Carta a los demonios de la guerra

Daniel Ezpeleta Correo electrónico - Viernes, 14 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:16h

Mostrencos. Carniceros. Gente endiablada y descomunal. No dejáis a las ciudades ni ojos para llorar. Los cimientos del fuego eterno. El corazón es ya para siempre un cesto vacío. El fondo de los siglos. Alma de esparto y corazón de encina. Mala traza y peor talante. Matasteis las velas. Dios inventó la guerra para que los americanos aprendieran geografía. Nos consumimos en cólera y en rabia. Amaba tenderse junto a los muertos para medirse a sí mismo. La muerte no tiene ningún sentido del ridículo. Qué clase de hombres son estos griegos que en vez de estar aquí defendiendo su país están en Olimpia defendiendo solo su honor (los persas). Había estado en la muerte, pero había regresado porque no pudo soportar la soledad. Eginzu beti on, ez jakin arren on. Haz siempre el bien aunque no sepas dónde.

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