Séptimo del ‘ranking’ mundial de golf

En las huellas de Seve

Jon Rahm, “más maduro, más formado y con mucha confianza”, recibe tratamiento de estrella en Royal Birkdale, sede desde mañana de The Open Championship, en el que Ballesteros dio el salto a la fama en 1976

Un reportaje de Roberto Calvo - Martes, 18 de Julio de 2017 - Actualizado a las 10:31h

Jon Rahm levantó mucha expectación entre los aficionados ayer en la jornada de prácticas en Royal Birkdale, que compartió con Phil Mickelson, a la derecha. Foto: Efe

Jon Rahm levantó mucha expectación entre los aficionados ayer en la jornada de prácticas en Royal Birkdale, que compartió con Phil Mickelson, a la derecha. (Foto: Efe)

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Jon Rahm levantó mucha expectación entre los aficionados ayer en la jornada de prácticas en Royal Birkdale, que compartió con Phil Mickelson, a la derecha. Foto: Efe

EL sol lucía espléndido ayer en Southport, en la costa noroeste de Inglaterra, donde los jugadores jugaron sus vueltas de prácticas con 25 grados. Pero no es eso lo que se anuncia a partir de mañana cuando el golf se ponga en marcha para el 146º Open Championship en el links de Royal Birkdale. Se anuncian fuertes vientos y lluvias fuertes, que convertirán el campo en un desafío constante y el juego en algo imprevisible. “El tiempo, la lluvia y todo lo que viene van a dictar cómo se va a jugar esta semana”, dijo ayer Jon Rahm después de haber tomado contacto con el recorrido. “Habrá que agarrarse al campo, sufrir y aguantar el resultado”, pronosticó.

El jugador de Barrika volverá a salir entre los máximos favoritos a la victoria solo por detrás de Dustin Johnson, Jordan Spieth y Rickie Fowler. Y lo hace desde la séptima plaza del ranking mundial, la mejor de su carrera, tras adelantar en una semana sin competición al sueco Henrik Stenson, precisamente el ganador de The Open el año pasado. Rahm no se relajó tras su triunfo en el Irish Open y trabajó la semana pasada en su juego en los campos de Cádiz, bajo la supervisión de su mentor Edu Celles, y llega a Royal Birkdale en perfecto estado de revista y con la seguridad de ir mejorando sus prestaciones en este tipo de campos. “Antes de jugar en Irlanda decía que nunca había sacado mi mejor golf en los links. Pero, obviamente, esa semana si no di el mejor nivel, estuve cerca. Saqué muchas conclusiones positivas”, explicó ayer.

Vuelta al control“El problema era que no controlaba las distancias y las trayectorias. Pero en Irlanda hubo un punto de inflexión”, aseguró el golfista vizcaino, que de cara a este major, “que es solo el quinto que disputo”, sigue ajustando su juego y su puesta a punto mental tras darse cuenta de quizás iba todo muy rápido y descontrolado “y si en el golf no tienes control, no juegas bien”. Y es que Jon Rahm ha reconocido en sus últimas entrevistas que quizás en el Masters y, sobre todo, en el US Open quiso ser demasiado agresivo, se mostró demasiado ansioso por querer que todo saliera bien muy rápido. “Tenía demasiadas ganas de ganar. Ahora estoy mucho más formado, más maduro, y después de ganar en Irlanda, con mucha confianza”, señaló.

Esa confianza se reflejó ayer en la ronda de prácticas ya que hizo un eagle, dos golpes menos, en el hoyo 17, uno de los dos pares 5 de Royal Birkdale, el mismo donde Padraig Harrington forjó su victoria en 2008. Esos golpes de genialidad, como el golpe que embocó desde casi 150 metros en el 4 del Irish Open, son los que hacen que a Jon Rahm continuamente le recuerden la figura de Seve Ballesteros, más aún antes de un torneo que el cántabro ganó tres veces y en un entorno como el británico en el que era un ídolo absoluto. “No tuve suerte de ver mucho en directo a Seve, ojalá hubiera podido. Pero todos los vídeos de él que hay en YouTube los he visto miles de veces, incluido cuando jugó aquí en Royal Birkdale en 1976”, recordó el de Barrika sobre aquella edición en la que Ballesteros, con 19 años, acabó segundo igualado con Jack Nicklaus tras liderar durante tres jornadas. Eso sí, aclaró que “no soy Seve, ni nunca lo voy a ser, pero él es la razón por la que juego al golf, por ver la Ryder de 1997”. “Que me comparen con Seve es maravilloso. Yo voy a intentar imitar su espíritu de lucha, su instinto de superación y el poder de inspiración que tenía y que atraía a tanta gente. Si consigo la cuarta parte de lo que él logró en su carrera ya me puedo dar por satisfecho”, templó.

En la rueda de prensa oficial de The Open quedó claro que Rahm ya tiene tratamiento de estrella. Cuando mañana salga un poco antes de las cuatro junto al estadounidense Patrick Reed y el inglés Lee Westwood, lo hará para ganar, como siempre, aunque sus palabras ayer sonaban más comedidas, quizás respetuosas con el que muchos consideran el major por antonomasia: “Si tardo 85 grandes en ganar uno seguiré estando satisfecho con lo que hago”.

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