Oficialidad y voluntad federativa

Por David Salinas-Armendariz - Jueves, 13 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

HACE unos meses, en estas mismas páginas, tuve oportunidad de formular una serie de propuestas para conformar la que estimaba procedente agenda para avanzar en la consecución de la oficialidad internacional de las selecciones deportivas vascas. Un objetivo que cuenta, entonces recordaba, con una indudable legitimidad histórica (más de cien años de trayectoria, ochenta de aquel mítico equipo de Euzkadi), una no menos acreditada legitimidad social (amplio apoyo de la sociedad vasca) y una legitimidad y legitimación jurídica (en atención a las competencias estatutarias y a los últimos pronunciamientos judiciales y dictámenes existentes sobre la materia).

Una premisa ineludibleEl camino por la oficialidad internacional de las selecciones vascas nunca ha sido fácil (como aquel Long and winding road de Paul McCartney), pero lo cierto es que hoy por hoy, con la actual realidad político-institucional, para que puedan consumarse etapas en esa dirección, lo que realmente hay que hacer ya es comenzar a andar. Y esto pasa por algo tan fundamental como que la Federación Vasca de Fútbol (FVF), legal y principal representante del fútbol vasco, asuma formalmente la apuesta por la oficialidad internacional y solicite su consiguiente integración directa en las asociaciones internacionales correspondientes, en este caso FIFA y UEFA. Sin este presupuesto previo nada es posible.

Desde fuera de la organización federativa parece algo obvio, pero lo cierto es que tal declaración no se ha producido históricamente nunca hasta la fecha y tampoco en la última asamblea general ordinaria de la FVF, pese a ser incluido el tema expresamente en su orden del día.

No es arriesgado afirmar que el mundo del fútbol vasco, sus estamentos representados en la asamblea federativa, así lo sienten y lo hacen suyo, por ser fiel reflejo de la sociedad vasca que les apoya y que acude a los acontecimientos deportivos. Pero sus representantes federativos tienen que ser consecuentes, porque las meras palabras se las lleva el viento. Y no caben aquí conveniencias personales, ni dilaciones ad calendas graecas carentes de argumentos de fondo. Ello cuando estamos en un momento en el que no se trata de cerrar sino de abrir puertas.

Dificultad y diálogoCon independencia de la dificultad (que no cabe ignorar) de la posterior obtención del plácet estatal, sobre lo cual se presenta la necesidad imperiosa de diálogo entre las partes para dar respuesta a una reivindicación que no se puede desdeñar una vez más, pudiendo para tal fin explorarse distintas variantes competitivas, con la existencia (no ha de olvidarse) al final del trayecto de una jurisdicción internacional dirimente (el Tribunal de Arbitraje Deportivo), lo evidente es que hay que dar el primer paso, y este es ahora y en casa.

La Federación Vasca de Fútbol se tiene que pronunciar, si no es por consenso -sería lo deseable-, habrá de serlo por mayoría, pero ha de propiciarse la manifestación real de lo que quiere el fútbol vasco en relación a su oficialidad internacional.

No se puede pedir a los jugadores de la Euskal Selekzioa que se impliquen (lo han sobradamente demostrado), ni a la afición vasca que llene las gradas si no se observa una firme apuesta de quienes tienen la responsabilidad de hacerlo. Confiemos en una segunda vuelta. Eta azkenean ezina ekinez egina.* Abogado

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