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¿Hasta cuándo Aduriz?

Su menor protagonismo la pasada campaña se interpretó como el inicio de un declive lógico por la edad, aunque sus 24 goles le validan como el referente ofensivo para el nuevo curso

José L. Artetxe - Sábado, 10 de Junio de 2017 - Actualizado a las 06:04h

Aduriz celebra su primer gol.

Aduriz celebra un gol. (EFE)

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Aduriz celebra su primer gol.

bilbao- La renovación del contrato de Aritz Aduriz hasta junio de 2018 llegó como un adelanto de Olentzero. Al día siguiente jugaba el Athletic un partido de Copa y luego comenzaban las vacaciones navideñas. Josu Urrutia no tuvo que pensárselo mucho para alargar la relación con el fichaje estrella de su mandato, para entonces el delantero ya había añadido una docena de goles a su cuenta, registro que doblaría al término de la temporada. Que en febrero fuese a cumplir 36 años asomaba como una cuestión menor ante la evidencia de que para el equipo es la mejor opción en ataque. Una afirmación avalada empíricamente: desde su incorporación hace cinco veranos nadie le ha hecho sombra en la plantilla y figura por derecho, con los números en la mano, entre los rematadores más eficaces que militan en la liga española, solo eclipsado por los monstruos del Barcelona y el Madrid.

Con una media realizadora ligeramente superior a un gol cada dos partidos, Aduriz ha vuelto a ser clave para el Athletic en el último curso. Una constante que le distingue como el futbolista capital del período más fructífero que en el plano deportivo ha vivido la entidad desde la década de los ochenta. Sin su aportación nada de lo conseguido bajo la dirección de Ernesto Valverde hubiese sido posible y la segunda campaña de Marcelo Bielsa, la de su regreso a Bilbao procedente del Valencia, podría haber terminado como el rosario de la aurora. Aunque haya quedado en el olvido, sus catorce goles en el campeonato de liga 2012-13 sirvieron para que el Athletic sumase 23 puntos, la mitad de los que necesitó para ocupar la decimotercera posición.

Después vinieron temporadas de otro signo, con el equipo encaramado en la zona noble de la clasificación, siempre liderado por el ariete, implacable ante las porterías rivales para ir engordando unas estadísticas que ya le sitúan entre los rematadores referenciales de la historia del club. En la 2015-16, Aduriz alcanzó su cénit futbolístico gracias a la estratosférica cifra de 36 goles en 57 actuaciones, siendo además el elemento más utilizado por el entrenador. Supuso un considerable avance respecto a lo realizado previamente, que tampoco era broma, e indujo a admitir que definitivamente el suyo era un caso de longevidad sin parangón.

Como consecuencia de su formidable rendimiento, ese verano Aduriz acudió a la Eurocopa celebrada en Francia con el refrendo de técnicos, prensa y aficionados. Había vuelto a saltar con una limpieza inusitada los límites que inevitablemente dicta la edad exhibiendo una pujanza impropia en un veterano, sobre todo en uno que ejerce de delantero, demarcación particularmente exigente en el plano físico. España resultó eliminada del torneo y Aduriz sufrió una lesión sin excesiva trascendencia. El citado evento le abocó a una pretemporada distinta a la del grueso de la plantilla y visto su comportamiento en los meses siguientes cabe apuntar que la experiencia internacional no le hizo ningún favor.

Pese a que volviese a erigirse en la pieza ofensiva más rentable del Athletic con diferencia, Aduriz acaba de completar su año menos lucido. El saber estar le permitió así todo cumplir sobradamente en el apartado principal con esos 24 goles, un puñado de ellos desde el punto de penalti, sin embargo su participación perdió brillo. En bastantes ocasiones su nivel no pasó de discreto, especialmente lejos de San Mamés. Que en algún momento el camino recorrido iba a empezar a pasarle factura no deja de ser una consecuencia lógica, apoyada en las leyes de la naturaleza. Al margen de que le pesara el esfuerzo extra que asumió mientras sus compañeros disfrutaban del descanso estival, el hecho de que su protagonismo remitiese, se ha interpretado como un indicativo de que ni siquiera él es eterno.

DOCE CAMPAÑAS Para justificar su explosión a partir de la treintena, Aduriz ha subrayado a menudo la condición de jugador tardío. Le costó arrancar, apenas se desgastó en su primera época de veinteañero y en general ha mantenido a raya las lesiones. Siendo muy ciertas sus apreciaciones, no lo es menos que en su cuentakilómetros constan ya una docena larga de temporadas a pleno rendimiento y en el carné dice que nació en Donostia en febrero de 1981. Por ello y en vista de cuál ha sido su rendimiento más reciente, se percibe preocupación en el entorno, un sentimiento al que seguro no son ajenos los responsables del Athletic.

Durante el último lustro Aduriz ha respondido con argumentos sólidos al reto que planteaba la fuerte dependencia que de su acierto ha tenido el equipo, exagerada a ratos, pero en este punto la pregunta es ¿cuánto tiempo más será capaz de continuar cargando casi en exclusiva con el rol de hombre-gol? ¿Hasta cuándo seguirá cultivando esos hábitos de suspenderse en el aire o anticiparse a todos para cazar el balón y depositarlo a la espalda del portero rival? ¿Durará más allá del próximo ejercicio? ¿Deberá articularse un plan de dosificación a fin de que no acuse el cansancio?

La mayoría de las respuestas se encuentran en su poder, aunque haya que contemplar asimismo las alternativas que ofrece la plantilla y, por supuesto, la gestión del entrenador, que fue delantero y algo sabe de la materia. La mente y el cuerpo de Aduriz se someten a un examen complicado, una vez más cabría añadir. Calificar de razonables las dudas que en la consecución de los objetivos del equipo genera contar con un punta de 36 años, en principio está fundamentado. Ahora bien, ¿cómo de extenso es el listado de conjuntos y técnicos que recibirían con los brazos abiertos a Aduriz? En realidad, el quid de la cuestión son los demás jugadores llamados a hacer goles, aquellos que pueden suplir al veterano en un momento dado y los que operarán a su lado.

Si Aduriz, exento de distracciones estivales, demuestra de julio a mayo que la genética efectivamente le alcanza para materializar los “muchos retos pendientes” que dijo albergar con ocasión de su firma la víspera de Olentzero, se hablará de hazaña. Claro, no será para menos. No obstante, cábalas y deseos aparte, en el fondo tampoco pillaría de sorpresa que vuelva a liderar con números importantes la faceta realizadora del Athletic. Que por sexto año consecutivo rondase la veintena de goles tendría un valor añadido en el sentido de que concedería más margen al club y más en concreto a quien le ha de coger el testigo y cuya identidad (Williams, Villalibre o alguien más joven quizá) a día de hoy se desconoce. A poco de que arranque la pretemporada, la certeza en materia ofensiva está representada por Aduriz.

DATOS ADURIZ

2012-13 18 44 2.989 (6º)*

2013-14 18 36 2.708 (10º)*

2014-15 26 48 3.635 (6º)*

2015-16 36 57 4.487 (1º)*

2016-17 24 42 3.217 (6º)*

*Jugador de la plantilla que más ha jugado

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