La Camáldula de Herrera

Domingo Sanz Mallorca - Lunes, 3 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:00h

Leía el otro día la carta de un Padre de la Camáldula de Herrera en la que se quejaba de lo poco que se valoraba su vida y que eran felices. Era a propósito para desmentir que el exvicario general de Donostia hubiera estado allí enclaustrado. Yo he intentado visitar ese mismo Yermo/monasterio para huésped o visita y me ha sido prácticamente imposible. Los caminos son de “cabras”. Incluso preguntando al párroco de Santo Tomás de Haro me desaconsejó la visita, “pues no las quieren”. “No quieren ser molestado”.

No estoy de acuerdo en absoluto. La regla de S. Benito que es su fundamento en su época eremítica, lo estimula para que los laícos se impregnen de espiritualidad, ejemplo y edificación, dice en su santa regla “que se reciban a los huéspedes como al mismo Cristo”.

Serán felices, no lo sé, pero esconden “su felicidad y luz” bajo “el celemín”. Cojean en el acogimiento. Eso no es bueno.

Los Sumos Pontífices incrementado en los últimos, todos han insistido en este aspecto. Créanme que lo he consultado. Los “emparedados” de la Edad Media eran una aberración. Los tenían como santos ¡y algunos canonizados! Ni el evangelio ni el sentido común lo aprueban. Algo a adelantado la Cristiandad.

Santiago Santos Getxo

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