El alcalde reivindica una ciudad de paz

Un homenaje “sin rencor” a los represaliados

Aburto recuerda a los funcionarios municipales víctimas del franquismo

Olga Sáez - Sábado, 17 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:00h

Aburto, el diputado general de Bizkaia, la presidenta de las Juntas Generales y la directora del Instituto de la Memoria descubren la placa de homenaje.

Aburto, el diputado general de Bizkaia, la presidenta de las Juntas Generales y la directora del Instituto de la Memoria descubren la placa de homenaje. (Oskar González)

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Aburto, el diputado general de Bizkaia, la presidenta de las Juntas Generales y la directora del Instituto de la Memoria descubren la placa de homenaje.Tejeria, Aburto, Rementeria y Otadui hoy en el acto en el Ayuntamiento de Bilbao

BILBAO- “Médicos, maestros, bomberos, guardias municipales, personal de limpieza, del cementerio y hasta becarios que se encontraban recibiendo ayudas para su formación. Todos aniquilados con un bisturí certero y rápido”, recordó ayer el alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, en un emotivo acto de homenaje “sin rencor” a todos los funcionarios represaliados hace 80 años víctimas de franquismo.

El objetivo del acto no era “echar sal en las heridas. Ni tan siquiera provocar tristeza”. El alcalde expresó que “quiere ser una ráfaga de esperanza, de luz, reconocimiento y recuerdo;para sembrar semillas de paz y de valores en nuestros jóvenes, y que todos juntos podamos tejer una sociedad con unos mimbres más fuertes y podamos decir que somos una comunidad”.

En primera fila, sentados en un lugar de honor, siguieron el acto del Salón Árabe cuatro de los familiares de edad más avanzada de los fallecidos homenajeados. Una de ellas, María Teresa González Arenillas, hija de un primo carnal del médico municipal José Luis Arenillas, fusilado a los 35 años en la cárcel de Larrinaga, acercó con sus recuerdos aquellos momentos. “Yo soy la última generación de la familia. No conocí a mi tío, por mi edad, pero sé que murió muy joven, con apenas 35 años. Mis padres me dijeron que era una buena persona que se desvivía por atender a la gente y los enfermos, que fue un hombre justo”, recordó.

La represión franquista afectó al 75,5% de la plantilla del Ayuntamiento de Bilbao, que contaba con 1.914 empleados de los que el 58% de la plantilla fueron destituidos y solo el 16% fue readmitido con una sanción económica aplicada a sus salarios. El alcalde recordó de forma especial, nombrándolos uno por uno, a los 14 funcionarios fallecidos, “de los que nueve fueron fusilados tras un consejo de guerra;otros cuatro -todos bomberos- fueron asesinados el mismo día sin juicio, y uno más -un guardia municipal- fue hallado muerto en su casa con un disparo en la cabeza”.

El Salón Árabe se quedó mudo al escuchar al primer edil recordar cada uno de los 14 funcionarios fusilados: “Remigio Zorrilla Alonso, guardia municipal;Félix Tomás Otamendi, maestro;Luis Aranguren Maguregui, delineante topógrafo;Tomás Basterra Nanclares, escribiente de Hacienda;Claudio Tudea Nogueras, ayudante de la Casa Galera y Albergues;José Luis Arenillas Ojinaga, médico municipal;Tomás Abaitua Ugalde, guardia municipal;Teodoro Celis Ramos, guardia municipal;Germán Paniagua Barayón, practicante;Fidel Irure Aguirre, bombero;Emilio Álvarez Montero, bombero;Juan Antonio Iza Usabel, bombero;Evencio Alonso González, bombero y Honorato Ortiz Saénz, guardia municipal”.

En reconocimiento de estas personas, Aburto señaló que “teníamos que escribir nuestra propia historia. Era nuestra gran deuda con la ciudad: la historia de estos trabajadores que primero tuvieron que sufrir la tragedia de la guerra y sus consecuencias y después la humillación, la persecución e incluso la muerte”.

En su reconocimiento a estos trabajadores, el alcalde Aburto, el diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria;la presidenta de las Juntas Generales del Territorio, Ana Otadui, y la directora del Instituto de la Memoria del Gobierno Vasco, Aintzane Ezenarro descubrieron una réplica de una placa conmemorativa. La placa original, que reconoce a los “funcionarios fusilados tras la caída de la villa por defender la libertad y los valores democráticos”, ha sido colocada en el hall del Ayuntamiento “donde está la memoria de la ciudad y sus símbolos”, explicó Aburto.

El acto, quiso ser “el nudo central” de los homenajes que ha organizado el equipo de gobierno para conmemorar los 80 años del bombardeo de la ciudad. El programa se cerrará el próximo lunes, 19 de junio, día en que se produjo el ataque aéreo sobre la villa, con un acto de clausura, gratuito y abierto, a todos los vecinos de Bilbao.

Tras la intervención del alcalde, que recordó que la represión posterior al final de la guerra fue “un plan perfectamente coordinado” que atacó “con cruel saña, la cultura vasca, el euskera, y los sentimientos de un país”, tomó la palabra el autor del libro que ha reconstruido todo lo ocurrido con el personal municipal bilbaino durante la posguerra. En su intervención, Aritz Ipiña dijo sentirse satisfecho porque, “después de años y miles de horas de investigación, los familiares de aquellos represaliados han podido saber qué pasó con sus familiares”.

El libro, titulado La depuración y represión franquista de las empleadas y empleados del Ayuntamiento de Bilbao, es parte de la tesis doctoral de su autor que ha rastreado en decenas de archivos, tanto vascos como estatales, lo ocurrido con el personal público que desempeñaba su labor durante la contienda tanto en ayuntamientos vizcainos como al servicio de la Diputación Foral de Bizkaia. “Se depuró todo lo imaginable e inimaginable”, detalló Ipiña.

Aburto dijo: “Badakigu ez dagoela atsekabea konpontzerik, baina dagokion ordaina eman nahi diogu jasan zuten bidegabekeriari, oroitzapen eta aitorpen honen bitartez”.

Respecto al homenaje tributado por el consistorio bilbaino, González Arenillas dijo que “el homenaje tributado por el consistorio”, le resultó “un acto muy bonito”. “Hacía falta algo así después de tantos años que han permanecido en el olvido, todo me ha parecido muy bien”, afirmó emocionada.

El alcalde concluyó reivindicando que “Bilbao sea una ciudad de valores y de amor, de respeto al diferente y de justicia social. Queremos que Bilbao sea una ciudad de paz”.

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