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responde por carta a 90 presos

El PNV comunica a los presos de ETA que trabaja para el fin del alejamiento

Ortuzar responde por carta a los 90 reclusos que le han remitido misivas pidiéndole que “haga lo necesario para que termine su sufrimiento”. El líder jeltzale también les traslada su compromiso por una solución para los presos enfermos

Humberto Unzueta - Lunes, 12 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:03h

Un grupo de jóvenes simulan las rejas de una celda durante la manifestación ayer en Bilbao de apoyo al preso de ETA enfermo de gravedad Ibon Iparragirre.

Un grupo de jóvenes simulan las rejas de una celda durante una manifestación en Bilbao de apoyo al preso de ETA enfermo de gravedad Ibon Iparragirre. (Foto: Oskar González)

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Un grupo de jóvenes simulan las rejas de una celda durante la manifestación ayer en Bilbao de apoyo al preso de ETA enfermo de gravedad Ibon Iparragirre.

Bilbao- El PNV ha comunicado a los presos de ETA que sigue trabajando por acabar con el alejamiento de los reclusos y por buscar una salida lo más humanitaria posible a la situación de los internos de la banda con enfermedades graves, como es el caso de Ibon Iparragirre y otra docena de presos más. El partido liderado por Andoni Ortuzar ha trasladado este mensaje por carta personalizada a los presos en respuesta a las misivas que estos han hecho llegar a Sabin Etxea en las últimas semanas en las que piden a los jeltzales que “hagan lo necesario para que termine su situación de sufrimiento”.

Ha sido el propio Ortuzar el que responde por carta de manera individualizada y personal a los 90 presos de ETA que se han dirigido a él por correspondencia postal reclamándole que tome medidas para aliviar su situación. Escritos similares también han sido remitidos al lehendakari Iñigo Urkullu y a la presidenta del Gobierno de Nafarroa, Uxue Barkos.

Según ha podido saber este diario, el burukide jeltzale ha respondido a todos y cada uno de los presos de ETA que se han puesto en contacto con él para trasladarles su compromiso en la lucha contra el alejamiento y su empatía por esta circunstancia, extensible a los familiares y amigos de los reclusos que también padecen las consecuencias de esta medida penitenciaria.

En la carta, a la que ha tenido acceso este diario, Ortuzar afirma que el PNV lleva reclamando “mucho tiempo e insistentemente” un cambio en la política penitenciaria. “Lo hemos formulado en todas las instituciones en las que estamos representados, recientemente en el Parlamento Vasco y en el Congreso de los Diputados. También el Gobierno vasco ha presentado hace pocas fechas un plan de reubicación de presos/as dentro del programa Zuzen Bidean”, señala en referencia a la propuesta de la Secretaría de Paz y Convivencia liderada por Jonan Fernández al Gobierno español para promover el acercamiento de los presos a prisiones que como muy lejos estén a 250 kilómetros de Euskadi. En la práctica, esto supondría que muchos de ellos serían recluidos en la cárcel alavesa de Zaballa y en la de Iruñea, aunque algunos estarían en prisiones de provincias limítrofes con Euskadi.

En la actualidad ETA tiene alrededor de 340 presos diseminados en las cárceles del Estado español -unos 260 reclusos- y de Francia -74, según Etxerat-, además de otros tres en Portugal, Suiza y Brasil. Buena parte de ellos están internados en prisiones lejanas a Euskadi, salvo Aitzol Gogorza, que cumple condena en Basauri, y Jesús María Martín, en Zaballa, y otros tres que cumplen condena en sus domicilios.

El presidente del PNV ha respondido a todos y cada uno de los presos que se han dirigido a él y su respuesta cuenta con el aval del Euzkadi Buru Batzar, la ejecutiva nacional jeltzale. La primera carta le llegó a Ortuzar el pasado 22 de mayo y la última la semana pasada. Algunas llegaron en oleadas en función de la cárcel desde la que se las remitieron;otras, por contra, llegaron sueltas. Algunas fueron selladas desde cárceles francesas, concretamente 34 cartas, y otras desde prisiones españolas. La mayoría de la correspondencia fue recibida en Sabin Etxea, aunque alguna carta suelta llegó a una junta municipal jeltzale. En cada misiva enviada el mes pasado por los presos del colectivo oficial EPPK -la misma plantilla pero con los datos personales de cada recluso que la remite-, los reclusos relatan que en la cárcel están “deportados” y dan cuenta de los kilómetros que recorren sus familias para verles y el coste que ello supone.

