Sobre la Diputación

Una mirada joven a la política institucional

El proyecto Saregileak intenta acercar a los jóvenes las iniciativas que la Diputación tiene para ellos

Un reportaje de Aitziber Atxutegi - Domingo, 11 de Junio de 2017 - Actualizado a las 08:43h

Endika Cuesta y Esti Larrabide son los encargados de desarrollar el proyecto Saregileak de la Diputación.

Endika Cuesta y Esti Larrabide son los encargados de desarrollar el proyecto Saregileak de la Diputación. (Oskar González)

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Endika Cuesta y Esti Larrabide son los encargados de desarrollar el proyecto Saregileak de la Diputación.

Que los jóvenes ven la Diputación como una institución lejana, algo arcaica, que no va con ellos, no es nada nuevo. Muchos ni siquiera conocen los programas, ayudas o servicios que están a su disposición. No utilizan las mismas vías de comunicación. El actual equipo de gobierno pretende revertir esta situación y, a través de dos jóvenes infiltrados, darse a conocer y, sobre todo, conocer lo que preocupa a los jóvenes, qué necesitan y cómo pueden dar respuesta a sus demandas. Ellos son Endika Cuesta y Esti Larrabide, protagonistas del proyecto Saregileak. ¿Su misión? Facilitar la relación entre la gente joven y los servicios públicos.

La Diputación quiere que este 2017 sea un punto de inflexión en la relación con los jóvenes del territorio. “Queremos hacer cosas para la gente joven pero, sobre todo, con la gente joven”, explica la directora del Observatorio de Bizkaia, Maitane Leizaola. Sin embargo, se toparon con un problema: el desconocimiento, por parte de este colectivo, de todas las oportunidades que se generan desde la institución foral. “Hay más de 137 programas y más de 100 millones de euros de inversión en el ámbito de la emancipación, la cultura, las oportunidades en el extranjero...”, enumera. “Una de las razones para que todas estas iniciativas no lleguen a los jóvenes es que no nos comunicamos en la misma sintonía ni de la misma manera ni utilizamos los mismos códigos”.

De ahí surgió la idea de poner en marcha un proyecto de la mano de los propios jóvenes: Saregileak. La iniciativa pivota sobre dos jóvenes, Endika y Esti, cuya misión principal va a ser la de conectar las oportunidades que ofrece el territorio con las necesidades, demandas y sueños de sus coetáneos, y lo harán como sus destinatarios mejor entienden, en su propio código, que para eso son jóvenes. “Buscábamos cambiar el modelo;ponernos, como institución, en la piel de la persona que se beneficia de esos servicios”, explica la directora del observatorio. Saregileak quiere ir tejiendo así, como su propio nombre indica, una red en los espacios en los que se mueven los jóvenes, desde sus lonjas a las redes sociales. “Es una apuesta política que nos genera muchísima ilusión porque, por primera vez en mucho tiempo, vemos que tenemos una mirada distinta, más fresca. Desde la Diputación siempre ha habido un compromiso hacia los jóvenes pero lo hacíamos desde un punto de vista adulto”, admite Leizaola.

El proyecto no ha surgido de la nada;el año pasado, la Diputación puso en marcha una iniciativa similar, más acotada en el tiempo, para concienciar entre la gente joven sobre la violencia sexista, a través de intervenciones de calle. “Fue muy exitoso porque precisamente una de las cosas que mejor valoraban los destinatarios fue que no era una campaña pasiva en la que se lanzaban mensajes desde la Diputación, sino que eran personas jóvenes que se acercaban a espacios en los que ellos estaban -playas, lonjas, fiestas...- y les hablaban de situaciones cotidianas en su lenguaje cotidiano”, recuerda Leizaola.

Hasta ahí el qué. Pero, ¿y el cómo? Es ahí donde está el quid de la cuestión. Están siendo los propios Endika y Esti los que van marcando el camino que iniciaron a principios de marzo. Lo primero que han hecho es identificar los espacios en los que se mueven los jóvenes: la universidad, los centros de formación profesional, las quedadas del fin de semana, las lonjas... “Sería muy raro que se presentara un funcionario de esta casa en una lonja diciendo que quiere hablar con ellos. Sin embargo, si lo hacen Endika o Esti, es algo más natural”, reconoce la responsable del observatorio.

