Abanto-Zierbena

San Fermín vela por La Balastera

El barrio de la localidad de Abanto-Zierbena celebra los 40 años de su Casa de Recreo

La iniciativa fue puesta en marcha por los propios vecinos de este enclave minero

Emilio Zunzunegi - Jueves, 6 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Unai y José Ramón flanquean a Miguel Esteban, alma mater de la Casa de Recreo de La Balastera.

Unai y José Ramón flanquean a Miguel Esteban, alma mater de la Casa de Recreo de La Balastera. (Foto: E. Z.)

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Unai y José Ramón flanquean a Miguel Esteban, alma mater de la Casa de Recreo de La Balastera.

Abanto-Zierbena- Tal día como mañana, día de San Fermín de hace 40 años, un grupo de vecinos del barrio minero de La Balastera en Abanto-Zierbena pusieron en marcha la Casa de Recreo de este pequeño enclave, surgido al calor de las explotaciones mineras que utilizaban la vía de la Galdamesa para transportar el mineral de hierro de los Montes de Triano hacia los puertos de Barakaldo y Sestao. A pesar de figurar tan singular fecha en el eje de la barra del centro social -donde durante todos estos años se ha tejido la vida social del barrio-, el porqué de tan señalada calenda es bastante más prosaico ya que, como recuerda Miguel Esteban, un octogenario vecino del barrio que impulsó la creación del centro vecinal, “es la fecha en la que se puso en marcha el sistema de recibos para controlar los ingresos y la recaudación en la casa de recreo”.

Un pormenor del que se encargaron los Félix Barbero -padre e hijo-, implicados desde el principio en la puesta en marcha de este centro de reunión vecinal donde acometer las más perentorias necesidades vecinales, desde la mejora de sus infraestructuras, las necesidades de servicios o la lucha porque sus casas no se vieran afectadas por la actividad de una cantera cercana .

“La Casa de Recreo de La Balastera no ha sido solo un centro de reunión social y vecinal, ya que desde su creación, con el dinero que se recaudaba, ha sido un apoyo para personas y familias que atravesaban dificultades económicas”, advierte Esteban, quien explica en román paladino el origen del nombre del barrio. “En esta barriada estaba situada la báscula donde se pesaban los vagones de mineral que venían por la vía de las minas de Galdames, en las que además de mineral de hierro venía mucho alabastro, una piedra que tenía varios usos en la época”. De alabastro, a la báscula alabastrera, y de allí a La Balastera solo hubo que esperar a la simplificación y a la eufonía que aún hoy día perdura.

Nudo“Este era un barrio que aún siendo pequeño era muy importante en el proceso de transporte, hasta el punto de que aquí estaba la casa del facultativo que se encargaba del control de la vía y de los trenes que se movían por este recorrido”, asegura Miguel Esteban, que a sus 87 años -cumplirá los 88 el día 4 de septiembre- reconoce que, aunque nació en el barrio abantoarra de La Florida, “yo soy de La Balastera”. Esa implicación vital le llevó hace más de 40 años a juntar a un grupo de vecinos del barrio para acondicionar -con el permiso de su propietario- una casa semiderruida que estaba abandonada en el barrio. “Aquí llegó a haber tres bares, uno de ellos que contaba incluso con barbería, y que se lo tragó un socavón. Y de los dos bares que quedaban, donde la gente se reunía a jugar a las cartas, fueron a menos poco a poco porque el marido no tenía tiempo para atenderlo”, reseña Miguel, quien recuerda que “gracias a los materiales que nos proporcionó el Ayuntamiento, cuando estaba de alcalde Luis Andrés Merodio, y al apoyo de varios vecinos, levantamos este txoko social a lo largo del año 1976”.

Hoy día, 40 años después de su puesta en marcha, el centro social sigue siendo un sitio abierto a todo el barrio, donde se celebran desde comidas a cumpleaños y otros festejos. “Cuando acabamos las obras nos juntamos una docena de personas y pusimos 1.000 pesetas cada uno, excepto los Barbero que pusieron dos mil pesetas cada uno, para poder comprar el género con el que abrir la casa de recreo al vecindario”, apunta Miguel, quien destaca que “para que no hubiera malentendidos desde el principio utilizamos un bloc para apuntar los que se recauda”. Dinero con el que durante estos años han podido ayudar a más de un vecino, acometer mejoras y mantener el local o llevar cabo una excursión anual para los mayores del barrio. También se ocupan de las fiestas de La Merced, el 24 de septiembre, aunque San Fermín sigue echándoles un capote.

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