okupada desde el lunes

El alcalde de Muskiz intenta mediar con los okupas de la casa de La Rabuda

Los vecinos de la zona se mostraron indignados con el suceso que ha dejado a una mujer fuera de su vivienda

Emilio Zunzunegi - Viernes, 7 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Varias de las personas okupas, en la entrada de la casa de Muskiz propiedad de la familia Laiseka.

Imagen de la casa okupada en Muskiz. (Foto: Borja Guerrero)

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Varias de las personas okupas, en la entrada de la casa de Muskiz propiedad de la familia Laiseka.

El alcalde de Muskiz, Borja Liaño, se presentó a media mañana de ayer en el número uno del barrio de La Rabuda con el fin de mediar con las personas -cuatro, según la Policía Municipal- que la tarde del pasado lunes ocuparon ilegalmente el primer piso de un edificio de este barrio muskiztarra.

Muskiz.“He acudido con una patrulla de la Policía Local y las dos propietarias del inmueble con el fin de ponerles de relieve la situación de estrés que han generado en estas familias y alentándoles a que dejen libre la vivienda. Poco más podemos hacer con la ley en la mano”, explicó a DEIA el alcalde jeltzale, quien refirió que en la visita estuvo también motu propio la asistenta social del Consistorio. Según explicó, la trabajadora social les invitó a que hoy pasen por las dependencias municipales en aras de conocer la situación socioeconómica de estas personas.

Mientras, en el entorno del polígono San Juan de Muskiz -el núcleo más populosos de la zona y limítrofe con la casa okupada- reinaba la indignación por la okupación. Vecinos, hosteleros y comerciantes refirieron a DEIA el hartazgo y la impotencia creada por esta situación. “Parece que estos individuos tienen patente de corso para hacer lo que quieran, mientras que a nosotros solo nos queda cumplir la ley y agachar la cabeza ante estos desmanes”, valoraba una vecina residente en uno de los edificios del servicio vasco de vivienda, Alokabide, en el que viven personas conflictivas como los okupas de La Rabuda.

“Te diré que una pareja joven que llevaba diez años viviendo aquí se tuvo que marchar a otra localización porque no podían aguantar más la situación con estos vecinos. Hasta informes médicos aportó el hombre para explicar por lo que estaba pasando con esta gente que solo sabe pedir respeto para ellos pero que no respetan a los demás”, valoraba esta vecina que por precaución evitó dar su nombre.

Por su parte las hermanas Laiseka, Mari Carmen y Jesusa, propietarias de las viviendas afectadas por esta okupación se reafirman en sus temores. Aunque los okupas se han instalado en el primer piso -donde esta empadronada su propietaria Mari Carmen-, su hermana Jesusa y su marido se niegan a acudir a su planta baja y a su huerta por temor a posibles rifirrafes con ellos.

Robo En este sentido, las hermanas volvieron a mostrar su perplejidad por la actuación de la Ertzaintza, que permitió la estancia de los okupas en la casa cuando había una denuncia por un intento de robo. Ambas mujeres acudieron el domingo a una comisaría al ver forzadas las cerraduras de ambas viviendas. Al día siguiente, forzaron la entrada del primer piso. “Fuimos a poner la denuncia el lunes por la noche, pero no nos pudieron atender porque tenían a personas detenidas y tuvimos que volver el martes para denunciar el robo, pero la Ertzaintza no lo trató como tal y les ha dejado quedarse”, reseñaron las hermanas Laiseka. Las afectadas denuncian que “además de que han okupado nuestra casa tendremos que pagar la luz y el agua que consuman hasta que se les pueda echar. Menos mal que hace una semana di de baja el teléfono fijo”.

Por su parte el Ayuntamiento, habida cuenta de que hay una denuncia en regla, tiene previsto mantener abierta la investigación sobre las personas okupantes que vecinos de la zona relacionan con un clan residente en el polígono San Juan.


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