acuden a diario a atender el rebaño y la huerta

Una familia de Muskiz se encuentra su casa okupada

Los Laiseka no viven allí pero acuden a diario a atender el rebaño y la huerta
El domingo denunciaron un intento de robo y el lunes una pareja con niños se instaló tras forzar la puerta

Emilio Zunzunegi - Jueves, 6 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Varias de las personas okupas, en la entrada de la casa de Muskiz propiedad de la familia Laiseka.

Imagen de la casa okupada en Muskiz. (Foto: Borja Guerrero)

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Varias de las personas okupas, en la entrada de la casa de Muskiz propiedad de la familia Laiseka.

Muskiz- La familia Laiseka de Muskiz está viviendo una pesadilla desde que el pasado lunes una familia -un matrimonio y al menos tres niños, uno de corta edad- diera una patada a la puerta y se instalara en la planta primera de su casa en el número 1 del barrio de La Rabuda, cercano al polígono San Juan. Lo curioso del caso es que los propietarios del edificio -que cuenta con dos plantas- ya advirtieron el domingo que les habían forzado la puerta del domicilio, por lo que avisaron a la Ertzaintza e interpusieron la correspondiente denuncia por robo. La sorpresa de las dos hermanas de esta familia -Mari Carmen y Jesusa-, que no residen en el edificio aunque sí acuden a diario para la atención de un rebaño de ovejas, el cuidado de una huerta y labores del hogar, llegó el lunes por la tarde cuando al ir a entrar en la primera planta de la casa se encontraron con los okupas ya instalados.

“Cuando fuimos a pedirles explicaciones de por qué estaban allí, aparecieron varios gitanos con varas en plan amenazante ”, explica Jesusa Laiseka, vecina del bajo del edificio afectado por la okupación, quien resalta que “el lunes tuvimos que llamar a la Ertzaintza para poder sacar las ovejas que teníamos en el prado de la finca y llevarlas a otro cercano”. “Ahora tendremos que llamar de nuevo a la policía cuando tengamos que ir a darles de comer”, resalta Jesusa, quien afirma que los okupas “nos han metido el miedo en el cuerpo, por lo que yo no me voy a acercar allí”. Jesusa está indignada pero reconoce que el mayor problema lo tiene su hermana Mari Carmen, a quien le han okupado la vivienda.

Denuncia“Ni siquiera he podido rescatar la denuncia por robo que pusimos ante la Ertzaintza de Muskiz el pasado domingo al ver que nos habían roto las cerraduras de ambos pisos. Se ha quedado todo allí, incluidos varios juegos de llaves de la cuadra y de otras zonas”, declaraba llorosa esta mujer que denunciaba que “me he quedado con lo puesto, ya que gran parte de mi ropa la tenía en la vivienda”. En su relato de los hechos, comenta que “el lunes por la mañana bajé varias colchas para lavarlas en la lavadora que tengo en la casa y hasta la ropa sucia se ha quedado allí”.

La vivienda en cuestión es un edificio familiar de dos plantas que en su día fue dividido entre las dos hermanas: Jesusa, en la planta baja, y Mari Carmen, en el primer piso, precisamente el okupado. “Lo que no alcanzamos a comprender es por qué, después de haber puesto una denuncia por intento de robo el domingo, la Ertzaintza no les desalojó cuando vino el lunes por la tarde como posibles autores de la rotura de las cerraduras. Eso les permitió acceder a la casa esa misma tarde, cuando a las dos estuvo allí una patrulla y aún no se habían colado en la casa”, se lamentan.

“En cambio nos dicen que ya están allí y que son okupas, por lo que tenemos que meternos en un proceso judicial para poder recuperar la casa”, critica Jesusa que ayer, por indicación del alcalde Borja Liaño [estuvo en contacto con las afectadas el lunes por la noche], acudió junto a su hermana al Ayuntamiento costero para asesorarse sobre los pasos a seguir.

En este sentido, el alcalde de Muskiz se mostró indignado por la situación creada en esta casa que calificó de “diabólica”, ya que hay que seguir un cauce legal que genera desamparo en la familia que se ha visto afectada por la okupación. “Es triste decirlo, pero estamos de inicio desamparados, aunque luego nos proteja la ley y al cabo de un tiempo se vayan a dar los pasos para que legalmente recuperes tu propiedad”, valoró. Liaño informó de que hace poco más de un mes se vivió una situación similar en la zona de Memerea, donde otra familia ha okupado una casa unifamiliar deshabitada. “En este caso la vivienda está en una situación de bastante deterioro y los propietarios no tienen intención de reformarla. Al igual que en el caso de La Rabuda han tenido que acudir a la Justicia para poder echar a los okupas y nos han pedido que iniciemos los trámites para poder derribar el edificio una vez lo recuperen”.

OCUPACIÓN

La Rabuda. Una familia, compuesta al menos por cinco miembros, dos adultos y tres niños, se coló el pasado lunes por la tarde en la primera planta del número 1 del barrio de La Rabuda en Muskiz. Un edificio de dos plantas que aunque no sirve de residencia es constantemente utilizado por su propietarios para usos personales y agropecuarios.

Denuncia. Según señalaron ayer los afectados, el domingo se produjo un asalto al edificio con la rotura en la cerradura de la vivienda que fue restituida por los propietarios quienes pusieron una denuncia ese mismo día ante la Ertzaintza por intento de robo. Los okupas accedieron al domicilio a primeras horas de la tarde del lunes.

Reiteración. Según informó el alcalde de Muskiz, este es el segundo caso de okupación ilegal que se registra en el municipio en apenas mes y medio. El anterior se produjo en Memerea.


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