tour de francia 2017

‘Kittelandia’

El velocista alemán se exhibe en Pau y obtiene su quinta victoria en otro sprint sin apenas historia

César Ortuzar - Jueves, 13 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Kittel muestra la manita tras otra victoria aplastante.

Kittel muestra la manita tras otra victoria aplastante. (Foto: Afp)

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Kittel muestra la manita tras otra victoria aplastante.

Bilbao- “Para mí el sprint es como un Tetris, sabemos donde se deben situar las piezas en el lugar indicado y en el momento preciso. Cuando hacemos eso bien todo es más fácil. Es la impresión que tengo”. Un juego. Así es la vida para Marcel Kittel cada vez que asoma en los duelos de velocidad y celebra la llegada con una victoria. En Pau, una de las metas clásicas del Tour saludó con la mano abierta. Otro zasca. Cinco dedos al aire. La manita. Así cuenta los días el alemán, de nuevo inalcanzable para el resto en el sprint que dominó ante el empeño de Groenewegen, segundo, y Boasson Hagen, tercero, que cerró la mano y lanzó sus puñetazos al manillar. Golpes de rabia. Al noruego se le acumulan.

Los impactos de Kittel son los de un genio de las llegadas masivas. En Pau, el alemán remontó con una facilidad pasmosa y acumuló más verde en su maillot. La capacidad de Kittel para mantener el pulso de la velocidad entronca con la estirpe de los mejores esprinters, la de tipos nacidos para la velocidad y los festejos. Con el laurel de ayer, Kittel sumó su decimocuarta victoria en biografía a través del Tour. La pegatina que lucía en la placa del dorsal de su bicicleta se hizo vieja en unas horas. Indicaba trece triunfos. Ese recordatorio no tiene sentido para Kittel, el mejor recolector de etapas de la carrera francesa.

Esta vez el suspense tampoco se produjo en el sprint, latifundio de Kittel. El clímax tuvo que ver con la persecución a Maciej Bodnar, que tras una kilometrada entre pecho y espalda compartida con Marcato y Backaert, tuvo que rendirse a escasos 250 metros de meta. Entonces se encendió el sprint y la tradición se cumplió punto por punto. Costumbrismo. Sabatini dejó a Kittel en medio de la marejada. El alemán llegó, vio y venció. Abrió la mano y mostró su dominio. Bienvenidos a Kittelandia.

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