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El gudari irlandés expulsado por “indeseable”

Por Iñaki. Anasagasti - Domingo, 23 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Columnista Iñaki Anasagasti

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Columnista Iñaki Anasagasti

ES unánime el reconocimiento de Steven Spielberg como gran director de cine. Desde ET a Parque Jurásico, pasando por Tiburón, La lista de Schindler, Buscad al soldado Ryan, entre otras muchas, sus películas están bien trabajadas, cuentan con guiones excelentes y tocan todos los temas, mezclando correctamente la espectacularidad, la lección humana, los efectos especiales y el rescate de la historia. Seguramente, por aquí tenemos varios Spielberg, pero carecen de medios.

De haber sido el director estadounidense (Cincinnati) un vasco de Idaho, seguramente la película sobre la huida de Aguirre vía Berlín estaría hecha hace muchos años, pero la historia vasca de hace ochenta años no se agota con éste guión. Los hay por docenas. Y voy a poner el ejemplo de un posible guión vasco-irlandés sobre temática de guerra y exilio. Tiene de todo. Guerra, idealismo, entrega, amor, tragedia, muerte...

El diario irlandés The Irish Timespublicó en abril un interesante artículo en el que se narra la historia del Jack Prendergast, el irlandés que dejo su patria para unirse al ejército vasco que luchaba contra el fascismo en Euzkadi. Esta bonita y curiosa historia fue contada durante una serie de charlas organizadas en Dublín para recordar el 80º aniversario del bombardeo de Gernika.

En Irlanda existían simpatías hacia los dos bandos que se habían formado tras la insurrección fascista de Franco el 18 de julio de 1936. Por un lado, la Brigada Irlandes,a formada por 700 seguidores del líder fascista irlandés Eoin O’Duffy, que se unió a las tropas de Franco. Por otro, un grupo menor, encabezados por Frank Ryan, que se sumó a las Brigadas Internacionales que lucharon a lo largo de diferentes frentes españoles. Pero hubo un tercer grupo de irlandeses. Bien es verdad que era un grupo de solo una persona. Fue el republicano irlandés Jack Prendergast, quien decidió participar en la lucha contra el franquismo en el lado del nacionalismo vasco. Por esta razón se unió a las milicias que el Partido Nacionalista Vasco estaba formando en los primeros días de la guerra, para luego integrarse en Euzko Gudarostea, el Ejército vasco unificado, que actuó durante toda la guerra a las órdenes del lehendakari Aguirre y cuyo jefe fue el ex burukide Ramón Azkue, fusilado por los sublevados, como escarmiento, el 15 de octubre de 1937, hará pronto ochenta años.

Jack Prendergast solo quería luchar con los vascos en defensa de su causa, como dejó claro en carta que envió a The Evening Herald en 1939. Revelaba que no había luchado con las Brigadas Internacionales, sino como soldado del Ejército de Euzkadi, como un gudari más, donde se mantuvo “para luchar con los vascos hasta que la última pulgada de su territorio hubiese sido tomada“. Y lo hizo.

En 1936 se había presentado en la Delegación Vasca en Londres, al frente de la cual estaba el donostiarra José Ignacio Lizaso, y pidió enrolarse en el ejército vasco. Al delegado, le pareció, de primeras, una ocurrencia caprichosa, pero en la conversación que mantuvo con él se dio cuenta de que se trataba de un joven idealista, sincero en lo que ansiaba. Tras informar a representantes del Gobierno vasco en París, le prometió que sería bien acogido.

Con aquel aval, el irlandés , después de dos días de viaje por tren y mar -incluso se hizo muy amigo de la hija del patrón del pesquero que le llevó a la costa bizkaina- y siendo guiado por el incipiente Servicio Vasco de Información, llegó a Getxo y recibió el distintivo de gudari, pasando al frente bizkaino.

