compuesta por distintas generaciones e incluso juegan juntos padres e hijos

Carlos Zárate - Martes, 13 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Integrantes de la plantilla del equipo de fútbol sala posan en formación antes de un partido.

Integrantes de la plantilla del equipo de fútbol sala posan en formación antes de un partido. (Foto: C. Z.)

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Integrantes de la plantilla del equipo de fútbol sala posan en formación antes de un partido.

LAUKIZ- Hace cuatro años, al calor de las fiestas patronales de la localidad, germinó la semilla de un proyecto deportivo que hoy en día ya es una realidad. El equipo de fútbol sala de Laukiz, creado este año, nació gracias a la pasión por el balompié de un grupo de jóvenes del municipio. Inspirados en el pasado, puesto que hace años la localidad ya había tenido un equipo, pero la falta de relevo generacional acabó apagando la llama de su progresión, tres jóvenes se decidieron a dar el impulso definitivo al nuevo club. “Hace años ya hubo un equipo en el pueblo que llegó a estar en buena categoría pero acabó desapareciendo”, recuerda Mikel Oleaga, actual presidente y jugador del Laukiz de fútbol sala, así uno de los principales impulsores de este nuevo proyecto deportivo. “Entre tres amigos decidimos que queríamos sacar adelante el club y los requisitos legales nos obligaban a nombrar los cargos directivos”, apunta.

Así, después de observar el creciente interés por este deporte en los torneos interbarrios celebrados durante las fiestas y la gran asistencia registrada, el pasado abril decidieron intensificar los contactos por la localidad en busca de jugadores y patrocinadores.

En cuanto a las equipaciones, uno de los que les echó una mano fue Óscar Cavia, responsable del restaurante Ganene, quien patrocinó las camisetas junto con la empresa Gama. Con un escudo bordado en el pecho que comparte similitudes con el de la localidad, puesto que también alberga la flor de lis, símbolo de poder, soberanía, honor y lealtad, además de un balón, el Laukiz Nahaste echó a rodar. Además, la colaboración del Ayuntamiento y pequeños comercios de la zona les permitió sacar adelante el proyecto. Con todo ello y la aportación de los jugadores -alrededor de cien euros cada uno para pagar las fichas- el club empezó a tomar forma. Entonces, únicamente les faltaba configurar el plantel definitivo de jugadores. “A raíz del torneo interbarrios vimos que había mucho interés en hacer un equipo y fuimos reclutando gente. Hay un singularidad y es que todo los integrantes del club somos del pueblo”, señala Oleaga. Asimismo, a estos se añade otra peculiaridad esencial puesto la plantilla es intergeneracional. No entiende de edades, ni piden el DNI. Configurada en total por doce jugadores entre el más joven y el más veterano hay una diferencia de casi tres décads. En concreto, el benjamín del grupo tiene 22 años y el senior 52. “Es el portero y hay una diferencia de edad tan grande que es de la cuadrilla de mi padre, porque yo soy de los más jóvenes”, destaca Oleaga. En este sentido, incluso las relaciones se estrechan más allá de la amistad hasta la consanguinidad. “Juegan padre e hijo en el equipo”, agrega.

BUEN AMBIENTEUnos vínculos que han otorgado a nivel deportivo una carácter especial al equipo que les está dando resultados. “Los jóvenes aportamos la velocidad y los veteranos la sensatez y la experiencia”, destaca Oleaga, quien explica los objetivos para esta temporada. “Cuando empezamos no nos planteábamos más objetivos que adaptarnos al fútbol sala porque muchos de nosotros venimos del fútbol 11, de equipos como el Larramendi o el Fruiz, y otros del fútbol 7. Por tanto, nuestra principal prioridad era adaptarnos a este deporte que es bastante diferente”, apunta. De este modo, comenzaron a disputar los partidos con el simple objetivo de intentar ganar cuantos más mejor. Tras un buen inicio de segunda vuelta, las ilusiones se han disparado entre la parroquia laukiztarra, que cada vez les apoya más. “Vamos cuartos y vemos que, poco a poco, la gente se va animando”, indica Oleaga. Así las cosas, la asistencia al polideportivo cada vez se va incrementando más. Pero, sin duda, una de las mayores características de este equipo es la unión de su vestuario. “El ambiente es espectacular, de lo mejor. Nos llevamos todos genial y siempre que podemos aprovechamos para hacer alguna cena de confraternización”, subraya el dirigente.

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