Ambos han echado mano de su amplia agenda de contactos para ir tejiendo esa red. Directamente con sus amigos, les presentan el proyecto y quedan con su cuadrilla en diferentes espacios en los que pueden recoger sus preocupaciones, necesidades o problemas. “Tanto a nivel más institucional, como pueden ser universidades o centros formativos, como espacios más informales, como eventos y lonjas. Y cuando sea verano estaremos también en fiestas”, explica Esti. En esos primeros encuentros hacen sus contactos para quedar con otras cuadrillas. Trabajando sobre una agenda que planifican por quincenas, quieren llegar a todas las comarcas a nivel de territorio. No se trata de llamar a la puerta de una lonja y decir Hola, vengo de parte de la Diputación y quiero saber qué te preocupa. “Para nada”, se ríen. Saben que no funcionaría. Quedan con algunos de sus contactos, y su grupo de amigos, y la conversación fluye de forma natural. “Les contamos el proyecto pero sobre todo queremos que ellos nos cuenten. Enseguida aparecen preocupaciones, quejas, necesidades o planes: una persona que quiere ir a estudiar al extranjero pero no encuentra beca, un equipo de baloncesto que se queda al año siguiente sin jugar porque no tienen integrantes suficientes...”, relata Esti.

A partir de ahí, podrán ir informando a quien lo necesite de los recursos que existen desde la Diputación, o desde otras instituciones, para dar respuesta a sus necesidades. Aunque también puede ser que esa necesidad no esté cubierta y, en ese caso, la trasladarán también a la institución foral o canalizarla a través de cualquier otra entidad, pública o privada, que pueda darle salida. “Tenemos un grupo mentor, formado con una veintena de entidades vizcainas, que pueden tener incidencia entre los jóvenes: relacionadas con la economía, la educación, la cultura... Les ha gustado la iniciativa y nos ofrecen su apoyo en caso de que puedan contribuir con algún proyecto”, enumera Endika. Es un grupo abierto. “Cualquiera que pueda aportar algo a los jóvenes de Bizkaia y quiera formar parte será bienvenido”, invita la directora del observatorio.

También pondrán en contacto a jóvenes con otros jóvenes. “Imagínate que hay una persona en Basauri que le gusta el skate y quiere organizar un festival. Le podremos poner en contacto con otros aficionados para que puedan surgir estas oportunidades entre ellos. Sobre todo queremos reforzar esa relación entre la Diputación y los jóvenes, pero también entre ellos mismos. Queremos generar redes”, explica Endika. De ahí su nombre, Saregileak, “como las antiguas rederas de los puertos”. A lo largo de estos meses, ya han estado en lonjas de jóvenes en Santurtzi, donde también se movieron en las fiestas de San Jorge;aprovecharon los actos de Basque Fest destinados a la juventud de la Semana Santa bilbaina, y han llegado a, Portugalete, Barakaldo, Basauri, Markina o Zornotza, esta última aprovechando el paso de Korrika.

Ambos están muy satisfechos con la acogida recibida. “Es un proyecto piloto, nadie ha oído hablar de él... Les ha sorprendido mucho pero, si a la gente les ofreces una oportunidad, lo recibe bien”, considera Esti. “Hay mucha gente que incluso nos quiere ayudar, nos pregunta cómo puede echar una mano. Es algo que no nos esperábamos, sobre todo al principio”, añade Endika. Las preocupaciones que les han trasladado, al menos de momento, han sido las esperadas, centradas, sobre todo, en las ayudas para formación y la problemática en torno a la emancipación y el empleo.

Redes sociales

Las redes sociales son un instrumento fundamental para ellos. “Hasta ahora han contactado con nosotros vía email, anuncios, en la web... Los jóvenes somos exigentes;nos interesan dos o tres temas, y quiero que solo me manden información sobre ello, porque si me cargan con otras cosas les dejo de seguir”, advierte Endika, voz de su generación. Por ello, van a ir recogiendo datos de todas las personas con las que contacten: su edad, su lugar de residencia, sus intereses... “Y teniendo esos datos, saber qué le puedes mandar y cómo”, explica. Ellos mismos ya han dado el salto a la Red y son activos en Instagram, Twitter y Facebook, donde van colgando vídeos relatando sus quedadas y anunciando dónde van a estar los días siguientes. “Estamos intentando darnos a conocer, sobre todo en estas primeras semanas”, explican. Uno de las vías que más van a utilizar será Whatsapp pero no para crear grupos multitudinarios, sino para poder enviar información más individualizada a personas que saben que están interesadas en determinadas cuestiones. Ya están elaborando una base de datos con toda esta información.


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