un registro de 76 golpes

Rahm arranca con mal pie en el US Open

El de Barrika cierra la primera jornada en Erin Hills con cuatro golpes sobre el par lo que le obliga a estar brillante hoy si quiere pasar el corte

Roberto Calvo - Viernes, 16 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

El de Barrika y su caddie, cabizbajos durante el recorrido de ayer.

El de Barrika y su caddie, cabizbajos durante el recorrido de ayer. (Foto: Afp)

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El de Barrika y su caddie, cabizbajos durante el recorrido de ayer.

Bilbao- Jon Rahm llegó a Erin Hills mirándolo de frente, sin ningún miedo, pero ayer se dio de bruces con el campo de Wisconsin en la primera jornada del US Open. Tal es así que su registro de 76 golpes, cuatro por encima del par, uno de los peores del curso, compromete seriamente sus posibilidades de pasar el corte y jugar el sábado y el domingo en el segundo major de la temporada. El de Barrika arrancó nervioso y, por tanto, impreciso y la bola de nieve fue creciendo. Nunca pudo con el campo y acabó cayendo en un lenguaje corporal y una gestualidad que dejaron ver bien clara su frustración, su ansiedad porque las cosas no le salieron como él esperaba y fueron empeorando en un recorrido complicado que, en teoría, era de su agrado.

Para colmo, junto a él jugaba la sensación del día. Se esperaba al estadounidense Rickie Fowler como uno de los favoritos, pero su impecable tarjeta de -7 sin un solo error, que le tenía como líder al cierre de esta edición con dos golpes de ventaja, es la mejor de una jornada inaugural del US Open en los últimos 37 años y supone una presión añadida para el golfista de Barrika, que hoy está obligado a firmar un registro bajo par si quiere seguir en el torneo.

Los dos primeros bogeys en los dos hoyos iniciales ya fueron un mal augurio para Rahm, que perdió muchas calles, visitó la temida hierba festuca más veces de lo aconsejable desde el primer drive que pegó y tampoco tuvo suerte las pocas veces que llegó a los greenes con posibilidades de recortar golpes. Se le escaparon algunos putts que podían haber mejorado ligeramente su registro y eso hizo que su enfado fuera en aumento. El vizcaino salió por el hoyo 10 y para el 17 ya llevaba una muy peligrosa tarjeta de +4. Apenas le pudo robar un birdie al campo en el 3, pero enseguida firmó otro bogey y se resignó en la parte final del recorrido a acabar la primera jornada con mucha más pena que gloria y peleado consigo mismo y con el campo.

“La diferencia entre Rickie y yo ha sido el primer golpe, en cómo hemos pegado la bola. Para mí ha sido un día inhabitual y él parecía que estaba jugando con la consola. Ha sido un clinic perfecto”, reconoció el jugador de Barrika. Siempre que llueve escampa y a eso debe agarrarse Jon Rahm para afrontar la segunda jornada de hoy en la que saldrá a última hora de la tarde en Euskadi. Probablemente, las condiciones de Erin Hills cambiaran bastante, pero el golfista de Barrika, que se fue al campo de prácticas nada más acabar su vuelta de ayer, tiene que sacarse la responsabilidad que ha puesto un freno a su juego en los últimos torneos en los que ya no pasa desapercibido y encontrar el difícil equilibrio entre la ambición y la prudencia necesaria para no arruinar una tarjeta y mantener la compostura en el campo. Y es que arrojar los palos con furia, patear la bolsa y otros gestos de enfado le granjearon algunas críticas entre los expertos que siguen el US Open. “Se suponía que tenía que jugar bien aquí y no lo ha conseguido. Creo que es un jugador demasiado emocional para lo que se requiere en este tipo de torneos”, juzgó Paul Azinger, excapitán estadounidense de la Ryder Cup.

Víctimas ilustres No es al único al que el campo pasó factura ya que otros ilustres, como el mismo Dustin Johnson o Jordan Spieth, que ya saben lo que es ganar el torneo, acabaron por encima del par y con sus aspiraciones muy comprometidas. También Adam Scott, Jason Dufner, Thomas Pieters o Graeme McDowell firmaron registros flojos ayer, pero eso no consolará a Jon Rahm, que se marchó preocupado en el primer día de un torneo en el que había puesto muchas esperanzas. El US Open no hace prisioneros y cuando menos se espera, pega duro en la moral. Rahm siempre ha dicho que le gusta luchar contra las adversidad y hoy tendrá que demostrarlo porque está contra las cuerdas. El corte estará aproximadamente en uno sobre par por lo que el vizcaino no se puede permitir más descuidos.

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