Cuatro y Medio de San Fermín

Aimar abre la fábrica

Olaizola II se impone a Bengoetxea VI en el Cuatro y Medio de San Fermín y accede a la semifinal de Asegarce, en la que le espera Mikel Urrutikoetxea

Igor G. Vico - Domingo, 25 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Aimar Olaizola venció en el Donibane de Muskiz, una eliminatoria que tuvo en contra.

Aimar Olaizola venció en el Donibane de Muskiz, una eliminatoria que tuvo en contra. (Foto: Oskar Martínez)

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Aimar Olaizola venció en el Donibane de Muskiz, una eliminatoria que tuvo en contra.

Duración: 45:47 minutos de juego.

Saques: 3 de Bengoetxea VI (tantos 7, 9 y 15) y 2 de Olaizola II (tantos 6 y 11).

Pelotazos: 215 pelotazos en juego.

Tantos en juego: 8 de Bengoetxea VI y 9 de Olaizola II.

Errores: 10 de Bengoetxea VI y 6 de Olaizola II.

Pasa del Cuatro y Medio: 1 de Bengoetxea VI y 1 de Olaizola II.

Marcador: 1-0, 2-1, 3-1, 3-2, 4-2, 4-3, 5-3, 5-4, 5-5, 6-6, 7-7, 8-7, 12-8, 12-12, 13-12, 16-13, 16-16, 17-19, 18-20 y 18-22.

Botilleros: No hubo botilleros.

Apuestas: Se cantaron de salida posturas de 100 a 80 a favor de Aimar Olaizola.

Incidencias: Partido correspondiente a los cuartos de final de la rama de Asegarce del Cuatro y Medio de San Fermín disputado en el frontón Donibane de Muskiz. Buena entrada.

BilBao- A Aimar Olaizola le podrán decir monstruo, por su efectividad, por su falta de piedad en el juego;a Aimar Olaizola le podrán decir sombra, por no separarse del contrario, por hacer tan difícil pelearle con el viento a favor y en contra;a Aimar Olaizola le podrán decir talento, le podrán decir habilidad. A Aimar Olaizola, al final, le dirán trabajador. El duende no aparece por arte de birlibirloque ni en los tablaos de callejón ni los grandes teatros. Ni en el frontón de Goizueta ni en el megalítico Bizkaia de Bilbao. El talento es raíz y semilla, como la pelota, pero el tajo es el agua, el sustento de un árbol gigante. El navarro, con 37 años, conoce que la habilidad se le derrama, pero que son las horas de vuelo las que dan de comer. El arte y ensayo es una fase;la solvencia, otra. Y, cuando la chistera se encasquilla, siempre quedan los kilómetros en las piernas, las faenas de sudor y el alma carnívora. En definitiva, la pose de figura.

Aimar es una bestia que desarboló a Oinatz Bengoetxea al abrir la fábrica. Ocurre que, en un encuentro con más emoción que brillo rematador, en el que se vieron tantos muy buenos, artes del leitzarra en el saque y muchos fallos, la fotografía del goizuetarra se hizo grande a base de resistencia y de no perder el norte. Del trabajo, de remar a la contra, de verse atrás en el luminoso -que no dominó hasta pasada la quincena-, crecieron los retoños de la victoria en los cuartos de final del Cuatro y Medio de San Fermín, una competición cosida a la medida de Aimar, en la que ya ha vestido cinco veces la txapela. El manista enfocó la cita del Donibane de Muskiz con la brújula al 22, pero con la conciencia de que tendría que poner en liza una labor de contención para el principio de tormenta. Ese fue el guion, el mismo trazado otras muchas veces por Olaizola II: aguantar y explotar. Una moneda al aire, incluyendo a un adversario de la talla de Oinatz, en la que casi siempre se le asoma la cara.

Ocurre que en una eliminatoria en la que hubo demasiadas cruces -18 fallos en 40 tantos en juego- lo mejor fue la capacidad de sufrimiento de un talento como Aimar, que no tuvo ocasiones para deslumbrar con la zurda como en tantas otras ocasiones dentro de la jaula. Si bien apuró varios ganchos, también expuso un par de razones con la volea y aprovechó las brechas en la cancha. En líneas generales, Oinatz, que fue por delante casi toda la contienda, con ventajas en el marcador que alcanzaron los cinco tantos (12-7), no aprovechó su diferencia. Asomó con más empaque, pero la precipitación le pasó factura en la segunda mitad de choque y los errores le penaron. Cometió diez y una pasa. Al final, los rigores de la distancia, una cizalla para el manista, le pidieron la cuenta en un duelo dirimido a gran velocidad.

Y eso que remó con el viento en la nuca en gran parte del grueso de la eliminatoria. Comenzó entonado (2-0) y el reparto de golpes, con fallos por ambos bandos, acabó con un 5-5 de salida que auguraba dureza. Un buen saque de Aimar le puso por delante por primera vez.

Sin embargo, en un duelo de cal y de arena, el saque-remate se le escapó en la siguiente jugada. Se repitió la igualada y se volvieron a encontrar con el 7-7. Otro saque-remate de Olaizola II errado, que besó chapa, dio la alternativa al campeón del Manomanista para abrir su primera falla. Fue el tramo más espectacular del leitzarra, que cerró un saque, dos ganchos y una dejada espectacular de sotamano (12-7).

El primer descanso largo cambió las tornas. Dos fallos seguidos de Oinatz y tres tantos de Aimar -un saque- volvieron a firmar las tablas. La película se repitió hasta el 16-12, en el que hubo dos yerros de Aimar. Oinatz cerró la tacada con un saque y el mejor tanto del partido, un gancho milimétrico tras un primer disparo a dos paredes.

Entonces, Olaizola encontró su lugar. Del 16-12 al 18-22, Oinatz sumó cinco fallos, incluido un exceso de vista, y regaló oportunidades a un pelotari que nunca perdona. No lo hizo. Una tacada de siete tantos puso cuesta arriba el choque para Bengoetxea VI, que no recuperó pie a pesar de ponerse respondón. Urrutikoetxea espera a Olaizola II el sábado en Barañain.

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