directiva europea

El adiós a las bolsas de plástico está cada vez más cerca

Su distribución gratuita entre los clientes de los establecimientos comerciales estará prohibida en 2018

Un reportaje de Daniel SanzFotografía Oskar Martínez - Martes, 1 de Agosto de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Un cliente de una cadena de supermercados mete su compra en bolsas.

Un cliente de una cadena de supermercados mete su compra en bolsas.

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Un cliente de una cadena de supermercados mete su compra en bolsas.

aDQUIRIR bolsas de plástico gratuitas al finalizar las compras en un comercio era un acto completamente habitual hace algo menos de diez años. Era la época en la que la gran mayoría de comercios distribuían sin coste sus bolsas para transportar cómodamente lo adquirido en el establecimiento. Con el tiempo, y sobre todo con la decisión de grandes superficies, la situación fue cambiando paulatinamente. Y es que aquel hábito se fue sustituyendo por otros como ir provisto de bolsas, antes de ir a comprar, y la normalización de abonar determinados céntimos por la adquisición de bolsas tras concluir las compras. Esta última situación, precisamente, es la que se va a imponer, aún más si cabe, en la sociedad.

De hecho, el Gobierno aprobó un Real Decreto mediante el que a partir del año que viene ningún comercio podrá entregar bolsas de plástico gratuitamente. El precio a abonar variará, por ley, entre los 5 y los 30 céntimos, y dependerá tanto de su espesor como de su compostabilidad. El objetivo de esta medida, procedente a su vez de una directiva europea, es reducir el consumo de bolsas de plástico ligeras a nivel estatal en noventa por persona a fecha de 2020, y en cuarenta cinco años después. Lejos de las estimaciones, el dato real a fecha de 2010, ascendía a 240, aunque descendió a 106 en 2013.

¿Pero por qué es tan importante reciclar bolsas de plástico? La respuesta a esta cuestión es que este envase de un único uso necesita más de un siglo para poder degradarse, y que además este proceso no se materializa completamente. Y es que las bolsas de plástico se fragmentan en numerosos pedazos minúsculos. Esta acción libera las partículas tóxicas presentes en las bolsas, que incluso pueden llegar a formar parte de la comida humana, debido al ingestión de animales marinos. En este aspecto, las consecuencias para el entorno natural, son devastadoras en diferentes formas. Los animales del gran azul son los seres vivos que más sufren la presencia de las bolsas abandonadas en el mar. Algunos de ellos quedan atrapados por el plástico, mientras que otros consumen las bolsas debido a la similitud en apariencia, con animales como en el caso de las medusas.

Motivos como estos, además de la reducción de costes en la producción de bolsas de plástico, llevaron a las empresas a comenzar a cobrar los envases al pasar por caja. Una idea que ya se estaba materializando en otros países como Francia. Precisamente, el decano en eliminar la distribución gratuita de bolsas de plástico fue Carrefour. La multinacional francesa dejó de entregarlas a sus clientes hace ocho años, proporcionando, en su lugar, bolsas de rafia sin coste adicional, un material más resistente.

La siguiente cadena en seguir los pasos de la empresa gala fue Eroski. La cooperativa vasca, optó entonces por una opción muy similar, ofreciendo de la misma manera, bolsas reutilizables de rafia, aunque añadía el descuento de un céntimo de euro al paso por caja si el cliente no solicitaba bolsa. Fuentes de Eroski Boulevard aseguran que desde 2009, año en el que implantó la medida, la reducción de bolsas en este establecimiento se sitúa en un 72%. Además, fue Eroski también la primera empresa de distribución que lanzó una bolsa reutilizable, hace veinte años. Por otro lado, la empresa integrada en la cooperativa Mondragón, lanzó una campañas en la que ponían a la venta reutilizables. La recaudación de aquella acción la destinaron a la Cruz Roja y Acción Contra el Hambre. En la primera edición, en 2013, la cantidad dirigida a proyectos solidarios ascendió a 105.000 euros.

Iniciativas similares ha llevado a cabo Gasteiz On, el conglomerado de tejido comerciantes locales de Gasteiz. El receptor de la colaboración también fue la misma ONG. Aunque en este caso, la campaña bautizada bajo el nombre de Ilusiones compartidas consistió en la distribución de bolsas reutilizables de tela.

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