Además, destacan que, “hoy en día, el Gobierno del PP aún se niega a traer a los presos vascos a Euskal Herria, y no quiere dar por finalizada esa política asesina que castiga a familiares y amigos (más de 400 accidentes, 16 familiares y amigos muertos y decenas de heridos, miles de menores obligados a andar de aquí para allá en la carretera, 20 presos muertos en las cárceles...)”.

Todas las cartas enviadas a Urkullu, Barkos y Ortuzar son prácticamente idénticas. Presentan un cuerpo argumental común y solo varía la parte en la que el preso personaliza el texto y narra sus circunstancias particulares relacionadas con el alejamiento. Concretamente, da cuenta de una visita reciente de familiares o amigos que le ha supuesto recorrer X kilómetros de distancia, en un largo viaje de X horas y con un coste económico de X euros.

Los presos etarras señalan que la “política de deportación y dispersión que dura casi tres décadas, fue puesta en marcha por el Gobierno del PSOE de entonces, con el apoyo total y la asesoría precisa del PNV”. Sobre esta acusación a su partido, Ortuzar les responde en la carta precisando “no es verdad” que apoyara y asesorara en la política de alejamiento implantada por el Partido Socialista hace treinta años. “El PNV jamás ha defendido el alejamiento ni ha promovido acción alguna favorable a esta práctica. Sí nos hicimos eco de la postura de muchos reclusos de entonces que nos pidieron ser sacados del autodenominado colectivo de presos para poder decidir sin presiones sobre el camino a tomar en el futuro”, precisa el burukide jeltzale en sus misivas, en referencia a los casos concretos de los reclusos que quisieron saltarse el veto de ETA, del EPPK y en general de la izquierda abertzale a la aceptación de las vías legales individuales y los beneficios penitenciarios, que ahora sí aceptan para buscar una salida a los presos que siguen en prisión pese al final de la violencia de la banda y su desarme.

El pasado diciembre los presos del colectivo EPPK iniciaron un debate interno sobre la aceptación o no de las vías legales de manera individualizada. La mitad de los reclusos cumplirá su condena en pocos años y quedará en libertad pero la otra mitad tiene un horizonte de cumplimiento de pena muy largo, en algunos casos más allá del año 2040 o 2045. Ante esa realidad, los presos se han visto abocados a dar marcha atrás a planteamientos que antaño renegaban e incluso reprochaban y censuraban a quienes los adoptaban. Los resultados del debate en las cárceles se conocerán el mes que viene pero ya se puede adelantar que una mayoría clara es partidaria de asumir la legalidad penitenciaria vigente y de una manera individual, aunque enmarcada en la decisión colectiva tomada en el debate del colectivo oficial de presos.

En sus cartas a los presos, Ortuzar también alude al debate interno de los presos de ETA y, tras desearles que el proceso de reflexión concluya de la mejor manera posible, les anima a que realicen un “análisis autocrítico sobre las negativas consecuencias que la violencia ha traído a nuestro país y del injusto daño causado a tantas y tantas víctimas”. El presidente del PNV concluye su respuesta señalando que la mayoría de la sociedad vasca “sabría reconocer ese gesto a la hora de valorar también vuestras comprensibles reivindicaciones”.

Ibon IparragirreMedio millar de personas se manifestaron ayer por las calles de Bilbao para denunciar la “muy grave” situación en que se encuentra el preso de ETA “gravemente enfermo” Ibon Iparragirre y denunciar que, mientras esto sucede, el PNV negocia “con los responsables de la tortura, de la dispersión y de las ejecuciones extrajudiciales”, en referencia al PP. El preso ondarrutarra cumple una pena de 299 años de cárcel, confirmada por el Tribunal Supremo, impuesta por la colocación de un coche bomba junto a la comisaría de la Ertzaintza en Ondarroa el 21 de septiembre de 2008.

Durante la marcha, organizada por la dinámica Kalera Kalera, los participantes proclamaron gritos en favor de la libertad de Iparragirre y de la vuelta a casa de los reclusos. En declaraciones a los medios, Oihana Garmendia advirtió de que Iparragirre -encarcelado en Alcalá Meco- ha tenido que regresar en los últimos días al hospital y su situación es “muy grave”, por lo que su vida está en riesgo. A su juicio, el Gobierno español mantiene una “posición de guerra” con la que busca “representar una derrota” y, para ello, utiliza a los presos como eslabón “más débil” de la cadena.


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