en el museo desde 1982

El Bellas Artes restaura ‘Lugar de encuentros IV’ de Eduardo Chillida

Otros propietarios de obras de hormigón del escultor vasco muestran interés por el proyecto

M. Redondo - Miércoles, 14 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

Zugaza, Javier Chillida y el director de la Fundación Iberdrola, Ramón Castresana, con la escultura ya restaurada.

Zugaza, Javier Chillida y el director de la Fundación Iberdrola, Ramón Castresana, con la escultura ya restaurada. (Foto: José Mari Martínez)

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Zugaza, Javier Chillida y el director de la Fundación Iberdrola, Ramón Castresana, con la escultura ya restaurada.

Bilbao- Eduardo Chillida (Donostia 1924- 2002) dejó a la vista de todos, en muchos casos sin recibir nada a cambio, una buena parte de su obra. El escultor donostiarra consideraba sus esculturas públicas como “lugares de encuentro, espacios para el diálogo y la convivencia”. Bajo este título de Lugar de encuentros, realizó una serie de siete obras instaladas en distintas ciudades del Estado;una de ellas, la regaló al Bellas Artes de Bilbao en 1982.

Lugar de encuentros IV, una pieza de hormigón armado, que pesa más de 16 toneladas, fue instalada en la antigua planta baja del edifico moderno, el que hoy es el vestíbulo de acceso a la pinacoteca, en medio de un espectacular despliegue de operarios y grúas y bajo la supervisión del propio artista. En junio de 2000, se ubicó en su emplazamiento actual, la entrada del edificio del museo.

Desde entonces, la escultura, suspendida por cables de acero, se eleva unos centímetros del suelo y ese ligero espacio es suficiente para crear un efecto que anula las dieciséis toneladas de peso en favor de la armonía de las curvas y la alternancia entre el vacío y el lleno de las formas. “Chillida ofrece con esta escultura un espacio vacío para ser transitado por el espectador”, explicó Zugaza.

Pero, su exhibición al aire libre para que la disfruten todos los transeúntes tiene también un peaje. Al tratarse de una pieza de hormigón armado, y al encontrarse en el exterior, durante estos años ha sufrido las inclemencias climáticas, que ha provocado que la pieza se encontrase en un “delicado” estado de conservación.

Los responsables del museo constataron “daños producidos por la oxidación del hormigón y la corrosión por los agentes climáticos”, por lo que el equipo de conservación y restauración del museo comenzó a realizar un programa de prevención, que ha contado con la colaboración del sobrino del artista, Javier Chillida, uno de los mayores especialistas en materiales pétreos. Un proyecto por el que se han interesado ya otros propietarios de obras del escultor y que se prevé siente la base de “un protocolo común de conservación de todas las piezas de hormigón del creador vasco”.

Programa Iberdrola La escultura ha sido restaurada en el marco del Programa Iberdrola-Museo, que aborda anualmente diversos tratamientos de conservación y restauración de obras del museo. Desde que se puso en marcha este programa, se han restaurado más de 63 obras, según anunció el director de la Fundación Iberdrola España, Ramón Castresana.

“Tras el estudio que se ha realizado a la obra, pudimos constatar que los daños registrados eran producto de la corrosión del hormigón, proceso que se inició con la oxidación de la armadura metálica interior, que provocó la ruptura del cemento. Esto puede llegar a provocar pequeñas fisuras y roturas en el cemento provocando así, pérdidas formales. También detectamos colonización biológica, debido a la acción de los agentes climáticos”, explicó María José Ruiz-Ozaita, jefa del Departamento de Restauración del museo.

Tras un “exhaustivo” estudio de su historia y materiales, se ha procedido a intervenir la obra a lo largo de las últimas cuatro semanas, en las que, con “materiales compatibles con el original y con una mínima intervención”, se han “sellado las zonas de desplacación”. Asimismo, se ha suministrado un material hidrofugante a la escultura con el fin de que “haya menos penetración del agua de lluvia”, explicó Javier Chillida.

El tiempo de restauración de la obra se ha aprovechado para reparar la propia plaza en la que se ubica y a la que da nombre el escultor vasco desde el año 2000, según anunció también Miguel Zugaza.

Ruiz-Ozaita, por su parte, señaló que se procederá en la próxima semana a intervenir la fuente de Francisco Durrio (1868-1940), ubicado en las inmediaciones del museo, que presenta “un problema con el circuito interno que reparte agua” que la ha mantenido apagada estos últimos ocho meses.


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