No lo sé, no me acuerdo, no me consta

Domingo, 9 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Pero qué gobernantes y políticos padecemos y hemos padecido en la España Imperial, que ahora dicen no lo sé, no me acuerdo, no me consta, ante las preguntas de la justicia como testigos de primera fila de la corrupción del Partido Popular. Estos señores que no padecen Alzheimer se mofan de los ciudadanos de bien, negando y salpicando al Sr. Lapuerta, tesorero del PP por aquellos tiempos;personaje que ya padece una enfermedad ¡la vejez! por la que no puede declarar.

Muchas ideas se me ocurren para poner en su sitio a estos señores y señoras que echan mano de “ la ciudadanía” para disculparse políticamente y para volver a ser elegidos en cualquiera de las elecciones.

Atrás quedó aquel refrán español de cuando éramos chavales “el que la hace la paga”. Eso ya está obsoleto dado que el que la ha hecho, ni la paga, ni le sale a cuenta, sino que se libra de la justicia bien porque los hechos han caducado, o bien porque el ministro de turno se ha sacado una ley que libera a todos estos supuestos “maleantes”.

El 4 de agosto de 1933 fue aprobada en España la ley de vagos y maleantes la Vaga o la Gandula, ley aprobada por consenso de todos los grupos políticos de la Segunda República para el control de mendigos, rufianes sin oficio conocido y proxenetas. En 1970 se cambia la ley por Peligrosidad y Rehabilitación Social corresponde a aquellos que se agrupan en bandas y pandillas con actividades reveladoras de evidente predisposición delictiva.

El Artículo 2 dice: podrán ser declarados en estado peligroso y sometidos a medidas de seguridad, los que no justifiquen, cuando de forma legitima fueren requeridos para ello por las autoridades judiciales y sus agentes, la posesión o procedencia del dinero o efectos que se hallaren en su poder o que hubieran entregados a otros para su inversión o custodia.

Ante esto, veo solo con consternación escenas bochornosas de quienes despreciando mayorías ciudadanas, quieren mantener el poder a toda costa, denigrando y menospreciando el concepto de lo político y defraudando la confianza de la sociedad.

Juan Carlos Audikana Gasteiz

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