EN 40 METROS

La caverna de la nueva era digital

Alumnos del colegio Trueba construyen una cueva para estudiar la prehistoria con códigos QR, imágenes y vídeos

Un reportaje de Yaiza Pozo - Domingo, 2 de Julio de 2017 - Actualizado a las 06:00h

Dos alumnas realizan pintadas en el exterior de la cueva para darle más realismo.

Dos alumnas realizan pintadas en el exterior de la cueva para darle más realismo. (J.M. Martínez)

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Dos alumnas realizan pintadas en el exterior de la cueva para darle más realismo.

Losalumnos de primero de la ESO del colegio Trueba de Artxanda viven en la prehistoria desde el año pasado. La reforma del tejado de su edificio les llevó a construir una cueva de más de 40 metros de largo y que se dará por concluida esta semana. “Esta pedagógica idea forma parte de la iniciativa Atapuercos que pretende proporcionar información de manera divertida acerca de la creación de las cavernas y de la prehistoria en general”, explicó Iñaki Zulueta, promotor de la idea y coordinador del proyecto del colegio.

En su interior se viaja hasta la era digital donde las tablets y los dispositivos móviles cobran especial relevancia. “Ahora estamos imprimiendo una serie de códigos QR para quien quiera visitar la cueva vaya con un teléfono móvil y le salga lo que se ha trabajado justo en ese lugar”, dijo Zulueta.

Tras el éxito que culminó el año pasado el proyecto, esta segunda edición viene pisando fuerte de nuevo. Para adquirir los conocimientos necesarios, 50 alumnos de primero de la ESO junto con los profesores del centro, hicieron un vivac, una acampada nocturna, en el interior de las cuevas de Baltzola, en el parque natural del Gorbea, en Bizkaia. De esta manera, se metían de lleno en el mundo de las cavernas antes de comenzar a construir la suya propia. “Esto les hizo que su interés por realizar la cueva fuese mayor y a día de hoy el aprendizaje es más dinámico”, aseguró Zulueta.

Durante esos días todos compartieron relatos que elaboraron previamente para la ocasión. Y es que los contenidos que aprenden en clase tienen estrecha relación con la cueva. Por ejemplo, para la asignatura de Lengua, los estudiante deben elaborar un cuento de terror para su lectura en la cueva para que de esta manera no se pierda la tradición de contar relatos orales como sucedía en la época prehistórica. “Los alumnos escriben relatos, relatos de miedo. A esto le llamamos el asunto del miedo. Ellos tienen que hacer un relato de terror, una historia pequeñita y en la noche en la cueva los llevamos. Es un momento muy interesante”, aseguró el promotor.

Incluso las matemáticas entran dentro de este juego. Necesitan saber sobre escalas, geometría o proporcionalidad para construir la caverna o para orientarse cuando hacen excursiones a otras cuevas. Con estos conocimientos podrán elaborar un plano y ser capaces de interpretarlo. Por ello, Zulueta comentó como “llevamos las matemáticas y otras asignaturas para el aprendizaje en el que se plasme la elaboración de la cueva. Entonces los profesores piensan en qué pueden dar ellos con este trasfondo”.

Este creativo plan se diseñó el año pasado por el equipo docente del colegio que pretende fundamentalmente estimular al alumno y sacar lo mejor de él. Su denominación también tiene historia. “El nombre de Atapuercos surgió por el yacimiento de Atapuerca y lo de puercos porque cuando visitamos la cueva de Baltzala volvímos llenos de barro y muy sucios. Entonces tenemos un anagrama que son dos cerditos que se lo encargamos a una estudiante que está ahora en cuarto que es muy buena dibujante”, dijo Iñaki Zulueta.

El trabajo ha supuesto 500 horas en las que se ha visto implicación tanto por parte de los alumnos como de los padres. Estos se han interesado por el trabajo que han realizado sus hijos durante las horas de recreo y acuden a turnos para no aglomerar el espacio ya que los materiales son muy frágiles. “El equipo más activo lo ha hecho en los recreos y algunos días de mucho calor han querido subir. Se ponen música y están encantados. El tener una buena iniciativa y el crear es muy importante. Además te vienen con ideas nuevas y se agradece. Eso hay que valorarlo porque muchos se quejan de la pasividad y eso en este colegio no es cierto”, aseguró Zulueta.

Las horas invertidas y el resultado final ha merecido la pena. Fusionar entretenimiento y aprendizaje es un hecho que muy pocos logran comprender. Sin embargo, Maider, alumna de segundo de la ESO del colegio Trueba, una de las que junto a sus compañeros comenzaron el año pasado con el proyecto, afirmó: “Me lo paso bien estando con mis compañeros en la cueva. Aprendo y me divierto a la vez”. Por su parte, Ariane cursa ahora mismo el primer curso y comenzó esta nueva aventura en septiembre. Al igual que su compañera, Ariane aprende con esta iniciativa pero sobre todo “hacer cosas en grupo me ha hecho valorar el trabajo que todos realizamos en grupo”.

La réplica no tiene luz natural pero utilizan linternas y lámparas led. Además, se accede a gatas porque no llega al metro de altura. Para su construcción no han sido necesarios materiales pesados. Solo sostenibles. “Se utilizó papel reciclado de bobina marrón pintado con unas estructuras de literas y está todo forrado con pinturas rupestres”, explicó el coordinador del proyecto.

En las profundidades de la cueva, los alumnos han incluido murciélagos, pinturas rupestres, fogatas, objetos realizados con sílex e incluso alguna sorpresa. “A los niños más pequeños les metemos unos peluches con nombres identificados y les damos la foto primero. Así recorren la cueva y van a buscar cada uno el suyo. Entran con su profesora y con la guia que solicitamos, unos alumnos que van identificados con unos carteles para que sea todo más importante. Y ellos van a dar el pase y explicarles como se ha hecho”, cuenta el promotor del proyecto. Esto se hace desde el año pasado al concluir el curso académico y este año no iba a ser menos.

El promotor de la idea recalcó la importancia del sílex porque han conocido un material desconocido para muchos: “Se ha manejado sílex de verdad y que cortan a base de bien. El año pasado hicimos el experimento de coger un trozo cada uno quitar los cuchillos del comedor y cortar el lomo que había ese día con el sílex. Aunque para algunos les parezca una tontería de esta manera a ellos no se les olvida lo que es el sílex. No es lo mismo que estudiar de memoria. Ese es el impacto del proyecto, que no se les olvide lo que aprenden con la cueva”. Pero Atapuercos seguirá existiendo y teniendo la misma relevancia que este curso académico durante muchos años más. Además, tal es su importancia que el colegio recopilará los logros que han obtenido gracias a la elaboración de la cueva y la presentará a la Fundación Atapuerca en Burgos. El próximo año los que pasen al primer curso de la ESO serán los encargados de seguir con el legado que han dejado sus compañeros. “La cueva necesita ser reparada cada dos por tres entonces necesita un mantenimiento. Los papeles y los pegamentos se degradan. Además, como es muy grande iremos añadiendo otras cosas que nos vayan surgiendo. El proyecto se va a seguir haciendo porque va muy bien. Los chavales lo agradecen mucho porque vienen encantados”, concluyó Iñaki Zulueta.

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