San Antonio de Padua

“Yo lo que pido es un hombre con dinero”

Miles de personas se encomiendan a San Antonio para buscar el amor en Urkiola

Un reportaje de K. Doyle - Miércoles, 14 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:01h

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(Edorta Nafarrate Mendia)

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FERIA SAN ANTONIO URKIOLA 2017ReproducirNumerosas personas se animaron a dar las siete vueltas a la roca con el propósito de encontrar pareja o pedir un deseo.

Como manda la tradición, cada 13 de junio, Urkiola se vistió de gala y recibió a las miles de personas que se acercaron para celebrar la festividad de San Antonio de Padua. El mercurio del termómetro rozaba los 25 grados a mediodía y como viene siendo habitual cuando el tiempo acompaña, los más deportistas optaron por subir andando o en bicicleta, aunque la mayoría se decantó por el autobús o vehículos particulares.

Desde primera hora de la mañana fueron muchas las personas que disfrutaron con el mercado agrícola en las inmediaciones del santuario. Medio centenar de casetas ofrecían una amplia variedad de productos típicos. Entre los vendedores no faltó a su cita anual Teresa Petralanda, de Orozko, que lleva tres décadas acudiendo con pasteles y pan. “Poco a poco estamos vendiendo los 120 pasteles que hemos traído”, relataba, satisfecha con la ventas.

Fieles a su cita, y ya son treinta años instalando su txosna, la familia Abasolo de Balmaseda comenzó muy temprano a amasar el talo y calentar la parrilla. Liderando el equipo familiar, cómo no, estuvo Antón Abasolo, que ayer celebraba su 92 cumpleaños y eran numerosas las personas que pasaban a saludarle. “Yo lo que pido es que el año que viene pueda estar aquí otra vez trabajando”, apuntó el entrañable comerciante.

Otro de los grandes atractivos fue la feria ganadera. En esta ocasión, se mostraron más de medio centenar de cabezas de ganado vacuno y caballar. Además, como novedad, se recuperó la venta de carneros.

Un año más, la mayoría de los asistentes se concentraban en las inmediaciones del santuario, mientras los trikitilaris ponían la nota musical. Los más beatos, por su parte, tuvieron ocasión de asistir a las misas oficiadas cada hora, así como a la misa mayor, presidida por el obispo de Bilbao, Mario Iceta, quien aseguró que “este tipo de celebraciones están muy arraigadas y sirven para reunirse y hacer pueblo”.

Un año más, el tximistarri, la gran roca enclavada frente al templo, volvió a centrar la atención de los presentes. No en vano, son muchos los que aprovechan su paso por Urkiola para encomendarle a San Antonio que les encuentre pareja o que les conceda un deseo. Según manda la tradición, las siete vueltas en el sentido de las agujas del reloj ayudan a que los deseos se cumplan, sobre todo los que tienen que ver con la misión de encontrar pareja. “Tengo marido pero he dado las vueltas tradicionales para mantenerlo”, explicó entre risas Kontxi Zenarro de Bergara.

Otros prefirieron pedir deseos y cumplieron con el ritual. “Yo lo que pido es un hombre con dinero que tenga fondos para que pueda gobernar”, apuntó Maite Ansola, que acudía por primera vez el día de San Antonio a Urkiola. También hubo muchos que se decantaban por mantener la vitalidad. “Yo he tenido un hombre excepcional hasta los 70 años y ahora lo que pido es salud”, aseguró Felisa Etxebarria, de Usansolo.

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