explosión en puente la reina

Tres heridos en Puente la Reina continúan ingresados

Uno de ellos, de 25 años, sigue en la UCI con pronóstico muy grave

Enrique Conde - Martes, 1 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Incendio Puente la Reina.

Incendio Puente la Reina. (Patxi Cascante)

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Incendio Puente la Reina.

Iruñea- Ayer fueron dadas de alta tres de las seis personas heridas que permanecían ingresadas en el Complejo Hospitalario de Nafarroa tras resultar afectadas por la explosión de una vivienda en Puente la Reina el domingo por la noche. En la aparatosa deflagración falleció Rafael Beasáin, el hombre de 80 años que hizo explotar una bombona de gas butano con la intención de quitarse la vida. Las personas que fueron dadas de alta son dos de las tres víctimas que permanecían en observación, así como la persona que quedó ingresada en la planta de Traumatología tras serle practicada una intervención, según informó el Gobierno de Nafarroa en un comunicado. En estos momentos, son tres las víctimas de la explosión que continúan hospitalizadas en el centro del Servicio Navarro de Salud: el herido de mayor gravedad, un varón de 25 años que continúa en la UCI con pronóstico muy grave, y otras dos personas que están ingresadas en la planta de Neurocirugía, una de ellas trasladada a este Servicio desde la UCI y la otra desde la unidad de observación de Urgencias. La explosión conmocionó a la localidad navarra que ayer comentaba las horas de tensión vividas la madrugada del domingo.

Después de la traca que puso el broche a las fiestas locales, Lino paseaba con su mujer Pili Huarte por los puestos ambulantes. Al llegar al final del mercadillo, escucharon una explosión, se asomaron a la carretera y, mientras Pili telefoneaba al 112, Lino corría como un poseso. Del número 4 de la calle Cortes de Navarra salían llamaradas gigantes y este vecino de Puente, albañil de 43 años y padre de dos hijos, no se lo pensó a la hora de ayudar a sus vecinos. “Los cristales y la puerta de entrada se rompieron con la explosión y por eso entré sin pensarlo”. En ese momento, asegura, “no te planteas nada, si lo piensas fríamente igual ni haces eso y de hecho solo de pensarlo se me ponen los pelos de punta”. Lino explica que actuó por instinto. “Fui llamando a las puertas de los vecinos, gritando fuera, fuera, para alertar a todo el mundo”. El humo ya era muy importante. “Me puse la camiseta por la nariz a modo de mascarilla y llegué al tercero. Allí vive un amigo, Kukin, que me dijo que bajara a la hija mayor. Nos encontramos en el rellano”, recuerda. A la hija pequeña la bajaba otro vecino, Javier, y enfilaron la escalera con cuidado. El humo era cada vez más intenso, el ambiente era casi irrespirable y había muchos cristales y escombros por todo el suelo. “Un rescoldo me quemó parte de la zapatilla y me hizo una herida”, lamenta. Pero ayer, Lino y su familia lo podían contar.

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