Director de Cine

Nacho Vigalondo: “No tengo vocación internacional, nunca lucho por rodar fuera”

Anne Hathaway y Jason Sudeikis protagonizan la última película del director, que mezcla varios géneros y lleva un soplo de aire fresco al cine estadounidense

Una entrevista de Jon Martínez Fotografía de Efe - Lunes, 24 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Nacho Vigalondo.

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Nacho Vigalondo.

Bilbao- En 2004, su corto 7:35 de la mañana fue nominado a los Oscar en la categoría de mejor cortometraje. Tras trabajar en otros cortos, Nacho Vigalondo estrenó en 2008 su primer largometraje: Los cronocrímenes, una interesante propuesta que gana varios premios a nivel internacional. Su camino en la gran pantalla continuó en 2011 con Extraterrestre y en 2014 presentó Open windows, película protagonizada por Elijah Wood y Sasha Grey. Ahora, el director cántabro presenta Colossal, su cuarto largometraje, que mezcla varios géneros como la comedia, ciencia ficción o el drama y le añade una pequeña dosis de monstruos gigantes.

¿Cómo fue rodar con Anne Hathaway y Jason Sudeikis?

-En general ha sido una buena experiencia. Cada filme tiene sus retos, misterios, problemas y riesgos. Al final ha sido una película más. No sabría decir si mejor o peor que las otras. Cada rodaje es diferente.

¿No le ha limitado trabajar en un proyecto tan grande?

-En realidad, no. Cuando la gente ve que has trabajado en Estados Unidos, a veces se proyecta esa dimensión de la realidad que es Hollywood. Pero Colossal es una película independiente, no es una producción de un gran estudio. Todavía no he cruzado esa línea.

Pero es una película protagonizada por autores consagrados.

- No tiene tanto que ver con el dinero o los nombres, sino con el tiempo de rodaje. He tenido que rodar con las limitaciones y el grado de precisión con el que he trabajado en películas anteriores.

La primera versión del guion se llamaba ‘Santander’ y se ubicaba entre Madrid y su pueblo cántabro, Cabezón de la Sal.

-No tengo una vocación internacional, nunca he luchado por rodar fuera. Santander no sería muy diferente a lo que ha sido Colossal: en vez de plantear las distancias emocionales entre Madrid y Cabezón de la Sal, se plantea entre la ciudad de Nueva York y un pueblo del norte del estado de Nueva York.

¿También incluía monstruos gigantes?

-No hay una versión de esta película sin monstruos. Forman parte de la película desde el principio. Hubieran sido diferentes, porque el desarrollo de la película habría sido distinto. Pero las descripciones del primer guion coinciden con lo que se ha rodado.

España ha sido el último país en estrenar la película. ¿Sus compatriotas no se fían de usted?

-Yo también pensaba que había sido el último, pero parece que en China se ha estrenado después. Así que no ha sido tan dramático.

¿Por qué la distribución estatal de sus películas es tan difícil?

-A veces parece que mis películas cuentan con una distribución accidentada que solamente sufro yo, pero pasa con muchas más películas. Igual mi caso tiene más visibilidad, pero si tu película no sale de un estudio grande y no cuenta con una gran campaña de marketing, la distribución será difícil.

¿Tiene algo que ver la piratería?

-Influye hasta cierto punto. En mis comienzos era conocido por haber hecho varios cortometrajes y la única forma de verlos era Internet, así que tengo un público que me ha conocido a través de ese medio y que ven prácticamente todo lo que hago por Internet. Es difícil saber si la piratería me ha ayudado a dar a conocer mi trabajo o si me ha afectado de forma negativa.

Hay artistas que afirman vender más gracias a la piratería.

-La piratería tiene un efecto mayor en el cine independiente que en las películas de estudio, donde el mordisco es más leve. No solamente en cine, sino también en literatura y música, por ejemplo. Al final las grandes cifras de las grandes producciones se mantienen. Solo hay que mirar al ámbito musical, donde las bandas independientes son las que se tienen que retirar por falta de ingresos y no artistas como Beyoncé.

