algunos profesionales han llegado a las manos

El horario de cierre de los bares de día enfrenta a los hosteleros de Bilbao

Denuncian que los responsables de algunos establecimientos no respetan horarios y provocan competencia desleal

Sandra Atutxa - Sábado, 24 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:00h

El malestar entre los hosteleros de la capital vizcaina ha ido creciendo a medida que han proliferado los bares de día y algunos de los hosteleros incumplen el horario de cierre, fijado a las diez de la noche. Foto: Oskar González

El malestar entre los hosteleros de la capital vizcaina ha ido creciendo a medida que han proliferado los bares de día y algunos de los hosteleros incumplen el horario de cierre, fijado a las diez de la noche. Foto: Oskar González

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El malestar entre los hosteleros de la capital vizcaina ha ido creciendo a medida que han proliferado los bares de día y algunos de los hosteleros incumplen el horario de cierre, fijado a las diez de la noche. Foto: Oskar González

Bilbao- “Si el bar de al lado puede cerrar cuando le venga en gana sin cumplir con su horario, yo también podré hacer lo mismo. Si jugamos, lo hacemos todos”. La convivencia entre los hosteleros cada vez está siendo más complicada en las zonas con más negocios de la villa. Según cuenta un profesional con veinte años de experiencia y con un local en la Plaza Nueva, la situación por la que atraviesan los profesionales del sector es cada vez peor. “La sensación de hartazgo es tremenda”, asegura.

El hecho de que no todos los bares se rijan por la misma ordenanza, preferentemente en cuanto a horarios se refiere, lleva tiempo generando rencillas entre los propietarios de locales colindantes, incluso hasta el punto de que algunos hosteleros han llegado a las manos. “Los bares de día saben que tienen que cerrar a las diez de la noche, es lo que han firmado, pero ven negocio más allá de esa hora y alargan el cierre. Eso mosquea mucho a los hosteleros con licencia y a los que nos han exigido mucho más para abrir un establecimiento”, cuenta otro profesional de la zona del Ensanche.

En la calle Maestro García Rivero hay 15 bares, de los cuales algo más de la mitad son locales regidos por la primera ordenanza de hostelería de Bilbao. El resto son bares de día, que se adscriben a la categoría que incorporó la concejala de Urbanismo, Julia Madrazo. Tienen que dejar de servir a las diez de la noche, pero precisamente esta condición es la que les permitió subir la persiana sin respetar las distancias mínimas fijadas por el Ayuntamiento. “Un bar con licencia, con todas las exigencias que nos marcan, no podría haber abierto en esos locales”, explica un hostelero de toda la vida de esa calle. Esta situación tiene divididos a comerciantes y hosteleros que, lejos de disiparse, con el tiempo ha ido in crescendo. “García Rivero está muerto”, asegura.

Los hosteleros denuncian que esta situación representa una competencia desleal que merma sus beneficios y temen que todo empeore con el recién estrenado verano. “Esto hay que pararlo y lo tiene que hacer el Ayuntamiento”, apuntan. “Ya veremos lo que va a pasar los próximos meses”, dicen.

La herida abierta entre los dueños de bares de día y los de licencia por la noche comienza a ser cada vez más “grande y dolorosa”, explican. Hasta el punto de que mantiene enfrentados a hosteleros que comparten la misma acera y calle. En los últimos meses las relaciones se han complicado, no solo con los vecinos, sino entre los propios hosteleros de zonas saturadas de bares como la Plaza Nueva, Ensanche, García Rivero y Licenciado Poza, entre otras.

“Yo no quiero, ni tengo que ser amigo del dueño del bar de al lado, pero por lo menos lo que le pido es que cumpla, no solo con los horarios, que no lo hace, sino con un montón de normas que se salta. Eso al final nos termina perjudicando a todos los que estamos en el sector y no estamos dispuestos”, asegura el dueño de otro bar de Licenciado Poza.

Tanto es así que la sospecha extendida entre algunos locales, según señalan a DEIA sus responsables, es que un gran número de las denuncias que llegan a la Policía Municipal provienen de los propios hosteleros, y no de los vecinos, una afirmación difícil de confirmar. “No te dicen quién denuncia, pero siempre he tenido esa duda. Si nosotros cerramos a las diez de la noche, los vecinos no pueden ser los que se quejen del ruido, porque hay bares que cierran más tarde y entonces también serían denunciados esos”, señala la encargada de uno de los locales de día de la Plaza Nueva. Lo cierto es que varios de los propietarios de locales han trasladado esta desconfianza a la propia Asociación de Hostelería. Su gerente, Héctor Sánchez, considera un error caer en una guerra entre los propios profesionales ya que en su opinión perjudicaría a la imagen de la ciudad y al sector en general. Sin embargo, desde la Asociación de Hostelería dejan claro que nunca van a defender a quien no cumpla la ley, sea hostelero de bar de día o con licencia. “Las normas están para respetarlas”, asegura su gerente.

En lo que llevamos de año, la Policía Municipal de Bilbao ha abierto cinco expedientes sancionadores, y está pendiente una denuncia de tramitar. El año pasado fueron 18 los expedientes abiertos por incumplimiento en el horario de cierre. “Sabemos que quien nos ha denunciado es el dueño del local de al lado”, confiesa abiertamente un camarero de otro local de la Plaza Nueva. “Qué le vamos hacer”, apunta.

Lo cierto es que no siempre llueve a gusto de todos. Los locales de día se quejan de que no pueden beneficiarse de la ampliación de horarios -dos horas más de cierre- que el Ayuntamiento concede al resto de locales hosteleros en días de mayor afluencia de turistas, como Semana Santa, Aste Nagusia, Navidad, o jornadas festivas como Gau Zuria. Sin embargo, ante esta queja los hosteleros son rotundos: “Nosotros pagamos un tipo de licencia que los de día no tienen”.

Mayor control policial En el marco de estas discrepancias algunos hosteleros solicitan un mayor control policial. “Lo que tienen que hacer es darse unas vueltas sobre las diez de la noche. Ahí comprobarán que no se cumple horarios”. Sin embargo, otros se quejan de que la Policía Local ejerce un control “riguroso”. “No es cierto que contemos con ventajas y que no respetemos nuestra licencia, que es lo que critican algunos de los hosteleros de toda la vida”. Tanto es así, según dice, que han tenido casos como que “hemos tenido que invitar a una mesa de diez personas porque eran las diez y media y no habían acabado”. A juicio de la encargada de este local de la Plaza Nueva “se equivocan quienes están molestos porque creen que si somos más hay que repartir y toca menos beneficio. Lo importante es hacer zona y eso atrae a más público y todos salimos ganando”.

Entre tanto malestar, los hosteleros dejan claro que no es una guerra entre colegas, sino que exigen que cumplan con lo que firmaron en su momento. “Simplemente con respetar sería suficiente”, añaden. “Afortunadamente hay muchos locales de día que cumplen con sus horarios, pero hay otros muchos que aún sabiendo que incumplen se pasan las normas aprovechan para ganar dinero y alargar el cierre”, concluyen.

En breve

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