Hondartza Denontzat

La emoción de disfrutar de la mar

Seis playas de Bizkaia mejoran sus accesos para recibir a los 40.000 usuarios del programa Hondartza Denontzat

Un reportaje de Yaiza Pozo - Jueves, 6 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Uno de los usuarios, acompañado de un monitor.

Uno de los usuarios, acompañado de un monitor. (José Mari Martínez)

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Uno de los usuarios, acompañado de un monitor.

BAÑARSE en la playa es para muchos uno de los placeres del verano. Sentir los rayos de sol y oler el salitre es algo habitual para quienes la pisan cada año. Pero para las personas que padecen una discapacidad no siempre resulta una tarea fácil. De hecho, hubo un tiempo en que la falta de recursos en los arenales provocaba que este colectivo no se acercara a las playas;es más, algunos nunca las habían visitado. En Bizkaia, esta situación cambió en 2004, cuando nació la asociación Bidaideak y esta creó el programa Hondartza Denontzatpara hacer realidad el sueño de sus alrededor de 40.000 usuarios: tener el derecho tan básico como el de divertirse en un espacio natural como la playa.

Este año, seis arenales vizcainos han mejorado sus accesos para ofrecer a los discapacitados la posibilidad de disfrutar del baño y del ocio hasta el 3 de septiembre.

Hondartza Denontzat cuenta con un grupo de 23 monitores que prestan asistencia personal en vestuario, transporte... Disponen también de 24 sillas flotantes, divididas según el grado de discapacidad, y de las que disfrutan con ilusión sus usuarios. Además, la novedad es que Gorliz este año contará con diversas actividades acuáticas adaptadas, como el piragüismo.

Más divertido

“Recuerdo cómo a un chaval que se llamaba Mikel, que falleció hace un par de años, le invité a ir a la playa de Gorliz y me dijo que no, porque era el sitio en el que más minusválido se sentía, ya que él solo bebía Coca-Cola mientras el resto disfrutaba”, relató ayer Txema Alonso, coordinador de servicios de Bidaideak. Son incontables las barreras con las que se encuentran las personas que presentan una discapacidad. Pero gracias a Bidaideak, que colabora con el Departamento de Sostenibilidad y Medio Ambiente de la Diputación Foral de Bizkaia y con la Obra Social de la Fundación BBK, su verano es más divertido y fácil.

“A mí el mar me encanta y poder disfrutar de él es una satisfacción muy grande”, confesó Izaskun Romero, presidenta de la asociación Bidaideak. Romero es una de las usuarias que desde hace cuatro años viaja junto a su inseparable silla de ruedas debido a una frimobialgia, una enfermedad que padece el 3% de la población en el Estado. Pero este hecho no le ha supuesto obstáculo alguno para cosechar grandes éxitos. Es medalla de oro olímpico en tiro con carabina y logró ser campeona de Bizkaia cuatro veces. Ahora le queda vivir y disfrutar de la playa con ayuda de los monitores que participan en la causa y gracias a las sillas especializadas que el servicio Hondartza Denontzat dispone para los usuarios.

Loli Moreno, presidenta de la Federación Heldu, que agrupa asociaciones de carácter territorial como Bidaideak, fue una de las impulsoras del proyecto junto a Txema Alonso. Las cosas han salido como esperaban. “Pensé que no iba a vivir para verlo”, confesó Moreno. Moreno padeció una poliomelitis, lo que le ha impedido andar casi desde que nació. Aun así, gracias al apoyo de su familia ha sido una persona feliz. Admitió que no le gusta bañarse en el mar pero siente gran satisfacción por ver disfrutar a los de su alrededor y la pequeña familia que se crea. “Sabemos que queda un largo camino para que nuestras facilidades mejoren, pero nos tenemos que hacer ver y escuchar. Las cosas que se están implantando tienen que mejorar pero estamos muy felices”, aseguraron ambas.

Las playas vizcainas son ya un referente. No todas cuentan con estos servicios y avances. “Ya son doce años los que llevamos haciendo felices a muchas personas”, explicó Unai Gangoiti, director de Medio Ambiente, quien también recordó que “las encuestas nos dan resultados satisfactorios sobre el servicio y esperamos que siga siendo así”, pero a veces la baja autoestima y la frustración de estas personas no les permite ser plenamente felices. Por ello, tanto Romero como Moreno, desde su experiencia, aseguran que en estos casos el apoyo familiar es imprescindible. “Hay más barreras en la cabeza que en la calle”, coinciden ambas presidentas.

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