Formó parte del batallón Irrintzi, -Máquinas de Acompañamiento de Infantería (M.A.I.) Irrintzi-, la sección antitanques, donde alcanzó el grado de capitán en la Octava Compañía. Cosas de la vida, tuvo como superior a Gabino Artolozaga, un nacionalista nacido en Chile en 1899 que había cumplido su servicio militar como sargento de artillería de costa y que, entre 1914 y 1920, fundamentalmente durante la Gran Guerra, perteneció primero al grupo Sokotz yugoslavo y posteriormente al Sinn Féin irlandés. Muchos conocimos a Gabino, un señor amable, alto y flaco, al final de los 70, en aquellos primeros años de la transición, cuando mantenía vivas tertulias en el batzoki de Abando con Irisarri, Maidagan, Castellanos, Candina…

Nuestro irlandés fue capturado en Santoña por los insurrectos en agosto de 1937 y, después de dos meses de prisión, le permitieron pasar a un centro educativo para aprender castellano y, tras varias gestiones diplomáticas, logró salir del territorio dominado por el franquismo. Pudo contactar con gente exiliada y, de nuevo, con los miembros del Servicio Vasco de Información. En esas gestiones diplomáticas había participado el cónsul inglés, que fue a visitarle, pero Prendergart, genio y figura, discutió con él a cuenta de las reclamaciones políticas irlandesas en contra de los ingleses, lo que motivó que éste le diera la espalda. Seguramente, actuarían los irlandeses porque los españoles no sabían de sus andanzas.

Había sido expulsado del Estado español y puesto en la frontera por las autoridades rebeldes por ser un “extranjero indeseable”, calificación que él exhibía como todo un título porque no deja de ser uno de los mayores y mejores reconocimientos que podía recibir un antifascista. Una vez en Iparralde, escribió un informe muy detallado sobre las condiciones de la cárcel del Dueso en Santoña y, en Hendaia, quien fuera diputado en la legislatura de 1936, José Mari Lasarte, encargado de prensa y propaganda y del seguimiento de los canjes de prisioneros, le puso a trabajar en Villa Mimosas, donde laboraban los encargados del Servicio de información, y donde hizo trabajos importantes de periodismo y de traducción al inglés.

Un buen día les dijo a sus compañeros que su patria le necesitaba y que no quería ser traidor a ella. Entre abrazos y sollozos, cogió el tren hacia Burdeos. Villa Mimosas informó a la delegación en Londres y de ella tenemos estas letras del delegado José Ignacio Lizaso a José Mari Lasarte y de Lasarte al lehendakari Aguirre el 10 de enero de 1938: “Está el caso del irlandés Prendergart. En 1938, terminaba unas notas sobre lo observado por él en su época de prisionero de Franco, desde que fue capturado en Santoña por los italianos hasta recientemente que ha sido liberado (enero 1938). La información que aparece en el Euzko Deya está basada en declaraciones de Sullivan. Ella te dará idea de lo que está haciendo y de lo que puede hacer. Si a éste se le añade que es hombre de cultura ya que es licenciado en Ciencias Económicas y Políticas, nacionalista convencido, exgudari vasco, y apasionadamente afecto a la causa vasca, puede deducirse que su utilización en Inglaterra y país de habla inglesa con fines de propaganda será muy interesante y provechosa. Por otra parte no ha de tener exigencias, ya que considera el servicio de Euzkadi como una obligación”. Sabemos que tras su llegada con José Ignacio Lizaso hizo un campaña de propaganda en Londres con entusiasmo e inteligencia. Su testimonio fue una propaganda muy eficaz en Inglaterra.

Como hemos visto Jack Prendergast luchó con el Ejército Vasco -Euzko Gudarostea- contra el fascismo, pero su historia fue en gran parte olvidada, aunque Ramón Agesta, que debió conocerle, lo recordaba de vez en cuando. Ahora, su interesante historia ha sido documentada por el historiador de Dublín Sam McGrath en Gernika then and now.

McGrath relata que Prendergast nació el 11 de mayo de 1911 y creció en Dock House, Spencer Dock en North Wall, donde su padre, Thomas, era vigilante. Fue a Inglaterra en 1930 para estudiar Ingeniería, pero se fue después de un año para unirse a la administración pública. Prendergast sufrió una depresión y se quitó la vida después de disparar a su novia Una Ennis mientras caminaba en Clontarf en abril de 1942. McGrath encontró un informe de la investigación que se hizo en el que el padre de Prendergast, Thomas, afirmaba que su hijo había sufrido de depresión y pleuresía desde su regreso de la guerra.

Bernadette McAliskey, veterana republicana socialista, rindió homenaje al Comité Gernika 80 por organizar el evento para recordar el sufrimiento del pueblo vasco en la Guerra Civil Española y por producir Gernika now and then y grabar las historias de personas como Jack Prendergast. No me digan que no da para una película.

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