Joseba Álvarez, 'El filósofo de San Mamés'

“Volví el sábado de dar un paseo y me lo encontré todo vacío, me quedé sin nada”

La brigada de limpieza retiró las pertenencias de Joseba, ‘El filósofo de San Mamés’

Laura Fernández - Martes, 13 de Febrero de 2018 - Actualizado a las 06:00h

Joseba Álvarez, ayer, después de llevar dos días sin ninguna de sus pertenencias. Fotos: Borja Guerrero

Joseba Álvarez, ayer, después de llevar dos días sin ninguna de sus pertenencias. (Fotos: Borja Guerrero)

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Joseba Álvarez, ayer, después de llevar dos días sin ninguna de sus pertenencias. Fotos: Borja GuerreroJoseba, meses atrás, con todas sus pertenencias.

Bilbao- El sábado le requisaron todo. El colchón, todas sus mantas, dos pares de zapatillas que tenía sin estrenar -que se las había dado una persona que pasaba por allí-, todos los cubiertos, los libros, las sartenes y la cocina portátil donde cocinaba para poder comer caliente.

Joseba Álvarez, El filósofo de San Mamés, santurtziarra de 52 años, lleva cuatro años viviendo en la calle y había construido su hogar bajo el puente de Ingenieros, frente a San Mamés, por donde pasan ahora muchos viandantes desviadoshacia el metro por las obras de la nueva estación de Termibus. Consiguió hacer de la calle su hogar y a lo largo de estos años ha encontrado la solidaridad de muchas personas que ya le conocen, le identifican y ayer se preocupaban por él al ver que habían desaparecido todas sus pertenencias. Me han tirado todo, estoy desnudo en la calle. Gracias Ayuntamiento. No tengo nada. Gracias, reza el único cartel que ahora le acompaña.

Fuentes del Consistorio bilbaino explicaron ayer que la actuación de la brigada de limpieza se realizó “por razones de salubridad, como se ha hecho en otras ocasiones” en la vía pública. Según Joseba, un miembro de la Policía Municipal le avisó el miércoles de que una brigada de limpieza acudiría el viernes a limpiar esa zona. “Le dije que si hacía falta levantaría todas mis cosas para ponerlas encima de un banco y hacerles el trabajo más fácil”, relata. El viernes intentó no moverse de su sitio. Estuvo esperando todo el día a que la brigada de limpieza pasara por allí pero, según dice, no lo hicieron. El sábado se despertó y decidió levantarse para ir a dar una vuelta. Pero cuando volvió no tenía nada. Se lo habían llevado todo. Habían arrasado con todas sus pertenencias. “Aprovecharon un momento del sábado que yo no estaba para quitármelo todo, me quedé sin nada”. Y añade: “Parece que te están vigilando y cuando ven que te marchas, empiezan a atacar. No quieren que esté ahí. Cuando me avisaron me dijeron que lo que no puede ser es que lo primero que vea le gente al entrar a Bilbao sea a un indigente”.

Sin poder creerse lo que estaba viendo, decidió salir en busca de “alguna manta o algún cartón” para poder pasar una noche más tranquila y abrigada. Ya no tenía nada que perder. “Conseguí alguna cosa”, cuenta. Pero la historia se repitió. Se despertó el domingo y al volver del paseo que realiza diariamente volvió a vivir la misma sensación. “Después de que el sábado me busqué la vida para conseguir cualquier cosa, me lo volví a encontrar otra vez todo limpio, se habían llevado todo lo que pude coger el sábado”, dice. Joseba pasó la madrugada de ayer dentro de un cajero, porque renuncia a ir a un albergue. No tiene mantas ni cartones con los que taparse. “¿Sabes la noche que he pasado sin poder taparme con nada? Me podía haber dado un telele tranquilamente, he pasado más frío que nunca”.

Aun así, durante estos tres días ha vuelto a comprobar que Bilbao es una ciudad solidaria. Ayer por la mañana muchas personas que pasaban por su lado se paraban asombrados de que no tuviese nada a su alrededor. “¿Qué te ha pasado? ¿Te lo han quitado todo?”, preguntaba un hombre mientras le daba una moneda de dos euros. Otros, en cambio, le ofrecieron algo de abrigo. “¿Quieres que te traiga una manta?”, le dijo una mujer. Tras escuchar esa pregunta los ojos de Joseba se abrieron de golpe y se le iluminó la cara. “Sí, por favor”, contestó. Después de los cuatro años que lleva viviendo en la calle dice muy seguro que “el 90% de las personas son muy buena gente”. El problema, según él, es que los que no lo son “meten mucho más ruido”.

Antes en casas abandonadas Antes de vivir en la calle estuvo seis años refugiándose en casas o pisos abandonados y tras cuatro años viviendo en la calle asegura que no es la primera vez que le requisan sus pertenencias. “Siempre lo hacen igual, cuando no estás en tu sitio porque no se atreven a hacerlo cara a cara”, opina. En palabras de Joseba, sabe que no puede quejarse de la gente porque él come de ellos. Sobrevive gracias a las ayudas que le ofrecen los que pasan por su alrededor. “La ropa que llevo encima es porque me lo ha bajado la gente de sus casas”, cuenta. Aun así, a pesar de que no se considera una persona conflictiva ni agresiva, no encuentra ningún razonamiento de por qué le han requisado sus pertenencias. “No soy conflictivo pero sí que soy cabezón. Ya pueden venir 50 veces que como me cabree soy capaz de encadenarme aquí”, dice, bien seguro.

Sabe que por acciones pasadas, por haber tenido “mala cabeza”, por cometer errores y por fiarse de “gente errónea” se le rompió la vida. “Gran parte de culpa la tengo yo. Me metí sustancias que no debía y eso me ha hundido la vida. Ahora que estoy limpio no me dejan en paz y antes que podía ser un poco liante no me decían nada”, admite. Por eso ahora solo pide una cosa: “Que me dejen tranquilo”. Cree que “hay cosas mucho más importantes, como puede ser la delincuencia que hay últimamente en Bilbao, como para que se anden preocupando de mí”.

Descarta la opción de ir a un albergue porque admite que está más seguro durmiendo en la calle. “Allí tienes que dormir con un cuchillo en la boca”, concluye.

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