Identidad e integración

Miércoles, 12 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

La imagen que ha quedado asociada a lo vasco en el mundo es de violencia. Imagen que nos costará borrar si no trabajamos por la integración. E integrar no significa unir, sin más, pues requiere un proceso previo de separación de aquello que no se es. Solo así podremos unirnos después en lo que somos.

Y aquí está la madre del cordero: definir lo que somos. Para ayudarnos, en la tradición oriental se utiliza el símil de la cebolla. Si, vamos eliminando las capas más superficiales, nos encontramos al final con nada, pues el centro de la cebolla, como el alma de nuestra conciencia, está en un terreno inmaterial.

No hablo de renunciar a nuestras costumbres para integrarnos mejor, sino de no poner a estas en el centro mismo de nuestra identidad. Para integrarnos bien, habremos de empezar por analizar mejor las causas de nuestra división.

Gerardo Hernández Getxo

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