Los peligros y el médico

Por Manuel Rekalde Glaría - Martes, 8 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:08h

CONOZCO un galeno, uno de los mejores, se lo aseguro, que tiene en la puerta de la consulta un cartel con la siguiente leyenda: “Peligro, médico”. Y me parece una demostración ejemplar de sentido común porque soy de la opinión de que la decisión de ir al médico es una decisión crucial, aunque parezca cuando salga gratis. Sobre todo hoy en día, que en menos que canta un gallo te colocan un diagnóstico y la correspondiente pastilla, casi siempre para prevenir.

Así que no está de más pensárselo, pues aunque no siempre suceda, los médicos solemos poner tratamientos, sobre todo si nos vemos obligados a atender a la gente en menos de diez minutos. Por supuesto, lo ideal sería tener tiempo para intercambiar información con el usuario, eso que siguen haciendo los curas y algunos psicólogos en la privada;pero, como cobran y a priori nadie sabe de qué escuela son, la gente en general prefiere probar en el centro de salud, público. A veces hay suerte, pero en general no tenemos tiempo ni para escuchar (qué lujo).

Si usted va al médico por un catarro, tiene muchas probabilidades de que le recete un antibiótico, en parte por falta de tiempo, en parte por miedo (peligro). Tal vez por eso nuestros mayores no iban. Sin embargo, hoy es raro el progenitor que no lleva al pediatra a su vástago, por si acaso. Suelen marcharse a casa con el antibiótico, el de tres días, que se toma muy fácil, aunque la mitad de los gérmenes sean ya resistentes (peligro de nuevo). Por su parte, el padre aprovechará el viaje para pedir cita con su médico porque tiene un colesterol de 220 y Tricicle y Sobera dicen en la televisión que es muy peligroso pasar de 200 (peligro otra vez).

Pero lo más peligroso es que hayamos perdido el usufructo de nuestra salud, dejándola abandonada a merced de los políticos. Estos, además de decirnos a los médicos de atención primaria que no enviemos pacientes al especialista y que no gastemos, se encargan de protocolizarla y de poner carteles atrayendo ciudadanos hacia las consultas: cuidado con el azúcar, cuidado con el colesterol, cuidado con el estrés, cuidado con los pensamientos negativos, cuidado con la hepatitis... y, este verano, en Nafarroa al menos, cuidado con las garrapatas. Se gastan un pastón y son insistentes (me recuerdan la canción de Pata Negra, esa del “Todo lo que me gusta es ilegal...”). Así es normal que la gente llene los centros de salud.

Hace unos días, hablando con el médico del cartel al que aludí al comienzo, me dijo: “¿Sabes qué hacemos con las garrapatas en el valle donde trabajo? Las cogemos, las matamos y las tiramos a la basura”. Impresionante.

En fin, los expertos en quienes delegamos el cuidado de nuestra salud han conseguido, supongo que con el objetivo de tener a quienes componemos la sociedad bajo control, que llenemos las consultas de los sanitarios, siempre por nuestro bien. ¡Con lo serio que parece!

Tal vez sería cuestión de pensarlo y dejar sitio para los que están de verdad enfermos.

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