programa Estudiantes Solidarios

Jóvenes universitarios se implican en su barrio para costearse el alquiler

El programa Estudiantes Solidarios cumple su séptima edición en Bilbao
260 jóvenes se han beneficiado de él

Olga Sáez - Domingo, 9 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Ahmed Ches, en el piso de Otxarkoaga que comparte con otras dos estudiantes de máster gracias al programa del Ayuntamiento de Bilbao.

Ahmed Ches, en el piso de Otxarkoaga que comparte con otras dos estudiantes de máster gracias al programa del Ayuntamiento de Bilbao. (Oskar González)

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Ahmed Ches, en el piso de Otxarkoaga que comparte con otras dos estudiantes de máster gracias al programa del Ayuntamiento de Bilbao.

Bilbao- Ahmed Ches es un joven estudiante sahariano de 28 años. En realidad ya es ingeniero, pero ahora está realizando un máster en Ingeniería Mecánica en la Universidad del País Vasco, en San Mamés. El plus en su historial no es solo por su curriculum académico;él es uno de los casi 300 jóvenes que en los últimos siete años han participado en el programa Estudiantes Solidarios del Ayuntamiento de Bilbao, que facilita pisos de alquiler a precios asequibles a cambio de trabajos que beneficien a la comunidad.

Ahmed Ches comparte piso en Otxarkoaga con otras dos chicas, una de Eibar y otra de Bogotá. Por un precio simbólico de 55 euros tiene alojamiento y a cambio ayuda a los niños del colegio de Otxarkoaga con clases particulares de Física, Matemáticas... “He empatizado mucho con estos escolares y además me ha gustado poder enseñarles. Te das cuenta de que lo que antes era complicado ahora es fácil de explicarles”, dice. Compaginar ambas tareas le ha costado un esfuerzo añadido porque “el máster ya requiere muchas horas de estudio”, pero la experiencia es muy gratificante a nivel personal y satisfactoria, también, a nivel económico.

Ahmed Ches fue acogido cuando solo tenía 8 años por una familia de Valencia, sus padres y hermanos biológicos viven en los campos de refugiados saharauis. “Me gusta ser independiente pero no a costa de la familia, por eso cuando me decidí a a hacer un máster buscaba la forma más económica de vivir en Bilbao”. Eligió este destino después de ponderar los requerimientos que piden las empresas y las materias que se ofrecen y que podrían ser un añadido para encontrar un trabajo. Así que al llegar lo primero que hizo fue buscar piso para compartir con otros estudiantes.

“A diferencia de Valencia, en Bilbao el precio de los alquileres es bastante más caro”, dice. Buscando en la universidad encontró el programa municipal Estudiantes Solidarios y se apuntó. Su perfil encajaba así que ha tenido la opción de beneficiarse de esta experiencia. Una de sus compañeras de piso, una joven de Eibar que realiza un máster en violencia contra la mujer, y la tercera inquilina, una joven de Bogotá que realiza un máster de finanzas, participaban en un programa de consultas ciudadanas para conocer lo que quieren los vecinos de Otxarkoaga y así poder trasladarlo al Ayuntamiento.

Como estos jóvenes, otros 55 han terminado este año su periodo de convivencia solidaria y hasta 260 lo han hecho en estas siete ediciones. El programa pionero en Bilbao ofrece viviendas municipales en régimen de alquiler compartido a un precio simbólico (gastos de luz y agua no incluidos). Como contrapartida, los estudiantes colaboran en proyectos comunitarios y en el apoyo a colectivos vulnerables en los barrios de Otxarkoaga y Bilbao La Vieja, donde se ubican los pisos en los que residen.

Este curso, 45 estudiantes de la UPV/EHU y 10 de la Universidad de Deusto han participado en esta iniciativa. El concejal de Vivienda, Goyo Zurro, adelanta que “en la próxima edición se incorporará al programa la Universidad de Mondragon”. “Encontrar una vivienda digna y asequible es siempre una tarea complicada para el colectivo universitario en cualquier lugar, y Bilbao no es una excepción. Viviendas Municipales se la ofrece a cambio de su implicación en la vida diaria de Otxarkoaga y Bilbao La Vieja para difundir valores y hábitos de convivencia ciudadana, tanto sociales como ecosostenibles”, explica Zurro. El propio estudiante saharaui pone en valor el componente social de esta iniciativa. “Yo he podido ayudar a niños que sus padres no tienen recursos para pagar un profesor particular. Además siempre había un profesor en el centro que, además de la labor docente, también atendía otro tipo de problemas sociales que pudieran surgir”.

La edad media de los estudiantes que participan en este programa es de 26 años. La proporción entre hombres y mujeres es similar (40%, hombres y 60%, mujeres);un 56% tiene nacionalidad española frente al 44% restante que procede de otros países. En cuanto a los estudios, el 52% tiene estudios de Derecho o Ciencias Sociales;el 11%, en Ingeniería o Arquitectura;el 11%, en Empresariales;el 10% en Periodismo;el 8%, en Ciencias;el 6% en Magisterio y el 2% restante, en Bellas Artes. “Me gustaría repetir la experiencia, pero entiendo que tendrán prioridad los nuevos alumnos”, concluye Admed.

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