primer poemario escrito por una Inteligencia Artificial

El bot prueba con el verso

Se ha publicado el primer poemario escrito por una Inteligencia Artificial. Por ello, DEIA ha reunido a dos poetas y a un investigador en IA para debatir sobre la capacidad de las máquinas, que también llegan a la poesía

Un reportaje de Uxue Razkin - Domingo, 18 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Little Ice generó 10.000 poemas en 2.760 horas. Fotos: Freepik/ Elhuyar/E. Sastre/I. Azurmendi

Little Ice generó 10.000 poemas en 2.760 horas. Fotos: Freepik/ Elhuyar/E. Sastre/I. Azurmendi

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Little Ice generó 10.000 poemas en 2.760 horas. Fotos: Freepik/ Elhuyar/E. Sastre/I. Azurmendi

“Las redes, influenciadas por lo que han leído, generan nuevos textos... ¿No pasa eso en humanos?” “Son poemas carentes de significado, vacíos de sentimiento, mentira, al fin y al cabo” “Por ahora no es posible que las máquinas se equiparen al ser humano, sobre todo, en el sentimiento”

p ONGAMOS que es 2017. ¿Se imaginan caminar entre los diferentes estands de libros, en la feria de su ciudad, y encontrarse con una portada que anuncia un poemario de un autor novel llamado Little Ice? Lo primero que puede pensar ese paseante que ha llegado hasta ahí con ávidas pretensiones de seguir alimentando su torre de libros pendientes, es que el autor ha optado por un seudónimo extravagante.

Sin embargo, lo que nadie se imagina, ni siquiera esa persona que no para de voltear los libros y desordenarlos conforme avanza por las casetas, es que ese libro lo ha escrito una Inteligencia Artificial creada por Microsoft. La luz solar se perdió en la ventana de cristales el título del primer poemario creado por un bot -programa informático que imita el comportamiento humano- que se publica gracias a la editorial Cheers Publishing.

Recientemente, han salido programas de IA que han desarrollado una afición, hasta ahora secreta, por los poemas. Hace un año Google puso en marcha un software -RNNLM- que accidentalmente empezó a escribir poesía, y parecía tener talento para ello: No hay nadie más en el mundo/ No hay nadie más a la vista / Ellos eran los únicos que importaban/ Ellos eran los únicos que quedaban/ Él tenía que estar conmigo, ella tenía que estar con él/ Tenía que hacerlo, quería matarle/ Empecé a llorar/ Me giré hacia él.

Little Ice también rezuma potencial. Llegó a generar un total de 10.000 poemas -lo hizo en 2.760 horas-, de los cuales la editorial ha elegido los 139 mejores para la publicación.

Ante esta noticia, DEIA ha reunido a los poetas Elvira Sastre (Segovia, 1992) y Felipe Juaristi (Azkoitia, 1957), y al profesor e investigador en la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Deusto, Gorka Azkune (Azpeitia, 1982), para debatir sobre las capacidades que puede desarrollar una máquina de IA en un ámbito donde los sentimientos y emociones juegan un papel importante, si no son el centro de este mundo literario, y de los que, en principio, carecen los bots.

Los poetas lo tienen claro. Juaristi cree que las máquinas no pueden suplir al ser humano, ni siquiera sustituirlo emocionalmente: “Por ahora no es posible que una máquina se equipare al ser humano, en lo que más humano es, el sentimiento”. Según expone, los robots están sustituyendo al trabajo manual: los drones al trabajador militar, los algoritmos, al trabajador intelectual. Sin embargo, él quiere creer que “cuando olamos una rosa recién abierta, lo que nos inspire sea nuestro, o sea, humano. Que lo que sentimos hacia los demás, el amor, el odio, la alegría o tristeza, respondan a la humanidad. Que las pasiones, según la vida nos trata, sean exclusivamente humanas y, por tanto, alejadas de la máquina que razona y actúa”.

Elvira Sastre se muestra mucho más contundente ante la capacidad de Little Ice para hacer sus propios versos: “No tiene razón ni sensibilidad, es absurdo siquiera planteárselo”, y añade que “una máquina puede ser mejor o peor, pero sin duda, es otra cosa totalmente distinta a lo que pueda hacer un ser humano”.

El entrenamiento de las máquinas

El jefe de producción del libro, Dong Huan, explicó en una entrevista a eldiario.es, que esta Inteligencia Artificial lograba inspirarse cada vez que veía una imagen, un proceso que se acerca a lo que hace un escritor. Gorka Azkune ahonda en el funcionamiento de estas máquinas para arrojar luz sobre este bot que desliza ágilmente su pluma.

