Juicio del crimen del Antiguo de Donostia

El cuchillo que causó la muerte al niño sólo tenía restos de sangre del padre

El arma solamente presentaba vestigios genéticos del niño en el interior del mango

EFE - Miércoles, 21 de Junio de 2017 - Actualizado a las 14:57h

Vista del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Gipuzkoa contra un hombre acusado de matar a su hijo de 13 años de una cuchillada en 2011 en un domicilio del barrio de El Antiguo de Donostia.

Vista del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Gipuzkoa contra un hombre acusado de matar a su hijo de 13 años de una cuchillada en 2011 en un domicilio del barrio de El Antiguo de Donostia. (EFE)

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Vista del juicio con jurado que se celebra en la Audiencia de Gipuzkoa contra un hombre acusado de matar a su hijo de 13 años de una cuchillada en 2011 en un domicilio del barrio de El Antiguo de Donostia.

Los ertzainas que analizaron el cuchillo que causó la herida mortal a Julen S.L., de 13 años, sólo encontraron restos de sangre del padre en el arma, que únicamente presentaba vestigios genéticos del niño en el interior del mango.

DONOSTIA. Esta es una de las principales conclusiones de la sesión del juicio con jurado por la muerte de este menor celebrada hoy en la Audiencia de Gipuzkoa, en la que han declarado cinco ertzainas de la Unidad de Genética de la Policía Científica de la Ertzaintza que realizaron seis informes sobre distintos objetos que había en la habitación del piso familiar de Donostia en la que murió Julen.

En la segunda jornada de este juicio, celebrada el pasado 6 de junio, el acusado declaró que, tras escuchar un ruido en el dormitorio en el que estaba el pequeño, acudió a la habitación desde la sala y se encontró a Julen con un cuchillo clavado en el pecho que él mismo le extrajo y con el que, posteriormente, en estado de shock, se autolesionó en distintas partes del cuerpo.

La Fiscalía y la acusación particular, que ejerce la madre del menor, consideran a este hombre responsable del asesinato de su hijo y solicitan para él 18 y 20 años de cárcel respectivamente, mientras que la defensa opina que el fallecimiento se produjo accidentalmente cuando el menor se clavó en el pecho el cuchillo mientras intentaba abrir con él una hucha con forma de casco.

Este arma fue analizada tras el suceso por la Unidad de Genética de la Ertzaintza, cuyos agentes han desvelado hoy que la sangre hallada en el filo y la empuñadura del cuchillo correspondía exclusivamente al padre.

Estos policías han indicado asimismo que no encontraron sangre de la víctima en las muestras de la hoja ni en la parte exterior del mango del cuchillo que les fueron remitidas por sus compañeros de investigación, aunque, paradójicamente, sí localizaron perfil genético del niño, que podría corresponde a sudor o células epiteliales, en el interior de la empuñadura.

Los testigos han comentado que también localizaron restos genéticos del niño, mezclados con los de su padre, en la manilla de la puerta de acceso a la vivienda, así como en el cinturón de un albornoz que se encontró colgado de la ducha del baño.

Estos profesionales también detectaron sangre del imputado en su propia ropa, así como en unas prendas de la madre de Julen y, entre otros objetos, en una banqueta de la habitación a la que presuntamente podría haberse subido el niño para localizar unas huchas.

Por su parte, otros dos ertzainas, de la Unidad de Balística y Trazas Instrumentales, han explicado que se les encomendó certificar que las fracturas de una hucha con forma de casco se correspondían con unas fisuras previas que presentaban en una foto obrante en la causa.

En otro momento del juicio ha comparecido un arquitecto que realizó un informe sobre la posibilidad de que unos ruidos provocados en el piso en el que murió Julen fueran escuchados por sus vecinos de la vivienda inferior.

Este hombre ha asegurado, en este sentido, que la caída de un cuerpo desplomado, de un peso de unos 85 kilos, como el de Julen, se hubiera escuchado "nítidamente" en el piso de abajo. Este profesional también ha dicho que unos pasos en el piso superior hubieran sido audibles si la persona que los dio llevara zapatos con tacón o fuera corriendo, aunque no si calzara unas zapatillas.

En la última parte de la vista de hoy se ha dado lectura a la sentencia que, previamente a que sucedieran los hechos, condenó al inculpado, por unas coacciones leves a su exmujer, en el marco del proceso de divorcio de la pareja, después de que se autolesionara en presencia de su esposa, Julen y una hermana de éste.

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