Aprender a perder

jon rahm asume su mal papel en el us open, donde no le salió nada, y espera que el estreno en el circuito europeo le permita recuperar las sensaciones

Roberto Calvo - Domingo, 18 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Jon Rahm muestra su frustración en uno de los hoyos de Erin Hills.

Jon Rahm muestra su frustración en uno de los hoyos de Erin Hills. (Foto: Afp)

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Jon Rahm muestra su frustración en uno de los hoyos de Erin Hills.

bilbao- Jon Rahm cumple su primer año como profesional con sus peores sensaciones. Su segundo US Open, en el que había puesto muchas ilusiones, le salió muy torcido, de hecho no pudo con el campo de Erin Hills, y por segundo torneo consecutivo tras el The Memorial no pasó el corte. Para un jugador tan ambicioso y valiente como el de Barrika es algo difícil de digerir, pero tendrá que hacerlo pronto ya que el golf no se detiene, el deporte siempre plantea nuevos objetivos y no será el primero ni el último al que le sucede algo así. Sin ir más lejos, el recorrido de Wisconsin acabó también antes de tiempo con los tres jugadores que encabezan la clasificación mundial.

A la hora de buscar explicaciones a su mal rendimiento en el US Open, Rahm aludió a que “el mejor palo que tengo en la bolsa, el drive, ha sido el peor esta semana. Solo he podido pegarle dos o tres veces como quería”. El vizcaino cogió solo un poco más de la mitad de las calles de Erin Hills y eso que eran más anchas de lo habitual en el segundo major del año. Pero Jon Rahm pagó un exceso de ansiedad con la falta de tino. Como en el green tampoco estuvo brillante, todo su juego quedó arruinado y eso se reflejó en los cincos golpes de más con los que cerró la tarjeta en las dos jornadas.

El campo al final no fue el ogro que se temía y se mostró bastante dócil. Eso quizás aumentó la frustración de Rahm, que jugó largo, pero no recto, como precisaba Erin Hills, y se hizo amigo de la hierba festuca a su pesar. Esa frustración no fue ocultada por el de Barrika, lo que le ha granjeado críticas de los especialistas de aquel y de este lado, que piden al vizcaino que controle su temperamento. Al menos, sus dos compañeros de partido, Fowler y Matsuyama, no se dieron por enterados y se mostraron comprensivos hacia las reacciones de Jon Rahm porque las cosas no le salieron como esperaba.

“Se supone que los golfistas tenemos que interiorizar todo, ojalá yo pudiera. Por mi carácter y mi forma de jugar, a veces necesito enfadarme, pero quizá no debería exteriorizarlo tanto. Sé que tengo que trabajar en ello porque es importante saber canalizar la energía, pero es difícil cuando estás pegando buenos golpes y esforzándote mucho y las cosas no salen. Es algo a lo que no estoy acostumbrado”, explicó el de Barrika al portal Golf Channel. Ese es el quiz de la cuestión, que Rahm no estaba acostumbrado porque desde que debutó como profesional encadenaba buenos resultados y parecía infalible. Pero nadie lo es, menos en un deporte que exige tanta precisión y que está sometido, por tanto, a muchos vaivenes. Perder el control supone entregar esos milímetros que separan el éxito de la decepción.

Desde que debutó en el circuito de la PGA, Jon Rahm se ha convertido en un golfista sobre el que los estadounidenses han puesto la lupa y todo lo bueno y lo malo se exagera. Porque, además, su estilo de juego les encanta. Eso genera una presión, unas expectativas que, quizás, estallaron en el US Open. “Pensaba que en mi primer año en el circuito iba a hacer todo Top 5 o Top 10, pero eso no va a pasar. No es grave, tiene solución”, asumió. Con cuatro majors a sus espaldas, el de Barrika sigue pensando en grande, pero a la vez reconoció que quizás va a ser positivo para él venir a Europa. “La angustia y la frustración están ahí, pero ya se me pasará. A ver si el cambio de continente me ayuda”, confesó tras un par de días en Erin Hills en los que “no he podido crear ninguna racha positiva. El campo me ha gustado, pero a veces no sale lo que tú quieres”.

Jon Rahm parará esta semana antes de afrontar su debut en el circuito europeo. Su primera cita será entre el 29 de junio y el 2 de julio en el HNA Open de France que se jugará en Le Golf National, sede de la Ryder Cup de 2018. Luego, le espera la semana siguiente el Irish Open para cerrar en el Bristish Open en Royal Birkdale entre el 20 y el 23 de julio.

vuelta histórica Al cierre de esta edición, el líder del US Open era Justin Thomas, con once bajo par. El estadounidense protagonizó una vuelta histórica ya que cerró la tercera jornada con 63 golpes, un registro de -9 que nadie había logrado nunca en este major con fama de muy exigente.

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