La actividad turística en el territorio

Los guías turísticos exigen a Lakua que regule su labor y acabe con el intrusismo

La Ley del Turismo no recoge la actividad sobre la que los cicerones de Bizkaia pide un reglamento desde 1998

Jon Trevijano - Domingo, 23 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Un guía marca la marcha a un grupo de turistas que pasean por delante de la catedral de Santiago en el Casco Viejo de Bilbao.

Un guía marca la marcha a un grupo de turistas que pasean por delante de la catedral de Santiago en el Casco Viejo de Bilbao. (Oskar González)

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Un guía marca la marcha a un grupo de turistas que pasean por delante de la catedral de Santiago en el Casco Viejo de Bilbao.

BILBAO. Bizkaia es ejemplo de buena gestión en muchos aspectos, pero el de los guías turísticos locales no es uno de ellos. A diferencia de casi todas las comunidades autónomas, y a pesar de ser uno de los destinos turísticos preferidos, el territorio no cuenta con una legislación para los guías turísticos locales. Guías particulares y asociaciones -tanto vizcainas como guipuzcoanas y alavesas- llevan años exigiendo al Gobierno vasco que regule su profesión, y aunque éste reconoce que existe un vacío legal en el sector y que hace unos años aprobó una nueva Ley de Turismo, aún no ha dado una solución a la situación de alegalidad.

A día de hoy en Bizkaia cualquier persona puede realizar el trabajo de un guía sin ningún tipo de preparación o estudio, y, al no existir regulación, no es considerado como intrusismo laboral. En cualquier ciudad de Europa, los guías que acompañan a un grupo en viaje organizado siempre tienen que ceder la labor de cicerone al guía local oficial y amparado por las instituciones locales.

Esto ya ocurre en otras comunidades autónomas que cuentan con gran afluencia turística, como Madrid o Catalunya. Desde hace años la situación laboral de los guías está legalizada, se castiga con severas multas las prácticas invasivas y se realizan exámenes de idiomas y de conocimientos a quienes deseen ejercer de cicerones, además de exigir un nivel de estudios en torno a la ciudad correspondiente.

Incluso estudiantes como Adrian Lejarza, graduado en Guía, Asistencia e Información turística, ven necesaria una regulación en el sector y consideran injusta la situación actual de esos profesionales. “Cuando estudias Turismo, te preparan para ser guía, haces tours a modo de práctica, estudias la historia de los monumentos más importantes y te preparas durante varios años. Considero que no es justo que alguien sin estudios relacionados con el tema trate de hacer el trabajo para el que te has formado”, indica.

Además de los aspectos teóricos, los estudiantes trabajan ámbitos que un cicerone aficionado difícilmente conocerá. Indica como “tenemos asignaturas en las que trabajamos por ejemplo el protocolo, que nos ayuda a desenvolvernos mejor con los visitantes”.

Situaciones diversas

En la actualidad, los guías turísticos en Bilbao y Bizkaia se mueven en una especie de limbo laboral, en el que varían sus situaciones. La mayoría trabaja como autónomo, y realiza tours e itinerarios en colaboración con diferentes empresas del sector. Otros, también ejerciendo como firma propia trabajan para entidades públicas en exclusiva, y finalmente, los menos habituales, figuran en las plantillas de algunas empresas como guías, a pesar de no existir legislación. El Gobierno vasco asegura estar trabajando en una regulación que solucione la situación de los guías turísticos en la Comunidad Autónoma, aunque no parece que esta vaya a llegar a corto plazo.

Otro de los aspectos que añade si cabe más polémica al tema es determinar qué es un guía profesional. Generalmente, las empresas turísticas, a la hora de contratar estos servicios exigen dominio de idiomas y estudios de grado en Turismo o en materias como Historia o Arte, que proporcionan cierto backgrounda la hora de presentar sucesos históricos o monumentos a los turistas.

Garbiñe Naverán es propietaria de la empresa de servicios turísticos Paso a Paso, que trabaja en el norte de todo Estado desde 198l. Al igual que los guías profesionales, también pide al Gobierno vasco una regulación en la Ley de Turismo aprobada en la anterior legislatura.

Considera que “que se necesita una regulación que llevamos tantos años pidiendo con el claro objetivo de buscar la calidad del servicio”.

En el caso de esta empresa afincada en Bilbao exigen el nivel C1 de idiomas y estudios en Turismo e Historia. Además, forman a sus propios guías, enseñándoles las rutas y dándoles las indicaciones a seguir con los turistas. En cuanto al supuesto intrusismo, Naverán asegura que “da mala imagen a la ciudad, porque se hace muy mal. Los que vienen a ofrecer tours turísticos sin experiencia, no conocen la ciudad y gracias a sus indicaciones erróneas dan una imagen equivocada de nuestro territorio a los visitantes”.

Mikel Azaola es presidente de Apite, la Asociación Profesional de Guías de Turismo en Euskadi, que desde su fundación en 1998 lleva buscando la regulación de su profesión. “Desde que creamos la asociación, uno de nuestros objetivos principales ha sido el de tener regulada nuestra profesión. Apite se fundó para aglutinar a los que trabajamos en esta labor. Veíamos la necesidad de juntar un colectivo para luchar por nuestros derechos.” Como guía turístico, Azaola busca que la ley establezca las pautas que diferencien al guía aficionado del profesional, y pesar de los años transcurridos, achaca la no regulación a las prioridades. Asegura que “hay otros asuntos de intrusismo en otros sectores importantes actualmente, como en los apartamentos turísticos, en los que existe competencia desleal. El mercado y la cantidad de movimiento que generes marca la prioridad”.

Ser Guía ‘profesional’

Actualmente la asociación Apite cuenta con 18 miembros, estableciendo para acceder a la organización los requisitos que, a su juicio, debería cumplir un guía profesional, que en este caso es la corroboración de haber trabajado como guía turístico en Bizkaia por más de cuatro años.

Para Azaola, un guía profesional es una persona entendida en las “materias culturales y sociales” de un lugar concreto. “El que conoce una profesión, puede practicarla en múltiples lugares, pero como guía solo puedo trabajar en la ciudad que conozco”, recalca el presidente de la asociación profesional.

Y respecto al intrusismo que pueda existir en esta labor, explica que aunque no existe regulación, es fundamental conocer a fondo una ciudad para trabajar como guía turístico en ella. “Que un extranjero venga a guiar la ciudad de uno, para mí ya resulta intrusismo”, asegura.

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