plata en los 400 estilos

Mireia Belmonte sirve para todo y gana su tercer metal

Por detrás de la inalcanzable Hosszú, la catalana logra la plata en los 400 estilos, su tercera medalla, en la última jornada del Mundial

Roberto Calvo - Lunes, 31 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Mireia, con su tercera medalla del Mundial.

Mireia, con su tercera medalla del Mundial. (Foto: Efe)

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Mireia, con su tercera medalla del Mundial.

Bilbao- Mireia Belmonte cerró su participación en el Mundial de Budapest con su tercera medalla, una cosecha que la coloca como una de las grandes figuras de la natación mundial. En un ambiente enardecido para celebrar el triunfo previsto de Kattinka Hosszú, la nadadora de Badalona acabó segunda en los 400 estilos después de la inalcanzable húngara en una carrera en la que aguantó el tirón del resto de sus rivales en los tres primeros estilos y remontó en el tramo de estilo libre para colgarse una plata con la que mejora su balance del año pasado en los Juegos de Río ya que en esta prueba fue bronce.

Al oro en los 200 espalda, su mejor prueba, Belmonte ha añadido en la capital húngara otra plata en los 1.500 libre, tres pruebas tan antagónicas que dejan clara la versatilidad de una deportista que ha sido segunda en dos carreras que tienen claras dominadoras como Ledecky y Hosszu y en las que ser segunda es casi como ganar. Además, la catalana firmó otro cuarto puesto en los 800 libre después de pasar algunos problemas por culpa de un inoportuno resfriado.

“Me sale bien por ahora y no tengo por qué cambiarlo. Quizás en un futuro me puedo especializar en mariposa o en 1.500, pero por ahora no lo veo”, comentó la triple medallista sobre su extenso y agotador programa, que en todo caso le parece “divertido, aunque más duro a la hora de entrenar. Pero al final es todo mental”. “Me inscribí en seis pruebas y he logrado tres medallas. Además, he terminado bien el campeonato, mejorando mi marca en los 400 estilos”, apuntó Mireia Belmonte, que también confesó que este Mundial de Budapest “ha superado mis expectativas”.

La jornada de cierre en el Duna Arena encumbró de nuevo a Lilly King y a Sarah Sjostrom. La estadounidense ganó el oro y batió el récord del mundo de los 50 braza tras una dura pugna de nuevo con la rusa Yulia Efimova. Pareció también que las dos han decidido echar pelillos a la mar, en este caso a la piscina, después de mostrarse hostiles la una hacia la otra desde la cita olímpica de Brasil. Al fin y al cabo, su rivalidad va a extenderse durante un tiempo y mejor afrontarla con una sonrisa y educación deportiva.

Por su parte, la sueca atrapó su tercer oro del Mundial, todos los que ha logrado su selección, en los 50 libre con la segunda mejor marca mundial de todos los tiempos, muy cerca del récord del mundo que la propia Sjostrom consiguió la víspera. Ranomi Kromowidjojo sumó su segunda plata y Simone Manuel, la campeona del 100 libre, tuvo que conformarse con el bronce.

Otro registro mundial que peligró fue el de Michael Phelps en los 400 estilos, ya que a su compatriota Chase Calisz solo se le escapó en los últimos cien metros. El estadounidense defendió el dominio de su país en la prueba y logró el récord de los campeonatos, avisando de que otra marca de la leyenda de Baltimore puede caer muy pronto. También Gregorio Paltrinieri nadó durante mucha parte de los 1.500 metros por debajo del mejor registro mundial, pero al final el italiano logró descolgar al ucraniano Romanchuk y cumplir con su condición de favorito en una prueba que viene dominando en los últimos años.

DESPEDIDA DE LACOURTLa nota emotiva de la tarde llegó al escucharse La Marsellesa por única vez en toda la semana para honrar la victoria de Camille Lacourt en los 50 mariposa. El nadador francés de 32 años anunció su retirada para después del Mundial de Budapest y lo hace con la única medalla de oro de su delegación en el evento. Llegó tarde, pero llegó para una selección que afronta un relevo generacional.

Para cerrar el Mundial, quedaron las dos pruebas de relevos por estilos que sirvieron para que Estados Unidos se colgara dos nuevas medallas de oro y para que Caeleb Dressel alcanzara los siete metales dorados. Como curiosidad, los saltos de gran altura celebrados en el Danubio acabaron con el triunfo del estadounidense Steve Lo Bue, el mismo clavadista que se llevó la última prueba de la Copa del Mundo que se disputó en Bilbao.

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