se acaba la huelga

La estiba cierra un acuerdo que asegura el empleo y lleva la paz social a los puertos

La patronal, de la que han salido las empresas más beligerantes, cede y garantiza su puesto a los 6.000 estibadores

Adrián Legasa - Viernes, 30 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:00h

Los dos centenares de estibadores del turno de mañana en el Puerto de Bilbao, que han secundado la huelga convocada tras el fracaso de la negociación con la patronal Anesco.

Protesta de los estibadores en el Puerto de Bilbao (EFE)

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Los dos centenares de estibadores del turno de mañana en el Puerto de Bilbao, que han secundado la huelga convocada tras el fracaso de la negociación con la patronal Anesco.

Bilbao- Patronal y sindicatos de la estiba han llegado a un acuerdo sobre las nuevas condiciones de trabajo en los puertos tras la aprobación de la reforma del sector que pone fin a un conflicto de casi cinco meses. El acuerdo incluye la subrogación del empleo, con lo que todos los alrededor de 6.000 estibadores del Estado español tienen asegurado su puesto, mientras que los sindicatos aceptan ajustes salariales y la negociación de un plan de prejubilaciones voluntarias que se desarrollará de la mano del nuevo convenio. Solo el cisma abierto en la patronal Anesco, de la que se han marchado un buen número de empresas asociadas, puede poner en peligro el clima de entendimiento en algunos puertos.

El principio de acuerdo alcanzado ayer por la mañana fue valorado de forma positiva por las centrales sindicales, que desconvocan así los paros anunciados para hoy viernes y para la próxima semana. La patronal, por su parte, hace días que se encuentra en una situación sumamente frágil tras consumarse la ruptura entre los dos grandes grupos de empresas asociadas. Tras semanas de tiras y aflojas, que ya hicieron saltar por los aires un primer preacuerdo, finalmente el sector de empresas más remiso a hacer concesiones a los sindicatos ha decidido salir de Anesco. Una espantada a la que esta misma semana se ha sumado su presidente, Joaquín Coello.

A esta debilidad interna se añade el hecho de que muchas firmas estibadoras han optado por cerrar sus propios acuerdos con los sindicatos abandonando la dinámica de negociación estatal que abandera Anesco. Con todo en contra, la patronal oficial ha decidido finalmente ceder y aceptar la principal demanda de los sindicatos, que logran garantizar los 6.150 puestos de trabajo de la estiba. El pacto debe ser ratificado en la asamblea de Anesco, en la que no se esperan sorpresas dado que el sector crítico ya no está presente.

“El acuerdo es positivo y abre el camino a la negociación colectiva. El empleo está garantizado, aunque habrá que ver en qué condiciones”, relata Israel Ruiz, responsable de estiba de UGT. “Es una buena noticia para el sector”, señaló Antolín Goya, de la Coordinadora.

A partir de ahora se abre la negociación del convenio estatal, que en principio deberá recoger la rebaja salarial del 10% asumida por las centrales y otras medidas de mejora de la productividad, incluido un plan de prejubilaciones voluntarias, tal y como se recogía en el anterior preacuerdo. El convenio deberá estar adaptado a la reforma aprobada en el Congreso para liberalizar la estiba, que entre otros requisitos contempla la progresiva desaparición de las Sagep, las sociedades que gestionaban hasta ahora las contrataciones. Este sistema dará paso al de los centros portuarios de empleo, sobre los que se cierne ahora uno de los elementos de incertidumbre.

El acuerdo logrado ayer no asegura la pertenencia de todas las empresas estibadoras a estos centros portuarios de empleo, lo que según los sindicatos puede hacer que algunas, en especial aquellas que han abandonado Anesco, den entrada a nuevo personal en condiciones peores a las actuales. La subrogación del empleo afecta a todas las compañías, también a las que están fuera de la patronal, aclaran los sindicatos, pero esto no les impediría realizar más adelante nuevas contrataciones fuera del tronco principal de profesionales de la estiba.

El otro fleco que debe ser abordado en el convenio es el papel de los sindicatos en la formación, sobre el que no lograron arrancar un compromiso a la patronal. Pese a que quedan cabos sueltos, según Israel Ruiz es difícil que el punto de encuentro alcanzado ayer se rompa durante la negociación del convenio, que podría cerrarse tras el verano. El hecho de que las cuestiones más críticas abiertas por la reforma ya hayan sido tratadas facilita las cosas. El asunto de las prejubilaciones, por ejemplo, ya ha sido asumido por las centrales sindicales, que reconocen que la carga de trabajo que hay en ciertos puertos como Barcelona, Málaga, Las Palmas o Tenerife es insuficiente para mantener el actual volumen de personal.

empresas críticasEl único peligro que sobrevuela el nuevo clima de paz social que abre el acuerdo de ayer es la compleja situación que vive la estiba en el lado empresarial. Cuando Anesco rechazó la última propuesta sindical lo hizo advirtiendo de que sus reivindicaciones eran contrarias a la legalidad al vulnerar tanto las normas de competencia como la propia reforma aprobada recientemente en el Congreso. No es descartable, por tanto, que el grupo de empresas que han abandonado Anesco, que en aquella ocasión lograron hacer prevalecer su posición, decida impugnar este acuerdo.

Si eso ocurre la incertidumbre regresaría a los puertos españoles, aunque de momento no parece que ese escenario interese tampoco a las empresas críticas con Anesco. Los sindicatos recuerdan que las empresas que se han ido de la patronal, pese a su importancia numérica, cuentan con una representatividad minoritaria. “No era asumible que una minoría se impusiera a la mayoría”, dijo ayer Goya.

El líder del principal sindicato de estibadores se quejó de un proceso de negociación “agotador” propiciado por “la falta de garantías” del decreto del Gobierno español, que “abocó a una negociación más larga” y, según Goya, ha sido la causa de la pérdida de tráfico sufrida estas semanas por los puertos del Estado.

La normalidad volverá así los próximos días a los muelles españoles y también a los vascos de Bilbao y Pasaia, donde los paros han tenido un seguimiento prácticamente total en las últimas semanas.

El Ministerio de Fomento, que calcula que la huelga ha generado unas pérdidas de 150 millones por el desvío de buques fuera del Estado español, celebró el acuerdo entre patronal y sindicatos e indicó que “garantiza el mantenimiento del empleo, pone fin a los paros y devuelve la estabilidad a los puertos”.

el acuerdo

ruptura en la patronal

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