“Hoy en día se suelen utilizar las redes neuronales profundas, que se inspiran ligeramente en la forma en que funciona nuestro cerebro. Algunas de estas redes, las recursivas, tienen la capacidad de gestionar la memoria”, expone Azkune. Según aclara, para que una red aprenda a escribir poesía, se le muestra cantidades “ingentes” de texto y se le pone como objetivo, a partir de las frases leídas, predecir cuál va a ser la siguiente palabra. “Con este tipo de entrenamiento, la red aprende las estructuras sintácticas y semánticas de los idiomas, construyendo para sí mismo lo que conocemos como un modelo de lenguaje. Una vez entrenada la red, una vez que ha aprendido, tiene capacidad de generalización, por lo que se le puede pedir que componga sus propios textos”, explica. De este modo, queda resuelta la primera premisa: esas máquinas sí que son capaces, no solo de copiar los textos sino de generar unos nuevos, “si esa red neuronal está debidamente entrenada”.

El investigador en IA incide en el proceso creativo de las máquinas, que se parece al de los seres humanos. “Realmente no es tan diferente. Al final, a base de leer poesía, somos capaces de entender las estructuras que se usan, el tipo de lenguaje, las rimas etc. No memorizamos cada uno de los sonetos que hemos leído, sino que nos quedamos con los rasgos generales”, observa.

De igual modo, pone énfasis en la necesidad de desarrollar este tipo de tecnologías para alcanzar nuevos objetivos. “¿Para qué queremos hacer una IA que compone sonetos? Parece algo inútil, pero no lo es. El conocimiento que se genera en esas investigaciones puede ser clave a la hora de desarrollar aplicaciones con capacidad de conversar, traducir textos, incluso razonar”.

¿Quién gana?

Para Juaristi, lo que marca la diferencia es el valor del poema, “y no solo literariamente, sino humanamente”. “La poesía como artificio literario, un ir y venir de palabras ordenadas sin criterio, es un producto cultural. Lo inventaron los surrealistas, que pensaban que la imaginación podría suplir al sentimiento, incluso, a la experiencia acumulada por el poeta. Experimentos ha habido muchos en el terreno de la poesía, porque en su raíz está el verbo, la palabra”, manifiesta al tiempo que explica que siempre ha habido máquinas, con ayuda del humano, que han creado poemas. Asimismo, el escritor subraya que la poesía es el núcleo de la humanidad, aunque expresa no estar “muy seguro” de ello al ver la deriva de la poesía, y también de la humanidad.

Detrás de un poema siempre hay una experiencia o un sentimiento encargado de darle sentido al texto. Por eso Sastre opina que los poemas creados por Little Ice “carecen de significado, están vacíos de sentimiento, y son mentira, al fin y al cabo”.

Por ahora, no puede decirse si la IA es mejor o peor, pero lo que está claro es que están entrenados para generar textos nuevos. “Están influenciados por lo que han leído, pero ¿no es eso así en humanos? La creatividad va unida a la memoria. Si yo leo muchos poemas de Neruda, seguramente la poesía que escriba se parecerá mucho a la de Neruda”, ejemplifica Azkune.

Igualmente aclara que las IA parten con una ventaja clara: pueden leer y escribir cantidades “muy superiores” a las de un humano y por ello, es posible que en sus escritos aparezcan fusiones de estilos que no se ven en trabajos de poetas o nuevas fórmulas que no han descifrado todavía. Esa cantidad es la diferencia más obvia entre máquina y poeta, y ocurre tanto en la lectura como en la escritura. “Solo tiene ese propósito y no se cansa nunca”, dice Azkune.

De esta manera, determinar quién gana esta pugna, según el investigador vasco, es “muy difícil, porque es un tema subjetivo”. “Seguramente, los grandes expertos en poesía no se pondrán de acuerdo en determinar quién es el mejor poeta de la historia. Con las máquinas pasará algo parecido”, manifiesta. En muchos ámbitos las máquinas son capaces de hacer “lo que queramos”, según apunta Azkune, pero “aún así seguimos prefiriendo a los humanos, y hasta pagamos más por eso”.

Quién sabe si aquel paseante, tras deambular una mañana entre libros, volvió curioso sobre sus pasos a esa caseta donde descansaban los versos de Little Ice, y decidió, en un arrebato, darle una oportunidad a ese bot que, cuando nadie lo miraba, pensó que ser poeta no era una mala idea.

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