reclama medidas de prevención

Carne de garrapatas

Una picadura volvió a Patxi Ramírez alérgico a la comida de mamífero en 1988. “Existen muchos más casos como el mío”, afirma este vecino de Sopuerta, que llama a las autoridades sanitarias a divulgar medidas de prevención

Un reportaje de Elixane Castresana - Domingo, 18 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:00h

Patxi Ramírez sigue trabajando en el monte pese al riesgo que supone exponerse a otro incidente. Foto: José Mari Martínez

Patxi Ramírez sigue trabajando en el monte pese al riesgo que supone exponerse a otro incidente. Foto: José Mari Martínez

Galería Noticia

Patxi Ramírez sigue trabajando en el monte pese al riesgo que supone exponerse a otro incidente. Foto: José Mari Martínez

ALERGIA al calabacín no me ha dado, no!”. Patxi Ramírez opta por tomarse su situación con el humor que le permite vivir pegado a la aguja con la que se inyecta adrenalina cuando le sobreviene una crisis y al repelente con el que se rocía para trabajar en el monte. Cada día se siente con la espada de damocles porque en la naturaleza se encuentra la causa de que no pueda ingerir carne de mamífero: la garrapata común. Desde que recibió una picadura en 1988 su vida ha cambiado, como les ha sucedido “a muchas personas a las que les ocurre lo mismo, en Euskadi somos alrededor de 1.600”, afirma. Ahora que se acerca el verano y se multiplican las actividades en el campo, Patxi pide a las autoridades sanitarias que difundan medidas de prevención para evitar más casos como el suyo o “gente que conozco que se ha quedado en silla de ruedas porque la mordedura se produjo en la columna vertebral”. Osakidetza, contrapone, sin embargo, “el dato disponible, el que se refiere al porcentaje de garrapatas portadoras de la bacteria Borrelia”. Según los estudios de campo realizados en Euskadi, el indicador es variable, oscilando entre el 0,1 y el 1,9%, en función de la especie y que se trate de adultas o ninfas”.

Un día, “cuatro horas después de comer”, Patxi, vecino de Sopuerta, notó que su cuerpo se cubría de un molesto sarpullido “que me hacía arrascarme hasta sangrar”. Los médicos achacaban su malestar “al estrés”. Cansado del peregrinaje entre consultas, “me dio por apuntar las comidas y cotejar con el menú cada vez que me pegaba un brote” y comprobó que algo se repetía: la carne, “así que medio deduje lo que me estaba pasando”. Tres años después de la primera reacción, los médicos confirmaron su teoría y apuntaron a las garrapatas como el desencadenante. Además de vivir en un entorno rural, Patxi trabajaba en el monte. “Bajábamos negros, cubiertos de ellas”, recuerda. De repente, vio todo el sentido a la explicación.

La acción de las garrapatas inyecta en humanos “al azúcar alfa-gal, presente en la carne de mamífero, pero no en la de aves, primates ni reptiles”. El sistema inmunológico crea anticuerpos para atacarlo, de ahí que se presente la alergia cuando se comen estos alimentos.

Ya que al principio Patxi sufría episodios más esporádicos, pensó que la clave residía quizás en “los piensos que le echan a la carne”. Sin embargo, terminó quedándose sin defensas e “incluso una cantidad tan pequeña como dos gramos de jamón” pueden poner en riesgo su salud. “La última vez me cogió hasta la glotis, se me empezó a inflamar y en esa zona el peligro de consecuencias fatales es real”, cuenta. Así que no se mueve sin la adrenalina “que me inyecto para contrarrestar la reacción”. También se percibe “más cansado en general” que antes de la mordedura.

Cambio de hábitosAdemás, debe adoptar otras medidas de choque. Patxi continúa trabajando en el monte a pesar de que es un foco sensible a su patología, con la posibilidad de que la picadura de la garrapata se repita. “Voy asustado, pero no he pensado en cambiar de empleo. A mis más de cincuenta años el abanico de posibilidades se reduce”, explica. De modo que la víspera rocía la ropa que va a vestir “con el repelente que le doy a las yeguas disuelto en agua” asegurándose de no dejar ni un resquicio libre por el que las caparras, como las llaman en Enkarterri, puedan penetrar en la piel.

