Padecido por la mitad de los adultos

Una inyección podría acabar con el colesterol y sus efectos

La vacuna, denominada AT04A, ha logrado reducir en un 53 % la cantidad total de LDL

Antonio Sánchez Solís - Sábado, 8 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Una persona se somete a una prueba de colesterol dentro de una campaña informativa.

Una persona se somete a una prueba de colesterol dentro de una campaña informativa. (DEIA)

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Una persona se somete a una prueba de colesterol dentro de una campaña informativa.

VIENA. Una inyección al año para combatir el colesterol malo y las enfermedades cardíacas que causa. Ese es el objetivo de una investigación para crear una vacuna contra un problema que afecta a la mitad de los adultos en el mundo rico.

La eficacia de la vacuna acaba de ser demostrada en ratones alterados genéticamente para tener un metabolismo parecido al humano y desarrollar ateroesclerosis (acumulación de placas de que cierran las arterias) debido a una alimentación muy rica en grasas. El éxito en la prueba en animales fue anunciada en un artículo publicado recientemente en la revista European Heart Journal. La vacuna, denominada AT04A, ha logrado reducir en un 53% la cantidad total de colesterol y reducir en un 63% el daño por ateroesclerosis en los vasos sanguíneos en lo ratones tratados, en comparación con animales no vacunados. La siguiente fase del proyecto es testarla en humanos. Según el artículo mencionado, la farmacéutica Affiris aspira a que su vacuna pueda reducir los niveles de LDL en un 35% como las estatinas, pero sin tener que tomar una pastilla diaria que puede ocasionar incomodidad y olvidos. “Tras las primeras dosis, bastaría con inyectar un recordatorio una vez al año” aseguró Günther Staffler, director de tecnología de la empresa desarrolladora del fármaco.

La proteína PCSK9

“La idea detrás de nuestro producto es estimular al sistema inmunitario humano de forma que desarrolle una respuesta de anticuerpos contra una proteína llamada PCSK9, implicada en el desarrollo de un elevado LDL, el colesterol malo”, según explicó Günther Staffler. La vacuna produce unos anticuerpos que atacan a la PCSK9, una proteína que se adhiere a los receptores encargados de limpiar las sangre de lipoproteínas de baja intensidad (LDL), dificultando de esta manera su trabajo.

El problema, señaló Staffler, es que esa proteína es producida por el organismo humano y, por tanto, es tolerada por el sistema inmunitario, a diferencias de los patógenos ajenos al cuerpo contra los que normalmente actúan las vacunas.

Por eso, lo que esta vacuna hace es, según Staffler, “engañar” al sistema inmunitario, presentándole un antígeno suficientemente parecido a la PCSK9 para que el cuerpo desarrolle anticuerpos que ataquen tanto a la proteína como a esa sustancia ajena. Por ello, Staffler matizó que se trata más de un tratamiento por inmunoterapia que una vacuna propiamente dicha.

Affiris destaca que bastaría inyectarse la vacuna una vez al año, lo que supone una ventaja respecto a los actuales tratamiento contra el colesterol mediante estatinas, que han de ser ingeridas cada día.

“Puede ser más fácil para el paciente y, básicamente, funcionar mejor”, dijo Staffler, quien matizó que, en principio, la vacuna no sería aplicable a algunos tipos de colesterol alto de origen genético. Además, sería una respuesta para los pacientes en los que las estatinas no funcionan, entre un 1 y un 7 % del total.

“En cualquier caso, nos gustaría finalmente mostrar una reducción en el riesgo cardiovascular, que es lo que realmente interesa a los pacientes, a los contribuyentes y a la comunidad médica”, resumió.

En pruebasSe espera que a finales de este año termine la fase inicial del test que se está realizando en 72 personas sanas, en colaboración con la Universidad de Medicina de Viena, para verificar que la vacuna es segura. “Esperamos ver nuestro medicamento de inmunoterapia en el mercado entre 2023 y 2025”, avanzó Staffler, quien advirtió que la vacuna no puede sustituir a la prevención mediante una vida y una dieta sana.

La investigación sobre esta solución para el colesterol comenzó con la detección de una rareza genética. Y es que un simple análisis de sangre desveló que dos mujeres -una de Estados Unidos y otra de Zimbabwe- presentaban una cifra extraordinariamente baja de LDL: ambas disfrutaban de unos niveles que no llegaban a los 15 mg por decilitro de sangre, una cifra muy baja si se compara con los 70 mg/dl que tiene un recién nacido o los 100 de una persona sana sin ningún problema de colesterol. Lo curioso es que sus bajos niveles no sufrían alteraciones ni con una dieta rica en grasas ni con un estilo de vida poco saludable.

Estudiando el genoma de estas mujeres se descubrió que portaban una mutación genética, una alteración en el gen PCSK9, que gen juega un papel clave en el metabolismo del colesterol y cuando se inhibe desciende la producción del colesterol dañino.

La mitad de los adultos

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la mitad de los adultos en el mundo rico padece de colesterol alto, el doble que en los países con ingresos bajos.

Unos 2,6 millones de personas mueren cada año por problemas derivados del colesterol, principalmente afecciones cardíacas.

El colesterol es una sustancia grasa natural necesaria para el funcionamiento del organismo. Se produce principalmente en el hígado, pero también se obtiene a través de algunos alimentos. De hecho, la batalla contra el colesterol no es desconocida para la mayoría de la gente y cada vez es más común tomar algún tipo de medicamento para controlarlo o evitar sus efectos.

Los pacientes que Affiris ha puesto en la diana a la que se dirige el nuevo medicamento son las personas con mayor riesgo cardiovascular. Aquellas que ya han sufrido un infarto y no consiguen mantener a raya el colesterol con las estatinas (medicamentos utilizados tradicionalmente para reducir los niveles de LDL en la sangre). También podrían beneficiarse otras personas con riesgo medio que, además del LDL elevado, tienen por ejemplo hipertensión arterial y una historia familiar de enfermos cardiovasculares. Además de por la alta incidencia y los efectos del colesterol elevado, el avance de la vacuna es importante porque aunque las estatinas funcionan, también provocan efectos secundarios y no pueden usarse en pacientes con problemas hepáticos. Asimismo, no funcionan en personas con condiciones genéticas que les predisponen a tener un alto nivel de colesterol.

Si los ensayos clínicos demuestran que la inmunoterapia funciona en enfermos reales tan bien como en las primeras pruebas, la vacuna podría estar en el mercado en 2023-2025, predijo Staffler.

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