‘Colossal’ ha recibido muchas críticas positivas. ¿Piensa seguir por esta línea?

-No creo que el camino correcto sea asegurarse la crítica positiva. Tampoco los premios o los buenos resultados en taquilla. Ese tipo de esclavitud no debería marcar el día a día. Las películas merecen otro tipo de ambiciones, el cine debería luchar con su época y ofrecer propuestas originales.

En FilmAffinity su película está clasificada dentro de los géneros comedia, drama, alcoholismo, monstruos y catástrofes, ¿qué género la representa mejor?

-Creo que la que mejor la representa es catástrofes (risas).

¿Por qué decide meter monstruos en ‘Colossal’?

-Es como preguntarle a Bram Stoker por qué metió a Drácula en su novela. No existe una novela de Drácula sin Drácula. Por ejemplo, en Tiburón se tratan las relaciones entre personajes y en Godzilla, la película no tiene mucho sentido si no se toma en cuenta el contexto del miedo de Japón a partir del bombardeo atómico por parte de Estados Unidos. Godzilla es la representación de ese miedo.

¿Cómo ve la industria del cine en España?

-Hay autores y obras que me encantan, pero también hay un tipo de cine que no me atrae tanto. Aunque aquí influyen mis gustos personales. Ahora mismo, tenemos obras interesantes como Pieles, Selfie o Verano 1993. El español es un tipo de cine muy diverso. Incluso en comparación con lo que se hace en Europa. Ha sido así desde comienzos de los 90. El problema es que por alguna razón siempre ha estado a la sombra de una imagen establecida de lo que es o parece el cine español, que se ha mantenido estable. Puede que incluso desde la transición.

¿Cómo ve las nuevas alternativas del cine con las plataformas ‘on line’ como Filmin o Netflix como ejemplo?

-Las salas de cine están viviendo una reformulación, pero no van a desaparecer. Había algún agorero que decía que nadie vería nuestra película en las salas porque llevaba tres meses pirateada y porque antes de la exhibición en salas hubo un pase en Movistar+. Sin embargo, ha tenido una buena acogida para el número de sesiones que ha habido. Las salas de cine siempre tendrán su público.

Le gustan los videojuegos. Estuvo en el Fun &Serious de Bilbao y conoce a gente que se dedica a crearlos. ¿Piensa realizar algo en este ámbito?

-Me encantaría intentarlo, pero es algo muy difícil. Hay que tener un conocimiento muy específico y saber dialogar con gente que domina disciplinas que en mi caso no controlo.

También le gusta el mundo del cómic. ¿Piensa realizar algo relacionado con este campo?

-Es un lenguaje del que me he nutrido desde siempre y si hago números igual descubro que he comprado más cómics que películas (risas). Me encantaría realizar algo en este ámbito, pero nunca me he atrevido a intentarlo.

Hay dibujantes muy buenos a nivel de Estado con los que podría colaborar.

-Sin duda. Tenemos una tradición de dibujantes espectacular. La generación actual tiene muchísimo nivel.

¿Sigue siendo académico de Hollywood?

-Sí, así es.

La academia ha sido calificada de racista, machista e incluso clasista, pero durante los últimos años esto ha cambiado. ¿Se debe a jóvenes directores como usted?

-Siendo la elección de nominados un tema democrático, mi aportación es muy pequeña. Pero sí que hay un relevo generacional que poco a poco aportará otro color a los Oscar.

¿Tiene pensado algún proyecto futuro?

-Sí. Estoy trabajando en una película. Me gustaría ser más específico, pero todavía estoy en la fase de pensar y escribir ideas.

¿Piensa lanzar la película en España o en Estados Unidos?

-Todo depende del proyecto, depende de la historia, que es la que manda. No creo que sea sano pensar en esto por ahora.

las claves

“Es difícil saber si la piratería me ha ayudado a dar a conocer mi trabajo o si me ha afectado de forma negativa”

“No creo que el camino correcto sea asegurarse la crítica positiva;tampoco los premios ni la taquilla”

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