La alergia también ha implicado un cambio de hábitos en casa, con un menú que tome en cuenta sus limitaciones. Y el control se mantiene si salen a comer fuera. Nada de carne de mamíferos ni embutidos, un sacrificio nada fácil para quien ha nacido en Sopuerta, la capital comarcal de la chacinería, que acoge una de las ferias más antiguas de Bizkaia el primer domingo de marzo. “Una de las últimas reacciones me la produjo una pechuga de pollo, pero porque en vez de aceites le habían echado sebo fundido”, recuerda, apuntando que se somete a revisiones como mínimo una vez al año.

Patxi sabe de más gente que repite su mismo patrón. Unas cuantas, sin salir de Enkarterri. Y, con todo, se siente afortunado, ya que “es lo menos que me podía pasar”. Porque también conoce a una persona a la que la picadura de garrapata dejó postrada en una silla de ruedas “al tocarle la columna vertebral, y lo peor es que entren por la cabeza con las enfermedades o infecciones que pueden transmitir”. “Hace tiempo hubo que suspender un campamento infantil en Lanestosa y años atrás llevaron a un niño al ambulatorio porque no conseguían extraerle la garrapata que le había picado en Galdames” añade.

¿Ha aumentado la población de garrapatas o antes los síntomas se atribuían a otras causas? A su juicio una combinación de ambas cosas. “El frío las mata, pero ya no caen tantas nevadas como antes y las larvas, que se pegan a los helechos, aguantan dos años sin comer. Y muchas veces el malestar se atribuye a otras causas, expone. En este sentido, las investigaciones de los doctores estadounidenses Thomas Platt-Mills y Scott Commins marcaron un punto de inflexión”, expone Patxi Ramírez, que acumula horas de lectura sobre una dolencia ya no es tan extraña para él y sus allegados. “Sobre 2008 y 2009” estos alergólogos asociaron las garrapatas de la especie denominada estrella solitaria al rechazo al azúcar alfa-gal, presente en la sangre de mamíferos no primates.

En este mapa los animales juegan un importante papel. “Los corzos bajan cerca de las áreas pobladas y si van con garrapatas, se te pueden pegar hasta en las cunetas de las carreteras, lo mismo con las ovejas y si están infectados ya te han armado el lío”, describe”. La fauna también sufre las consecuencias del mordisco de un enemigo de cinco milímetros. “A mí me han matado perros y he oído que han hecho lo mismo con toros”, reproduce en el restaurante de su hermano en Sopuerta, frecuente punto de encuentro de cazadores.

InformarSin ánimo de caer en el alarmismo, Patxi Ramírez insta a las autoridades sanitarias a emprender una campaña de prevención. “Las actividades en el monte están en boga, más aún con el buen tiempo de estos meses de verano, las vacaciones y los días más largos que permiten alargar la jornada al aire libre. Y hay gente como yo, que trabaja en el monte, forestalistas, cazadores... Por lo menos, que se informe de la convenciencia de protegerse, en especial a quienes proceden de áreas más urbanas que igual no están tan familiarizados con estos entornos, o que se intente erradicarlas, que se fumigue si es preciso”, recomienda.

El servicio vasco de salud precisa que cabe adoptar medidas para evitar las picaduras. Como protegerse, sobre todo los pies, y matarlas antes de proceder a su extracción para evitar que las patas permanezcan dentro del cuerpo.

Las cantantes Avril Lavigne y Thalía pusieron el foco sobre estos ácaros cuando dieron a conocer que les había sido diagnosticada la enfermedad de Lyme. A ellas la picadura de garrapatas infectadas les transmitió una bacteria cuyos síntomas abarcan desde debilidad muscular a fiebre, parálisis facial y hasta la muerte si no se ataja a tiempo.

Aunque no se corresponde exactamente con el cuadro que trastocó en el día a día de Patxi Ramírez hace casi tres décadas, ha otorgado visibilidad mediática al origen de los trastornos. Él se conforma con un premio de consolación cuando le entran ganas de comer carne de vacuno y recuerda que le está prohibido: “un banquete a base de magret de pato”.

Al detalle

Datos

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Más sobre Bizkaia

ir a Bizkaia »

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120