La otra mirada

Ciencia Cenicienta

Por Nekane Lauzirika - Lunes, 19 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:00h

Columnista Nekane Lauzirika

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Columnista Nekane Lauzirika

Cienciay Cenicienta comienzan por la misma letra;no sé si premonitorio, consecuencial o ambas a la vez. En el recién fallido debate de moción de censura salieron a relucir muchos asuntos y trapitos, hasta de cama y amoríos, pero ni una sola vez se mencionó la ciencia. Quizá porque no exista en su mochila política de intereses.

“Todo lo que se podía inventar, ya está inventado”, es atribuida al comisario de patentes americana en 1899 Charles H. Duell;probablemente no sea cierta su autoría, pero es la secuencia ilógica que siguen con perversas consecuencias ciertos países, exactamente sus dirigentes extractivos;España como ejemplo.

En los presupuestos-2017 se incrementa un 4,1% lo destinado a I+D+i. Buena partida, pero en los pequeños detalles de los presupuestos está la trampa. Porque como comenta Alicia Alonso, investigadora en Biofísica-UPV/EHU y miembro de la fundación GADEA dedicada a la promoción/divulgación de la Ciencia, el dato es engañoso, pues incluye los créditos no-financieros (ayudas que condicionan la mayoría de los proyectos) que disminuyen un 2,6%, mientras que los créditos financieros (con baja tasa de concesión que muchas veces no se conceden) se han incrementado un 9,2%. Incluso incluyendo esta subida, la ciencia española está al nivel presupuestario de 1998. Además, aunque este raquítico 4,1% fuera real, no es ni mini-revulsivo para el abandono público de la ciencia española. Por citar, entre 2009-2013 los recursos para ciencia cayeron en España un 34,69%, situándolo como el país europeo que más recortó los presupuestos de investigación, 33% menos que media de la UE, por debajo de Grecia, Portugal, Italia e Irlanda. En esos mismos años, Alemania aumentó la inversión en I+D+i un 18% y Reino Unido un 1,83%. Todavía habrá quien se pregunte por qué nuestros titulados, pre y posdoctorados emigran a esos países… ¡probablemente para no volver! Lo peor, que esta idea de salida sin retorno va cuajando, como dejan entrever las respuestas de quienes recién han superado la selectividad.

Frente al erial de interés público por la ciencia, la IX edición de los Premios Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento ha sido un oasis en el camino hacia el futuro. Muestra, además, de la posibilidad de colaboración instituciones públicas/privadas, otra asignatura pendiente en la ciencia, investigación y tecnología. Siendo todos los galardonados ese modelo de persona capaz de ver lo que todos tenemos delante pero no somos capaces de ver, destaco la contribución del premiado en Economía, Daron Acemoglu, quien en su libro Por qué fracasan los países establece una vinculación, tanto teórica como empírica, decisiva entre el tipo de instituciones (políticas, económicas y sociales) y la ciencia como inexorablemente unidas en la prosperidad. Frente a instituciones extractivas, que favorecen “cortar el cupón” y anquilosarse buscando beneficios en reducir trabajadores, bajar sueldos, recortar derechos, D. Acemoglu propone el camino de instituciones inclusivas que favorecen innovación en ciencia, investigación y tecnología, creando un país de ganadores a medio-largo plazo.

Pero claro, lo que propone el Sr. Daron necesita más de una legislatura y apostar a largo plazo no produce réditos de poltronas cortoplacistas. Mejor mantener la Ciencia-Cenicienta y mis doblones extractivos en Panamá.

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