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Dormir en una botella: propuesta “agro-chic”

Martes, 13 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Casi no quedan huecos para pernoctar en la botella en verano.

Casi no quedan huecos para pernoctar en la botella en verano. (Foto: Efe)

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Casi no quedan huecos para pernoctar en la botella en verano.

Pontevedra- Tras ser utilizada para promocionar el Xacobeo 99, la botella de albariño más grande del mundo -una estructura de unas siete toneladas- se ha convertido en la principal atracción de un hotel rural de la localidad pontevedresa de Meis, en donde sus huéspedes pueden alojarse para disfrutar de una propuesta que sus dueños describen como “agro-chic”. La botella, reconvertida ahora en habitación de hotel, está construida con fibra de vidrio y fue creada como barco para promocionar la Ruta Jacobea por el río Ulla, que separa las provincias de Pontevedra y A Coruña, durante el último Año Santo del siglo XX.

Tras varios intentos de navegación, acabó abandonada en una depuradora de agua en el municipio pontevedrés de Vilanova de Arousa, en donde estuvo hasta que 18 años después llamó la atención de Mónica Novas, propietaria de Madeinfofán, especializada en alojamientos singulares. “Fui a verla y me dijeron que si conseguía moverla me la daban”, explica Novas, algo que logró “con mucho esfuerzo” tras consultar con dos empresas especializadas.

Trasladarla de Vilanova a Meis, a más de veinte kilómetros, fue el primer reto. Una vez dentro del complejo rural “la limpiamos y contratamos a una artista para que la pintara”, ya que sus nuevos propietarios querían que “fuera una botella de albariño que pareciera real”. A partir ahí, albañiles y carpinteros siguieron las indicaciones de Novás y su equipo para convertir su interior en una habitación con todas las comodidades posibles. “Teníamos una idea clara”, asegura la empresaria, que logró aprovechar al máximo los trece metros de largo, tres de alto y otros tres de ancho de esta botella gigante para habilitar dentro una habitación de unos veinte metros cuadrados, con una pequeña sala -para realizar catas de vino-, un armario y una cama de matrimonio.

Ahora, esta descomunal botella es la sexta habitación de su establecimiento rural, una casa de aldea en la que también se puede pernoctar dentro de un hórreo tradicional. - Alejandro Espiño

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