ONGD ICLI

Miguel Ángel Parra y Gabriel Odiaga, ingeniería de corazón

Miguel Ángel Parra y Gabriel Odiaga son dos leioaztarras que colaboran con la ONGD ICLI

La entidad, que tiene 20 años, está compuesta en su mayoría por ingenieros jubilados

Marta Hernández - Sábado, 17 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:00h

Gabriel y Miguel Ángel posan en un céntrico punto de su municipio, Leioa.

Gabriel y Miguel Ángel posan en un céntrico punto de su municipio, Leioa. (M.H.)

Galería Noticia

Gabriel y Miguel Ángel posan en un céntrico punto de su municipio, Leioa.

Leioa- Tras una dilatada trayectoria construida con acero, hormigón y a base de muchos voltios, la reflexión de los ingenieros ya jubilados Miguel Ángel Parra y Gabriel Odiaga es aún más evocadora: “Aprendemos cosas todos los días”. Es una de las muchas aristas de su faceta como voluntarios de la ONGD ICLI, que aglutina, mayoritariamente, a ingenieros que ya han finalizado su recorrido laboral. Estos dos vecinos de Leioa se integran en la agrupación vizcaina de esta organización que también tiene bases en Gasteiz y Donostia y que acumula dos décadas de gestos altruistas.

Durante estos veinte años, ICLI ha realizado más de 170 proyectos por un importe superior a los 25 millones de euros, con especial incidencia en educación, salud, infraestructuras y empoderamiento de la mujer, en países de África subsahariana y Sudamérica, entre otros. “El colegio de ingenieros de Araba auspició el nacimiento de una ONGD para colaborar en el desarrollo de países del tercer mundo y aprovechar las capacidades de los ingenieros jubilados, que luego se expandió a Bizkaia y Gipuzkoa. Ahora, no solo hay ingenieros jubilados, sino también ingenieras y personas de otras profesiones. “ICLI tiene la ventaja objetiva de que todos los que trabajan son voluntarios y no cobran y que los colegios de ingenieros de los tres territorios históricos facilitan los medios, por lo que es una ONGD que destina a los proyectos todos sus ingresos. Y como ventaja no objetiva creemos aportar nuestro buen hacer y nuestro rigor en la gestión”, explica Miguel Ángel, que derrocha siempre dosis de buen humor e ironía. Y es que, realmente, los miembros de esta entidad no colaboran con sus herramientas de ingeniería de manera estricta. “Aunque sí hemos hecho proyectos técnicos, como los de abastecimiento de agua, por ejemplo”, matiza Gabriel. De todos modos, sí se nota su formación y experiencia profesional. “No aportamos conocimientos técnicos, por lo general. Lo que ocurre es que también sabemos de gestión y eso es importante en estos contextos: cómo evaluar un proyecto, cómo controlarlo... Además, los problemas técnicos de aquí no son los mismos que en Uganda. Allí, el problema es cómo conseguir agua sin medios y aquí es cómo conseguir mucha agua con el mejor gasto posible. Así que para un ingeniero de aquí no es fácil resolver un problema de allá porque no es la resistencia del hormigón lo que hay que saber, sino cómo comprar hormigón sin que te cobren una fortuna, por ejemplo”, ilustra Miguel Ángel, que lleva en ICLI Bizkaia desde su fundación, hace 18 años. “Quizás sea un poco egoísta, pero esto también viene bien como gimnasia: te quita del sofá y de la televisión”, considera.

Gabriel, mientras, aterrizó en la ONGD hace siete años. “Un poquito después de jubilarme”, indica. “Una vez que terminé con la vida activa laboral tenía ganas de seguir dedicando mi capacidad de trabajo a un tema solidario y tuve a mano esta oportunidad”, señala. Él está muy al tanto de las iniciativas que desarrollan, puesto que, entre otras labores, se encarga de preparar proyectos para acceder a subvenciones. “Hay épocas en las que tienes más trabajo que otras. En enero, hay mucho, cuando hay que presentar la solicitud al Ayuntamiento de Bilbao, por ejemplo”, comenta.

De entre los proyectos que tienen entre manos, Gabriel destaca uno que goza ya de una continuidad de ocho años. “Se trata de la escolarización en Ruanda de niños vulnerables, que son muy pobres o tienen secuelas del VIH. Son 150 jóvenes de formación secundaria y 140 de primaria”, puntualiza. Pero son muchas más las acciones de ICLI por el planeta y también por el entorno más cercano, ya que la organización arrima el hombro cada vez más con organizaciones locales como Hazbide, una asociación para la promoción de la infancia y la juventud que ayuda a los niños de Sestao con menos recursos, o como las getxotarras Perualde y Zabalketa y sus programas de Educación para la transformación social, “que han supuesto llevar la solidaridad y la reflexión a las aulas”, indican estos dos ingenieros jubilados, de mente inquieta y corazón generoso.

COMENTARIOS:Condiciones de uso

  • No están permitidos los comentarios no acordes a la temática o que atenten contra el derecho al honor e intimidad de terceros, puedan resultar injuriosos, calumniadores, infrinjan cualquier normativa o derecho de terceros.
  • El usuario es el único responsable de sus comentarios.
  • Deia se reserva el derecho a eliminarlos.

Más sobre Eskuinaldea

ir a Eskuinaldea »

Últimas Noticias Multimedia

  • ©Editorial Iparraguirre, S.A.
  • Camino de Capuchinos, 6, 5ºC Bilbao
  • Tel 944 599 100, Fax 944 599 120